Las recetas que cambian el rumbo de Guatemala
El recetario “Buena alimentación para niñas y niños en crecimiento” en práctica
Juil, Quiché, Guatemala, 22 de febrero 2024. Bajo el cielo nublado y frío que caracteriza a la imponente cordillera de los Cuchumatanes, encontramos a Alan Ajanel, el incansable Gestor Comunitario dedicado al seguimiento de la estrategia de comunicación para el cambio social y de comportamiento en el municipio de Chajul. En ese día, se embarca en una gira de monitoreo por la aldea de Juil, decidido a despejar las dudas de mujeres en distintos hogares acerca del valioso contenido de un recetario especial. Su misión personal es lograr una alimentación más saludable y sostenible, y enfrentar los desafíos nutricionales y de salud que aquejan a la población.
“Para mí, que los niños de Quiché tengan desnutrición crónica, es algo muy triste. No deberían de existir niños con desnutrición. Es algo que tratamos de aportar nuestro grano de arena para que vaya disminuyendo el porcentaje de niños desnutridos en el departamento de Quiché”, comentó Alan.
La mitad de las niñas y niños menores de 5 años en Guatemala sufre de desnutrición crónica. Sólo el 52% de niñas y niños de 6-23 meses cuentan con una alimentación suficiente y variada para su adecuado crecimiento y desarrollo.
UNICEF, con el apoyo de la Unión Europea, desarrollaron el recetario “Buena alimentación para niñas y niños en crecimiento” con recetas fáciles, productos accesibles, que aportan vitaminas y nutrientes.
Llegando a la casa de Catalina, Alan se encuentra con una agradable sorpresa: ella ya tiene todo preparado sobre la mesa y está a punto de comenzar la elaboración de las deliciosas y famosas tortitas de acelga, el plato favorito e indiscutible de su hija.
“Yo recibí un recetario con el que puedo hacer varias comidas, y la que más me gusta hacer es la tortita de acelga, es la de mayor antojo de mis hijos”, dijo Catalina.
Después que Catalina organiza todos los ingredientes y utensilios necesarios, explica de memoria cómo se hace la receta mientras empieza a prepararla: “Primero picamos el chile pimiento, la acelga, la cebolla, le echamos Incaparina y huevo y lo cocinamos...”. La charla sobre las recetas, mezclada con algunos chistes entre ambos continúa.
Al terminar de cocinar, Catalina muestra su amabilidad al ofrecer a Alan una sabrosa y recién salida tortita de acelga, la cual él agradece y solicita para llevar consigo. Mientras Alan se prepara para continuar su jornada, despidiéndose de Catalina y sus hijos, sabe que debe llegar puntual a su próximo compromiso en la casa de Margarita López.
“El recetario contiene recetas prácticas con productos locales al alcance del bolsillo de las familias y aportan vitaminas y nutrientes para una mejor alimentación”, comenta Alan mientras camina.
Los recetarios han supuesto una auténtica revolución en la comunidad, alentando el cultivo de hortalizas en el hogar, promoviendo hábitos de higiene y, lo que es aún más importante, brindando la oportunidad de enriquecer la nutrición de los niños, niñas y mujeres embarazadas. Esta es una necesidad urgente, ya que apenas un escaso 4% de las madres y padres cuentan con un conocimiento adecuado sobre la diversidad necesaria en la alimentación de sus pequeños.
Alan llega al hogar de Margarita, sin lograr pasar por desapercibido por la pequeña Andrea, de tan sólo cuatro años, quien con entusiasmo lleva hojas de acelga para la receta del día. Mientras observa a Katarina, Alan se prepara para escuchar con atención a Margarita, quien aprovecha el momento para compartir sus impresiones sobre cómo las nuevas recetas han transformado el apetito de sus hijos.
“Con mis hijos ya no es lo mismo de abril (fecha de la capacitación inicial). Antes, ya no querían comer, ya no sabía qué les podía dar. Ahora ya puedo buscar comidas que contienen vitaminas, tengo huertos, tengo acelga.” comenta Margarita, mientras comienza a picar la cebolla.
Margarita no puede contener la emoción que finalmente sus hijos tienen gusto por la comida:
“Mi hijo me dijo que está rico, ¿de dónde sacaste la idea mamá?, ¿dónde lo aprendiste?, me dijo... Yo fui a un taller, hijo, y eso lo aprendí. Y es por eso que él ya puede comer la comida que le gusta”.
Con la mezcla lista, Margarita comienza a dar forma a las famosas tortas con sus manos, reflexionando sobre su bebé en camino. Sin sospecharlo, este recetario aporta un pequeño pero significativo granito de arena para el futuro bienestar de su descendencia. Este simple acto, que Margarita realiza con amor y cuidado, tiene un impacto más amplio, contribuyendo al avance de un proyecto a nivel país que ayudará a un mayor desarrollo de toda una nación.
"Ahora mis hijos ya no se enferman, y mi salud y la de mis hijos ya está mejorando. Ya estoy embarazada y como bien, y mi hijo o mi hija. No sé qué es lo que me va a regalar Dios, está creciendo bien”, concluye Margarita antes de sentarse a almorzar con su hijo e invitar a Alan a compartir de la mesa.