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Inmunización: protegiendo generaciones

frente a enfermedades prevenibles en comunidades indígenas en Guatemala

UNICEF
UNICEF – Proyecto- HISTORIAS DE VIDA – INMUNIZACIÓN
UNICEF
16 Junio 2026

San Pedro Carchá, Alta Verapaz.- Ana María reside en una aldea extensa y de difícil acceso en el departamento de Alta Verapaz, a unos 220 kilómetros de Ciudad de Guatemala. Como madre de Alan, un niño de un año, su intención siempre fue cumplir con las consultas médicas de rutina; sin embargo, las condiciones geográficas y climáticas extremas de su comunidad se convirtieron en una barrera crítica. Las intensas lluvias y el estado lodoso de los caminos impidieron su traslado continuo hacia el puesto de salud, lo que provocó que su hijo se quedara con un esquema de vacunación incompleto. 

“Falté porque el camino está muy resbaloso, cuando llueve. Cuesta mucho ir con él, porque de repente me caigo”, explica Ana María sobre las dificultades de su trayecto a pie. Su situación refleja una problemática regional: en comunidades remotas, el acceso a la vacunación es limitado por la distancia a los servicios de salud, fallas en las cadenas de suministro, y escasez de personal y servicios básicos. Estas barreras se agravaron con la pandemia, que debilitó los sistemas sanitarios y redujo el acceso y la disposición de las familias a vacunar a sus hijos.

El miedo al contagio, las limitaciones de movilidad y la priorización de la emergencia sanitaria causaron el rezago en los esquemas de vacunación infantil. Y en comunidades rurales e indígenas, donde el acceso ya enfrentaba desafíos estructurales, el impacto fue todavía mayor. La distancia a los servicios, la información limitada y la desinformación contribuyeron a que muchos niños y niñas quedarán sin protección, lo que incrementó el riesgo de brotes, en particular de sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que puede tener consecuencias graves en la niñez.

 

En Guatemala, la cobertura de la tercera dosis de la vacuna pentavalente —que protege contra difteria, tétanos, tos ferina, entre otras enfermedades prevenibles— registró una disminución significativa entre 2019 y 2021, en gran medida debido al impacto de la pandemia de COVID-19 sobre la credibilidad de las vacunas. Si bien se han observado esfuerzos de recuperación, persisten brechas importantes. A nivel regional, estimaciones conjuntas de la OMS y UNICEF indican que, en 2024, más de 1,4 millones de niñas y niños en las Américas se clasifican como “cero dosis”, es decir, no han recibido ninguna vacuna de rutina contra difteria, tétanos y tos ferina. Esta cifra representa un aumento de 186.000 en comparación con el año anterior y evidencia un retroceso preocupante, que incrementa la vulnerabilidad de la niñez frente a brotes de enfermedades altamente contagiosas como el sarampión, la poliomielitis y la difteria.  

 UNICEF – Proyecto: HISTORIAS DE VIDA – INMUNIZACIÓN_2026 022
Ana y su hijo Alan Bá reciben a las enfermeras de la comunidad que llegaron en su búsqueda luego de no poder asistir a su cita para vacunación.

Intervenciones integrales y búsqueda activa

Recuperar las coberturas y fortalecer la capacidad de respuesta ante brotes es una prioridad de salud pública. Para eso, UNICEF apoya al Ministerio de Salud con asistencia técnica directa en la planificación y el fortalecimiento de las capacidades técnicas del personal de salud, permitiendo a los equipos de salud construir listados de registros de niñas y niños con vacunas pendientes, identificarles uno a uno por nombre y comunidad, y a trazar rutas concretas para encontrarles. Así, se garantiza el registro oportuno y el seguimiento individual de cada niña y niño. Con estos datos, el equipo organiza reuniones mensuales para planificar acciones estratégicas de vacunación.

 

Llegar a las viviendas también representa un reto logístico, debido a la compleja topografía de Alta Verapaz, cuya característica principal es la alta dispersión de las casas. Para cubrir estas distancias geográficas, el personal recurre a sus propios medios de transporte. “Vamos caminando o, si tenemos el recurso, pagamos tuc tuc o moto para llegar hasta donde tenemos que llegar, pero es del recurso personal de cada uno”, relata Botzoc. En estas visitas domiciliarias, el equipo de salud ubica a las familias guiándose por los números de teléfono agendados en las inscripciones de nacimiento o mediante el número de vivienda, sector y territorio comunitario.

