Inmunización
Las vacunas son el método más seguro que hay en el mundo para proteger a los niños y niñas de enfermedades mortales
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Las vacunas constituyen uno de los avances más importantes en materia de salud y desarrollo a escala mundial. Han contribuido a reducir de forma segura el flagelo de enfermedades como la poliomielitis o el sarampión, han permitido erradicar la viruela y nos están ayudando a avanzar hacia un mundo sin cáncer de cuello uterino. Con el apoyo de las vacunas, los niños y niñas pueden crecer sanos y desarrollar todo su potencial.
En los últimos 50 años, las vacunas han salvado alrededor de 154 millones de vidas.
Gracias a la importante labor de inmunización llevada a cabo en todo el mundo, los niños y niñas pueden caminar, jugar, bailar y aprender. Los beneficios económicos asociados a la inmunización redundan en las comunidades y han convertido a las vacunas en una de las formas más rentables de promover la salud infantil. Cada dólar invertido en vacunación genera un rendimiento medio de 54 dólares en beneficios económicos más amplios, lo que contribuye a mejorar la situación de comunidades enteras.
Pese a los beneficios generados, son demasiados los países donde la cobertura de vacunación se sitúa muy por debajo del nivel necesario para proteger a la infancia y a las comunidades.
Los conflictos, los desplazamientos, los trastornos relacionados con la COVID-19, las crisis económicas, las perturbaciones climáticas y la información errónea sobre las vacunas han impedido administrar vacunas esenciales a muchos niños y niñas.
El año pasado, más de 14 millones de niños y niñas menores de un año no recibieron ninguna vacuna, lo que significa que hoy corren el riesgo de padecer enfermedades graves que pueden prevenirse y podrían morir. A pesar de que a menudo son los que más necesitan las vacunas, los niños y niñas más pobres y marginados siguen siendo los que menos probabilidades tienen de recibirlas.
UNICEF trabaja para que todos los niños y niñas del mundo, sin importar quiénes sean o dónde vivan, puedan acceder a las vacunas que necesitan para sobrevivir y prosperar.
La respuesta de UNICEF
Cada año, UNICEF ayuda a vacunar a prácticamente la mitad de los niños y niñas del mundo, para ofrecerles la oportunidad de crecer sanos.
Nuestra labor en materia de inmunización persigue tres objetivos:
- Poner al día: vacunar a millones de niños y niñas para recuperar los avances realizados en materia de inmunización que se perdieron durante la pandemia, e incluir la vacunación de rescate en los servicios de inmunización sistemática.
- No dejar atrás a ningún niño o niña: llevar las vacunas esenciales a todos los niños y niñas y lograr que las nuevas vacunas estén disponibles para la infancia en todos los países.
- Reforzar los sistemas: crear sistemas de salud e inmunización sólidos y sostenibles para el futuro.
Para que todos los niños y niñas puedan acceder a las vacunas esenciales, la labor de UNICEF se centra en llegar a los más marginados, como los que viven en zonas rurales remotas, en comunidades urbanas pobres o en zonas de conflicto.
También ayudamos a los países a restablecer los servicios interrumpidos, a consolidar las cadenas de suministro de vacunas, a combatir la desinformación y la información errónea, a utilizar los datos para mejorar la toma de decisiones y a integrar los programas de inmunización en los sistemas de salud nacionales.
El trabajo de UNICEF con los gobiernos, las comunidades y nuestros aliados nos permite sentar las bases de un mundo donde todos los niños y niñas vivan protegidos de las enfermedades prevenibles y disfruten de la oportunidad de desarrollarse plenamente.
Nuestras esferas prioritarias
Nuestras esferas prioritarias
Casi todos los niños y niñas que nunca se han vacunado o no han recibido todas las vacunas que necesitan viven en zonas rurales remotas, en comunidades urbanas pobres y en zonas afectadas por conflictos. Sin embargo, sea cual sea la complejidad de la situación, UNICEF trabaja para llegar a los niños y niñas con mayor riesgo de padecer enfermedades potencialmente mortales.
