Mateo encontró una nueva oportunidad
tras retornar a Guatemala.
Cuando Mateo* regresó a Guatemala tenía 17 años y sentía que había perdido la oportunidad de cumplir su sueño. Había dejado su comunidad en Quiché con la esperanza de llegar a Estados Unidos y encontrar oportunidades para apoyar a su familia, pero el viaje terminó antes de lo esperado. De vuelta en casa, enfrentó la tristeza de regresar sin haber alcanzado su objetivo, la incertidumbre sobre su futuro y las deudas que dejó el intento de migrar.
"Cuando regresé me sentía muy triste por no lograr mi sueño, pensaba que todo había terminado".
La historia de Mateo refleja la realidad de miles de niñas, niños y adolescentes que emprenden rutas migratorias impulsados por la falta de oportunidades, la pobreza, la violencia o la reunificación familiar. Según el Instituto Guatemalteco de Migración desde 2024 más de 11 mil niñas, niños y adolescentes guatemaltecos han sido retornados al país, enfrentando el desafío de reintegrarse a sus comunidades y reconstruir sus proyectos de vida.
Tras su retorno, Mateo fue vinculado a los servicios de protección que UNICEF impulsa con el apoyo del Gobierno de Japón, en coordinación con instituciones del Estado y organizaciones de la sociedad civil. A través de este acompañamiento recibió atención psicosocial, seguimiento individual y apoyo para fortalecer el entorno familiar que lo acompaña en esta nueva etapa. Estas acciones son implementadas por la Secretaría de Bienestar Social (SBS) y con el acompañamiento de UNIEF y su socio implementador IEPADES.
Durante las visitas domiciliarias encontró un espacio donde pudo expresar lo que había vivido, procesar sus emociones y recuperar la confianza para mirar hacia adelante. Paralelamente, su familia recibió orientación para fortalecer sus capacidades de cuidado y convertirse en un entorno protector para su desarrollo.
"Fortalecer los sistemas de protección significa garantizar que las niñas, niños y adolescentes tengan acceso a servicios oportunos y de calidad en sus comunidades, promoviendo entornos familiares y comunitarios que favorezcan su bienestar, recuperación y desarrollo integral".
En ese proceso, Mateo descubrió una nueva oportunidad: formarse como barbero. Más que aprender un oficio, comenzó a desarrollar habilidades, fortalecer su autoestima y visualizar un futuro posible sin tener que abandonar nuevamente su comunidad.
"Me están apoyando en un curso de barbería y estoy muy agradecido. Poco a poco estoy aprendiendo y sé que lo voy a lograr. Gracias a ellos estoy motivado a lograr un sueño. Estoy haciendo todo mi esfuerzo para salir adelante y sacar adelante a mi familia."
La experiencia de Mateo demuestra que el retorno no tiene por qué marcar el final de una historia. Con apoyo oportuno, servicios de protección de calidad y oportunidades para desarrollar sus capacidades, las y los adolescentes pueden recuperar la esperanza y construir un futuro en sus propias comunidades.
Más de 1,900 niñas, niños y adolescentes retornados han recibido atención, en 106 municipios de los departamentos de Huehuetenango, Quetzaltenango, Quiché, San Marcos y Totonicapán.
Con el apoyo del Gobierno de Japón, UNICEF continúa fortaleciendo los sistemas de protección para que más niñas, niños y adolescentes retornados accedan a atención integral, apoyo psicosocial y oportunidades que les permitan ejercer plenamente sus derechos y desarrollar todo su potencial.
*Se ha cambiado el nombre del adolescente para proteger su identidad.