Juventud y sexualidad, el tabú mientras la vida ocurre

Embarazo adolescente

Francisco Javier Figueroa
Damaris de perfil
UNICEF/GUA2017/Francisco Javier Figueroa
21 Noviembre 2016

Damaris Tema tiene 21 años y vive en Cantel, en el Departamento de Quetzaltenango, trabajando desde hace algunos años como líder comunitaria en distintos temas claves para la juventud, como salud, nutrición, política y el principal -debido al tabú que aún lo rodea-, la educación sexual y reproductiva, en aspectos de información, incidencia y prevención, dirigidos a niñas y adolescentes.

El embarazo adolescente afecta la salud física y emocional de las niñas y jóvenes. Cada día en Guatemala, en promedio, se registran más de 200 partos en niñas y adolescentes de 10 a 19 años y 7.6 en niñas entre los 10 y los 14 años de edad producto de una violación. 9 de cada 10 adolescentes embarazadas dejan de estudiar. Son niñas obligadas a dejar de ser niñas.

La labor de Damaris, realizada con el apoyo de UNICEF y grupos locales aliados como la Asociación Civil Paz Joven Guatemala y el Consejo Municipal de la Juventud, nació de sus propias inquietudes de adolescente, hace ya cuatro años, cuando se dio cuenta de las serias consecuencias que traen los embarazos en las adolescentes y jóvenes, problemas que involucran el aspecto familiar, social y sicológico, al ser básicamente una niña que se debe hacer cargo de otro niño.

El abandono escolar, el castigo de los padres y de la comunidad, la falta de recursos para atender en buenas condiciones al nuevo integrante de la familia y otros que significan en síntesis la marginación y el rompimiento de un proyecto de vida con mayor calidad y posibilidades, constituyen la razón principal que mueve la labor de Damaris y otros jóvenes de su localidad y de todo el país.

Entre las dificultades principales que Damaris ve en su comunidad, se encuentra la que tiene que ver con que la sexualidad en general ha sido y sigue siendo un tema tabú, del que no se debe hablar. Esta realidad que forma parte de un patrón cultural, de una cosmovisión, no sólo describe la actitud de los mayores hacia este asunto, sino que también los jóvenes no hablan abiertamente de temas sexuales. El trabajo de Damaris intenta poco a poco y con respeto, transmitir que se debe conocer y hablar de sexualidad, del uso de preservativos y de relaciones sexuales responsables, para de esa forma aprender a cuidarse y cuidar, reduciendo la cantidad de embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual.

Damaris pertenece a la etnia Quiché y es una joven que valora mucho su herencia cultural, la cosmovisión de su pueblo. Lleva siempre colgado un collar con su Nahual, que representa la fuerza felina, las cualidades del hechicero y la energía femenina de la madre tierra, aquella que constituye el motor primario que le da a Damaris el impulso para liderar este proyecto, porque como dice,

“cada persona es dueña de su cuerpo y nadie más debe decidir lo que pueden hacer con este”.

niña cargando a un bebé en su espalda
UNICEF/GUA2016/Francisco Javier Figueroa

Damaris cuenta que la posición conservadora del pueblo Maya a la información y el diálogo abierto sobre temas sexuales es muy complejo, ya que en su lengua original la “sexualidad” se denomina “Awaz”, que traducido al español es “pecado”, es decir, es un tema prohibido que debe permanecer oculto en el fuero íntimo de cada sujeto o de la pareja. La labor de Damaris entonces es muy delicada, ya que debe hacer que los jóvenes se informen y hablen sobre sexualidad, sin ir en contra de su propia cultura.

Aparte de las barreras propias de su pueblo, Damaris menciona que también las religiones hacen difícil un diálogo abierto sobre sexualidad, lo que le agrega un reto mayor a su trabajo.

UNICEF y sus aliados están promoviendo cambios de comportamientos individuales y sociales. Informando y empoderando a los mismos niños, niñas y adolescentes para que tomen las mejores decisiones. Promoviendo políticas y estrategias de prevención al embarazo adolescente e impulsando, con la participación de los mismos adolescentes y jóvenes, cambios legislativos para elevar la edad de matrimonio de 14 a 18 años para ambos sexos.

Damaris sabe que deberá realizar un arduo trabajo, con mucha paciencia y tino, con el objetivo de lograr que los adolescentes y jóvenes de su comunidad, especialmente las niñas, comprendan que no hay nada malo en el sexo, pero que por lo mismo, son ellas las que deben decidir cuándo y con quién llevar una vida sexual. Le interesa que los adolescentes y jóvenes puedan mantener sus sueños y proyectos de vida, que estos no se arruinen producto de un descuido o una mala decisión tomada por falta de conocimiento. Al contrario,

Damaris desea que la información esté al alcance de todos, para que así cada decisión esté sustentada. Ella misma, por ejemplo, desea estudiar turismo y viajar, por lo que tiene claro que la formación de una familia propia será para más adelante, en otra etapa de su vida.

 

Cada vez que protegemos y empoderamos a una niña, hay esperanza.

jovenes de espaldas en Quetzaltenango
UNICEF/GUA2016/Francisco Javier Figueroa