Comunicado y llamado conjunto ante la interrupción de clases presenciales

Perder días de clases presenciales es restarle oportunidades a una generación

31 Mayo 2022
Niña escolar de comunidad Guna Yala
Unicef Panamá 2019

En los dos últimos años de pandemia y de educación a distancia para la mayoría de los niños, niñas y adolescentes del país, los aprendizajes se han deteriorado profundamente. Esto podría derivar en una crisis generacional que limite el acceso a oportunidades para un futuro mejor para miles de adolescentes y jóvenes en Panamá.

Ante la interrupción de clases presenciales que están sufriendo muchos estudiantes del país, por diversas causas como protestas, aumento de casos de COVID-19, altos costos de la vida, entre otras, hacemos un llamado urgente para que se priorice el Derecho a la Educación que tiene la niñez y la adolescencia de Panamá. El tiempo efectivo de clases y la recuperación de los aprendizajes son un compromiso de agenda nacional que involucra a todo el Estado en su conjunto, quien debe garantizar el ejercicio digno de este derecho a cada niño, niña y adolescente.

Antes de la pandemia la educación en nuestro país ya tenía grandes desafíos en cuanto a calidad y acceso, principalmente en preescolar, premedia y media:

  • Según un estudio de UNICEF de 2021, más de 129 mil niños, niñas y jóvenes entre 4 a 20 años estaban fuera del sistema educativo. Sabemos que este es un fenómeno con múltiples causas y comprender la situación es un primer paso, pero si se cierran las escuelas o se dejan de brindar clases presenciales la situación empeorará.

  • Con más de 190 mil estudiantes en riesgo de abandono escolar, continuar con la pérdida de clases presenciales, agudiza el riesgo de exclusión educativa.

  • Estimaciones del Banco Mundial del año 2021, indicaban que, en Panamá casi el 90% de los estudiantes de 15 años no cuentan con el nivel mínimo de aprendizaje por impacto de la pandemia y la falta de educación presencial.

Sin clases presenciales no puede haber recuperación de aprendizajes para los más de 800 mil estudiantes en Panamá; además, las escuelas abiertas son imprescindibles para que los niños y niñas reciban los beneficios de programas de nutrición, salud y protección.

Por otra parte, la salud mental de la niñez se ha visto muy afectada por la falta de socialización y de compartir con sus pares. En el caso de los niños en preescolar y primaria, la Sociedad Panameña de Pediatría señala que es probable un aumento en los trastornos del neurodesarrollo.

A través del Decreto 2077 de 2021 se estableció la educación presencial como una medida nacional. La escuela es el mejor lugar en el que puede estar un niño o niña para aprender y desarrollar su máximo potencial.

Se requiere mejorar y aumentar la participación de todos los actores en la recuperación de aprendizajes, al igual que priorizar todos los esfuerzos en difundir los programas de recuperación de aprendizajes y apoyo socioemocional basados en evidencia en todos niveles educativos, incluyendo educación básica, premedia, media, técnica y educación superior.

Pongamos a los niños, niñas y adolescentes primero; sin excusas, mantengamos las escuelas abiertas.

Panamá, 31 de mayo, 2022

Contactos de prensa

Lizia Lu Archibold
Asociada de Comunicación
UNICEF
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