 

Junto con estas visitas, el distrito realiza convocatorias interinstitucionales más amplias. Las jornadas de vacunación se anuncian a las comunidades mediante cuñas radiales y rótulos colocados en puntos estratégicos de la comunidad y los centros de salud. Cuando las metas de cobertura no se alcanzan, el personal organiza jornadas de vacunación adicionales durante los fines de semana para reforzar el alcance de grupos de familias trabajadoras que no se han encontrado en sus viviendas durante las jornadas laborales del Ministerio de Salud. 

Enfermera del puesto de salud del Distrito III Claudia Botzoc
UNICEF La enfermera del puesto de salud del Distrito III Claudia Botzoc salen de visita para buscar a niños que no han llegado a recibir sus vacunas. Se movilizan a través de mototaxis para llegar a algunas comunidades.

La doctora Azurdia destaca, además, la coordinación en el Consejo Municipal de Desarrollo (COMUDE), donde el alcalde y diversas comisiones apoyan la difusión pública de las campañas de inmunización a nivel municipal. Estas intervenciones operativas se extienden al ámbito educativo urbano, donde el personal articula con los directores de escuelas y colegios para realizar jornadas de desparasitación en las que aplican la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) a la población adolescente.

 

Un factor transversal de la efectividad de estas acciones es la adaptación cultural. En el municipio de San Pedro Carchá, la comunicación en la lengua materna facilita la llegada de los mensajes. Hablar el mismo idioma y llamar a los padres por su nombre permite a los trabajadores de la salud generar un vínculo de confianza indispensable para explicar los beneficios clínicos de la inmunización y construir credibilidad en los sistemas de salud, disipando las dudas que puedan existir sobre las posibles reacciones adversas a las vacunas.  

Enfermeras caminando
UNICEF

“Una gran ventaja de nuestro territorio es que todo el personal de salud habla el idioma materno, que es el Q'eqchi'”, asegura Botzoc. 

Prevención de brotes y resiliencia sanitaria

El objetivo técnico de estas intervenciones va más allá de la actualización de los carnés de vacunación. Es construir una barrera epidemiológica sostenible a largo plazo. Al respecto, Sum recalca que el propósito estratégico es “consolidar un sistema más resiliente y preparado para prevenir futuras emergencias”.

 

La importancia clínica de alcanzar una adecuada protección comunitaria se refleja en la capacidad de respuesta del sistema de salud ante amenazas epidemiológicas concretas. La doctora Azurdia menciona que ante la aparición de un caso sospechoso de sarampión en la región el departamento de Epidemiología despliega de inmediato un grupo de respuesta rápida. Este equipo actúa oportunamente para aislar el riesgo y ofrece las vacunas necesarias a las personas vulnerables del entorno, con el fin de interrumpir la transmisión local: “Completar los esquemas va a hacer y va a evitar que estos niños enfermen de enfermedades que realmente se puede prevenir con la vacunación”, indica la coordinadora. 

La enfermera aplica una vacuna para la inmunización de Alan Bá, hijo de Ana.
UNICEF La enfermera aplica una vacuna para la inmunización de Alan Bá, hijo de Ana.

La estrategia de búsqueda activa, que implica llegar a cada niña y niño por su nombre y dialogar en su lengua materna, transforma la relación de las familias con el sistema de salud. Para Ana María, la visita domiciliaria marcó un punto de inflexión: por primera vez comprendió los riesgos asociados a la postergación de la vacunación. “Me alegra que vinieran a visitar mi hogar; ahí me di cuenta de que es necesario que termine las vacunas de Alan y que vaya al puesto de salud”,

 

Hoy, Alan cuenta con el seguimiento de inmunización correspondiente para su edad, y con ello se ha reducido objetivamente su vulnerabilidad ante infecciones agudas. Por ello, recuperar las coberturas de vacunación en áreas rurales e indígenas sigue siendo una intervención clave de salud pública. Cada dosis aplicada en las dispersas comunidades de Alta Verapaz representa no solo una acción técnica, sino el cumplimiento efectivo del derecho a la salud y un avance fundamental para la seguridad sanitaria de la niñez guatemalteca. Las vacunas salvan vidas.