UNICEF colabora con los gobiernos y sus aliados en más de 100 países para reforzar y adaptar los programas de inmunización y responder a las necesidades de los niños y niñas y sus familias. Aprovecha los datos y herramientas disponibles para localizar a los niños y niñas no vacunados, garantiza la seguridad de las vacunas en su recorrido hasta las comunidades, contribuye a acercar los servicios de salud a las familias, refuerza la demanda de vacunación y la confianza en las vacunas, y vincula la vacunación a otros servicios esenciales, como la atención prenatal y la nutrición, para que las familias reciban más ayuda en una sola visita.
UNICEF es el principal comprador de vacunas del mundo, por lo que disfruta de una posición única para negociar los precios más bajos. La adquisición de grandes cantidades y la transparencia de nuestras prácticas nos permiten configurar los mercados, reducir los costes y aumentar la eficiencia, lo que implica vacunar a más niños y niñas, incluso en países con pocos recursos. La labor de UNICEF para la configuración de los mercados ha permitido mantener un suministro estable de vacunas asequibles y ha ayudado a los países a alcanzar sus objetivos de inmunización.
UNICEF suministra vacunas a más de 100 países cada año, y las adquiere en nombre de Gavi, la Alianza para las Vacunas, o a instancias de los gobiernos y aliados. También apoyamos el suministro de vacunas y movilizamos recursos para adquirir vacunas que puedan no estar cubiertas por otros medios de financiación.
Para conservar su eficacia, casi todas las vacunas deben conservarse refrigeradas, por lo que se necesitan prácticas y equipos especializados en todas las etapas de su suministro y distribución. Es lo que se denomina la cadena de frío.
UNICEF ayuda a los países a planificar, gestionar y mejorar sus sistemas de entrega de vacunas, desde la adquisición hasta el almacenamiento, la distribución y la gestión de los residuos, para garantizar que las vacunas se distribuyen con seguridad y eficacia.
Para mantener la cadena de frío, UNICEF ayuda a los países a adoptar tecnologías móviles y sensores de temperatura para los viales de las vacunas, lo que les permite protegerlas de las condiciones meteorológicas extremas. Los proyectos de energía solar también contribuyen a garantizar el funcionamiento continuo de los equipos de la cadena de frío, incluso en las zonas más remotas o en contextos frágiles donde las infraestructuras eléctricas no son fiables o se encuentran dañadas.
También trabajamos para dar respuesta a los problemas de entrega, por ejemplo, mediante el desarrollo de nuevos modelos de empresas sociales y de redes de distribución privadas, para garantizar que las vacunas llegan a las comunidades situadas en los lugares más recónditos.
La innovación es un componente fundamental de la labor de UNICEF. Utilizamos la tecnología para lograr que los programas de inmunización sean más inteligentes y eficientes. Por ejemplo, recurrimos a herramientas digitales que siguen el estado de vacunación de los niños y niñas y conectan a los progenitores con los servicios, y aprovechamos el aprendizaje automático en el análisis predictivo para prevenir el agotamiento de las reservas.
Nuestras soluciones geoespaciales aplicadas a la salud nos ayudan a identificar a las poblaciones desatendidas, y la participación de la comunidad a través de la plataforma RapidPro ofrece a los países datos sanitarios esenciales.
También trabajamos con nuestros aliados para desarrollar, probar e introducir nuevas vacunas y nuevos métodos de vacunación, con el objetivo de que ningún niño o niña se quede sin vacunar.
UNICEF da respuesta a los brotes de enfermedades endémicas y emergentes, como el sarampión, el cólera, la COVID-19, la difteria, la viruela símica o la fiebre amarilla. Al ayudar a los países a planificar y llevar a cabo campañas de inmunización de calidad para prevenir y afrontar los brotes, contribuimos a proteger tanto a los niños y niñas que nunca se han vacunado como a las comunidades donde no se han recibido todas las vacunas necesarias.
