¡Niñas y niños de Guatemala te necesitan!
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Un espacio seguro para proteger a su familia.

Conoce la historia de *Karla.

Paola Baldizón / UNICEF
Familia caminando
UNICEF
14 Mayo 2026

Cuando *Karla salió de Caracas junto a su familia, llevaba consigo la esperanza de encontrar un lugar donde sus hijos de 1 y 12 años pudieran crecer seguros. Primero llegaron a Colombia y después a Perú, donde intentaron reconstruir sus vidas. Pero la tranquilidad duró poco. 

"Nos fuimos de Perú porque empezaron a extorsionarnos y entonces decidimos viajar a los Estados Unidos", recuerda. 

Como miles de familias que se desplazan por América Latina y el Caribe, la violencia y la falta de oportunidades obligaron a Karla a migrar una vez más. Sin embargo, durante el trayecto ocurrió algo inesperado: llegó embarazada a Guatemala y su estado de salud se agravó rápidamente. 

"Me desmayé y me dijeron que no podía seguir mi camino porque, con el embarazo, podía morir en el trayecto. Estaba con principio de aborto", cuenta. 

En cuestión de horas, su prioridad dejó de ser llegar a su destino. Lo más importante era proteger su vida y la de sus hijos. Fue entonces cuando llegó a la Casa del Migrante San José, donde encontró un lugar para descansar y sentirse segura. 

"Para mí significó tranquilidad, comprensión. Me sentí acogida aquí, me sentí protegida." 

Manos de bebe y mamá
UNICEF
Personal de UNICEF jugando con niños
UNICEF

Mientras Karla recibía la atención que necesitaba, sus hijos pudieron hacer algo que durante mucho tiempo había sido imposible: jugar. 

"Este espacio fue una bendición. Los niños tienen un área de juego, tienen comida, cuartos para dormir y ya no estamos expuestos en la calle. Ver nuevamente una sonrisa en sus rostros fue lo más importante. Sus caritas cambiaron por completo.

De enero a junio del 2026, en Guatemala han transitado más de 8,700 personas en el país. Durante el recorrido enfrentan riesgos como violencia, explotación, separación familiar y afectaciones a su salud física y emocional. Contar con espacios de protección donde puedan descansar, jugar, recibir atención y acceder a servicios especializados puede marcar una diferencia decisiva para su bienestar y desarrollo.  

"Si Dios me da la bendición más grande de mi vida, lo primero que haría es venir a ayudar a los demás migrantes para seguir adelante", dice Karla. 

Con el apoyo del Gobierno de Japón, UNICEF trabaja junto al Estado de Guatemala y organizaciones de la sociedad civil para fortalecer los servicios de protección dirigidos a niñas, niños y adolescentes en situación de movilidad. Hasta el momento más de 900 niñas, niños y adolescentes han sido atendidos en Casa del Migrante.  

Mujer con manos en frente de su cara
UNICEF

"Nuestro objetivo es que cada familia encuentre un entorno seguro, acceso a servicios de calidad y el acompañamiento necesario para recuperar su bienestar y seguir construyendo su futuro"

Estuardo Sánchez, Oficial de Protección de UNICEF Guatemala.

Hoy, Karla recuerda Guatemala como el lugar donde su viaje hizo una pausa para salvar su vida y proteger a su familia. Mientras sus hijos recuperaban la tranquilidad y volvían a sonreír, ella encontró el apoyo necesario para continuar. 

Su historia demuestra que un espacio seguro es mucho más que un refugio temporal. Es un lugar donde las familias pueden recuperar la calma, acceder a servicios esenciales y volver a mirar el futuro con esperanza. Para las niñas, niños y adolescentes en movilidad, significa la oportunidad de seguir creciendo protegidos, ejercer sus derechos y saber que no están solos. 

*Se ha cambiado el nombre de la madre para proteger su identidad.