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Prohibición del castigo corporal y trato humillante

La violencia no educa

la violencia les marca
UNICEF

Muchas personas responsables del cuidado de niñas, niños y adolescentes como mamás, papás, docentes y personal de las instituciones continúan normalizando el uso del castigo físico y tratos humillantes para educar, sin embargo, usar de cualquier forma de violencia en su contra es injustificable y vulnera los derechos humanos de la niñez y adolescencia. Además, afecta su vida en todos los ámbitos: físico, emocional, cognitivo y social.

¿Qué son los castigos corporales y los tratos humillantes?

Los castigos corporales o físicos son actos cometidos en contra de niñas, niños y adolescentes en los que se usa la fuerza física como golpes con la mano u otro objeto, empujones, pellizcos, mordidas, jalones de cabello u orejas, quemaduras, obligarles a mantener posturas incómodas o cualquier otro acto que tenga como objeto causar dolor o malestar, aunque sea leve.

El trato humillante es cualquier trato ofensivo, denigrante, que devalúa a niñas, niños y adolescentes como personas, que los estigmatice, ridiculice y menosprecie, y que tenga como objetivo amenazarles, provocarles dolor, molestia o humillación.

El uso de castigos físicos severos suele intensificarse conforme las niñas, niños y adolescentes van creciendo.

¿Qué dice la ley?

En México, ejercer violencia contra niñas, niños y adolescentes es ilegal y se debe erradicar.

De acuerdo con la Convención de los Derechos del Niño, la Constitución Mexicana y las recientes reformas de 2021 a la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes se reafirma que toda forma de violencia contra ellas y ellos es injustificable, por lo que queda prohibido el castigo corporal y humillante como método correctivo.

Consecuencias del castigo corporal y trato humillante

“Cuando me pegan siento tristeza y coraje porque pienso que no hice nada malo y aun así me pegan.”

Cuando niñas, niños y adolescentes son castigados físicamente experimentan tristeza, miedo, enojo, impotencia, culpa, confusión, y pueden sentirse lastimados o no queridos. Pueden además repetir las   conductas   indeseadas (justo   las   que   madres   y   padres   quieren   prevenir), ser más agresivos/as y en general, su salud mental y su estado emocional se ven afectados.

“Cuando mis papás me pegan me siento mal porque no hay razón para que me hagan eso.”

El pensamiento propio de las y los niños aunado a los argumentos tales como “te pego para que aprendas a portarte bien” por parte de sus personas cuidadoras, les lleva a normalizar la violencia en su contra y a asumir la culpa del castigo recibido, lo cual afecta su autoestima y autoimagen. Los golpes y otras formas de violencia pueden perjudicar el desarrollo infantil. Las afectaciones al cerebro, sobre todo en edades tempranas, pueden ser permanentes y propiciar dificultades tanto para procesar las emociones, como para tomar decisiones de manera racional, entre otras.

Según estudios, las y los adolescentes castigados físicamente, tienen mayor probabilidad de consumir alcohol, fumar, tener peleas, sufrir ansiedad, estrés y dificultades para manejar los problemas cotidianos.

En cambio, la crianza positiva y el buentrato generan apego seguro, empatía, habilidades, conocimientos y comportamientos sociales altruistas en niñas, niños y adolescentes; además les permiten manejar mejor los deseos y las frustraciones, desempeñarse socialmente y desarrollar una identidad individual y social.

Es necesario un cambio social y cultural en el país para erradicar en definitiva cualquier práctica violenta que atente contra la dignidad y los derechos de las niñas, niños y adolescentes. La violencia no educa.

que es el castigo corporal
UNICEF

Las consecuencias físicas, psicológicas y sociales más frecuentes del castigo físico y las humillaciones verbales en los niños, niñas y adolescentes son:

  • Baja autoestima
  • Sentimientos de soledad y abandono
  • Exclusión del diálogo y la reflexión, y dificultad para encontrar modos alternativos de resolver conflictos de forma pacífica
  • Generación de más violencia
  • Ansiedad, angustia, depresión
  • Trastornos de la identidad, por ejemplo, teniendo una mala imagen de sí mismos, creer que son malos y por eso sus padres los castigan físicamente
  • Daños físicos e incluso la muerte especialmente en los bebés y niños más pequeños
  • Síndrome del bebé sacudido (SBS) que es cuando un adulto sacude a un bebé, se pueden producir serias lesiones de la masa cerebral.