Desarrollo y participación adolescente
La adolescencia es la segunda gran oportunidad de desarrollo. En México, todavía no la estamos aprovechando bien.
Una etapa decisiva, una deuda pendiente
UNICEF define la adolescencia como la etapa entre los 10 y los 19 años. Después de la primera infancia, es la segunda gran ventana de oportunidad para influir en el desarrollo a lo largo de la vida. Durante este período, el cerebro se desarrolla a una velocidad comparable a la de los primeros años de vida: las y los adolescentes son especialmente sensibles a los estímulos del entorno, positivos y negativos. Su futuro dependerá en gran medida del contexto, las experiencias y el apoyo que reciban. La adolescencia es una etapa de energía, creatividad y potencial que no debe desaprovecharse.
En México viven aproximadamente 22 millones de adolescentes de 10 a 19 años, cerca del 17% de la población nacional1. ¿Cuántos adolescentes hay en México que participan activamente en decisiones públicas? Muy pocos. Pese a su peso demográfico, los mecanismos de participación adolescente existentes (parlamentos, consultas, consejos juveniles) operan de forma esporádica, sin continuidad ni incidencia comprobable. Aunque el derecho a la participación está reconocido en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, no existe evidencia de que sus opiniones se integren de manera sistemática en las políticas públicas (UNICEF, 2020; Comité de los Derechos del Niño, 2020).
El desarrollo adolescente en México enfrenta múltiples desafíos. De cada 100 niñas y niños que ingresan a primaria, solo 59 concluyen la educación media superior (SEP, 2023). Persisten brechas de aprendizaje y dificultades en la transición de la escuela al trabajo (OIT, 2023). En materia de salud, el 40.4% presenta sobrepeso u obesidad y el 10.1% anemia (ENSANUT 2020–2023). El 34.7% de los suicidios registrados en 2023 correspondieron a adolescentes (INEGI, 2023), y el 53% de las adolescentes ha experimentado alguna forma de violencia sexual a lo largo de su vida (INEGI, 2022). Las uniones tempranas y el embarazo adolescente siguen siendo retos importantes que interrumpen trayectorias de vida y profundizan la desigualdad de género (UNFPA, 2025).
La salud mental de adolescentes en México es otro reto urgente, aún estigmatizada e invisibilizada en hogares y escuelas. Según la ENCODAT 2025, el 10% de las personas de 12 a 17 años presentó malestar psicológico en los últimos 12 meses, lo que equivale a aproximadamente 1.3 millones de adolescentes2. Las mujeres adolescentes presentan mayores niveles de malestar que los hombres (13.2% frente a 6.9%), y el 3.3% reportó ideación suicida en el último año. Mejorar la salud mental de los adolescentes en México requiere atención, recursos y, sobre todo, dejar de tratarla como un tema tabú.
¿Qué es la participación adolescente?
Es el derecho de niñas, niños y adolescentes a expresar sus opiniones e incidir en las decisiones que afectan su vida: en México, ese derecho sigue sin ejercerse plenamente.
¿Por qué los jóvenes no estudian ni trabajan en México?
La transición al mundo laboral también representa un desafío crítico. Entre los jóvenes en México de 15 a 29 años, el 47.7% no realizaba actividad económica, y de ese grupo, el 87.3% eran mujeres3. Las causas de los jóvenes que ni estudian ni trabajan (NINI México) son múltiples: pobreza, violencia, falta de oportunidades, abandono escolar, trayectorias educativas interrumpidas y barreras de género que afectan desproporcionadamente a las mujeres jóvenes. Este fenómeno evidencia brechas persistentes en oportunidades económicas y expone a miles de adolescentes a situaciones de mayor vulnerabilidad.
Habilidades, participación y futuro: nuestro enfoque
UNICEF trabaja para que las y los adolescentes en México desarrollen plenamente su potencial y ejerzan sus derechos como agentes de cambio. Nuestro enfoque se articula en dos grandes líneas: la participación adolescente efectiva y el fortalecimiento de habilidades para la vida y el empleo.
En materia de participación, promovemos la creación y consolidación de espacios sostenibles donde las y los adolescentes puedan expresar sus opiniones, dialogar con tomadores de decisión e incidir en políticas y programas públicos. Buscamos que estos espacios no sean simbólicos, sino que tengan continuidad e impacto real. Priorizamos la participación de adolescentes indígenas, mujeres y personas con discapacidad, quienes enfrentan mayores barreras para ejercer su derecho a ser escuchados.
En paralelo, fortalecemos el desarrollo de habilidades para la vida y el empleo, especialmente entre adolescentes fuera de la escuela o en contextos de mayor riesgo. Trabajamos para que puedan construir un proyecto de vida informado y sostenible, desarrollando habilidades socioemocionales, cognitivas y fundamentales que faciliten su permanencia educativa y una transición exitosa hacia la vida adulta y el trabajo digno. Ponemos especial atención a las mujeres adolescentes, quienes enfrentan mayores niveles de exclusión educativa y económica.
También impulsamos el liderazgo adolescente en agendas estratégicas como el cambio climático, reconociendo el creciente interés de las nuevas generaciones en el cuidado del planeta. Fomentamos espacios donde puedan informarse, proponer soluciones y replicar acciones en sus comunidades. Y en salud mental, promovemos espacios seguros dentro de las escuelas donde adolescentes puedan apoyarse entre pares, hablar sobre sus emociones y recibir orientación oportuna, sin sustituir la atención especializada, pero sí como primer paso para romper el silencio.
Invertir en adolescentes es invertir en México
Los derechos de las y los adolescentes en México no pueden seguir siendo una declaración de principios sin consecuencias prácticas. En los hogares, promovemos prácticas de crianza que reconozcan a las adolescencias como sujetos de derecho y no como receptores pasivos. En las escuelas, impulsamos ejercicios de participación vinculados a temas de su interés. En el sector privado, fomentamos alianzas que faciliten la capacitación y la inserción laboral juvenil. Y a nivel de gobernanza, promovemos mecanismos regulares y significativos que permitan a las autoridades incorporar las voces de los adolescentes en la formulación de políticas públicas.
En UNICEF creemos no solo en el potencial de las y los adolescentes, sino en la importancia de sensibilizar a toda la sociedad sobre su rol como agentes de cambio. Invertir en el desarrollo adolescente hoy, en su salud, su educación, su participación y sus habilidades para la vida, es construir el México equitativo, saludable y participativo que queremos mañana.
Recursos
Conoce historias, artículos, iniciativas y herramientas sobre la participación adolescente y los temas que más les importan a las y los jóvenes de México.
Referencias
[1] Esta estimación se elaboró con base en datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2025 y la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023, publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
[2] Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), primer trimestre de 2025, publicada por el INEGI
[3] Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), primer trimestre de 2025, publicada por el INEGI