UNICEF forma parte de la Alianza contra el Sarampión y la Rubéola, que apoya una rápida distribución de fondos para los países que sufren brotes de sarampión y organiza campañas de vacunación para prevenir futuros brotes, incluso en contextos humanitarios.
UNICEF también colabora con los gobiernos para intensificar la vacunación contra enfermedades con tendencia a provocar brotes, y para integrarla en los calendarios de vacunación sistemática. Nuestro trabajo permite mejorar la preparación de los sistemas para hacer frente a los brotes y su resiliencia ante las pandemias, además de crear las capacidades necesarias para responder con rapidez a las futuras crisis sanitarias.
Gracias a una labor incesante en materia de inmunización, el mundo está a punto de lograr la erradicación de la poliomielitis. Además, la inmunización contra el sarampión, la rubéola y el tétanos nos está permitiendo avanzar hacia la eliminación de esas enfermedades, mientras que ampliar el acceso a las vacunas contra el virus del papiloma humano también nos ayudaría a lograr un mundo sin cáncer de cuello uterino.
Si combinamos las campañas de vacunación con otras intervenciones de salud esenciales, podremos maximizar sus efectos y aspirar a un futuro con menos enfermedades y vidas más saludables.
UNICEF promueve el uso de tecnologías respetuosas con el medio ambiente, como equipos que funcionan con energía solar para las cadenas de frío. También respalda los sistemas de gestión de residuos para eliminar los suministros médicos de forma segura. En el desarrollo de nuestra labor tenemos muy presentes los objetivos de sostenibilidad, ya que queremos garantizar que las generaciones futuras puedan prosperar en un mundo más sano.
Es fundamental generar confianza en las vacunas y frenar la propagación de información errónea para que los programas de inmunización funcionen. UNICEF utiliza estrategias con base empírica para impulsar la demanda de vacunas, y se asegura de que las familias reciban datos precisos sobre la inmunización para que puedan tomar las mejores decisiones para sus hijos.
Para ofrecer las mejores soluciones sabemos que lo primero es escuchar, entender las preocupaciones de los progenitores y las comunidades y dar respuesta a los obstáculos a los que se enfrentan. También sabemos que los trabajadores sanitarios locales desempeñan un papel clave en el fomento de la confianza en las vacunas. UNICEF refuerza las competencias de los trabajadores de primera línea y de otros dirigentes comunitarios de confianza para ayudarlos a combatir la desinformación.
A escala nacional, UNICEF amplía las capacidades de los países para utilizar conocimientos sobre el comportamiento a través de investigaciones sobre la aplicación, escucha social y gestión de la infodemia.
UNICEF ofrece a los países asesoramiento técnico sobre todos los aspectos de los programas de inmunización. Les brindamos apoyo para tomar decisiones sobre la introducción de nuevas vacunas, ampliamos la disponibilidad y el uso de datos para tomar medidas y capacitamos a los directores de los programas para que dirijan servicios de inmunización eficaces. Al empoderar a los dirigentes locales y los sistemas, garantizamos un progreso sostenible.
También trabajamos para que las vacunas y los servicios de inmunización reciban la financiación adecuada de los gobiernos y donantes, con presupuestos totalmente ejecutados y transparentes. Asimismo, colaboramos con los gobiernos para que dispongan de los recursos necesarios con el fin de integrar la inmunización en planes de salud y desarrollo más amplios.
Las asociaciones con las organizaciones de la sociedad civil son fundamentales para llegar a la infancia. La aportación de dichas organizaciones es extremadamente valiosa a la hora de generar confianza en las comunidades, afrontar las dificultades locales y prestar servicios en lugares donde los sistemas de salud gubernamentales pueden encontrar obstáculos. UNICEF establece una estrecha colaboración con las organizaciones de la sociedad civil para apoyar las actividades de inmunización impulsadas por las comunidades y lograr que los grupos marginados puedan acceder a las vacunas, en especial los niños y niñas que nunca se han vacunado. Estas asociaciones contribuyen a incrementar la demanda, a mejorar la confianza en las vacunas y a combatir la desinformación a escala comunitaria.