La neumonía infantil: todo lo que debes saber

La neumonía es la enfermedad infecciosa que acaba con más vidas infantiles

UNICEF
Vacuna contra la neumonía en un centro de salud en Malí, marzo de 2018.
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28 Enero 2020

Mucha gente asocia la neumonía con las personas mayores, pero la realidad es que es la enfermedad infecciosa que más muertes de niños ocasiona en todo el mundo. Cada año, más de 800.000 niños menores de cinco años mueren de neumonía, de los cuales más de 153.000 son recién nacidos, un grupo especialmente vulnerable a la infección. Esto significa que cada 39 segundos muere un niño a causa de la neumonía, y casi todas esas muertes son prevenibles.

Cada 39 segundos muere un niño a causa de la neumonía, y casi todas esas muertes son prevenibles.

¿Cuál es la causa de la neumonía?

La neumonía es una infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. No existe una sola causa, pero puede desarrollarse por la presencia de bacterias, virus u hongos en el aire. Cuando un niño se infecta, los pulmones se le llenan de fluidos que le dificultan la respiración. Los niños con sistemas inmunológicos inmaduros (como, por ejemplo, los recién nacidos) o débiles (a causa de la desnutrición o de enfermedades como el VIH) son más sensibles a la neumonía.

 

¿Cuáles son los síntomas de la neumonía?

Dado que se trata de una infección de los pulmones, los síntomas más comunes de la neumonía son la tos, las dificultades para respirar y la fiebre. Los niños que padecen neumonía suelen tener una respiración acelerada y cuando inhalan se les hunde o retrae la parte baja del pecho (el pecho de una persona sana tiende a expandirse con la inhalación).

 

¿Es la neumonía contagiosa?

La neumonía es contagiosa y puede transmitirse por partículas suspendidas en el aire (con la tos o un estornudo). También puede contagiarse por otros fluidos, como la sangre en un parto, o a través de superficies contaminadas.

 

¿Cómo se le diagnostica la neumonía a un niño?

Los profesionales de la salud pueden diagnosticar la neumonía realizando un reconocimiento físico; por ejemplo, analizando patrones respiratorios atípicos o auscultando los pulmones de un niño. En algunos casos, también pueden diagnosticar la enfermedad con rayos X o análisis de sangre.

En los países que carecen de sistemas sólidos de atención médica (por falta de médicos o acceso limitado a rayos X y laboratorios), muchos profesionales de la salud solo pueden diagnosticar la neumonía contando las veces que el niño respira por minuto. Por ejemplo, si un niño de cinco meses respira 50 veces por minuto, se consideraría que respira demasiado rápido y que podría tener neumonía. El número de respiraciones con el que se considera que la respiración es acelerada depende de la edad del niño: los niños más pequeños suelen respirar a un ritmo más rápido que los mayores.

 

¿Cómo se trata la neumonía?

El tratamiento de la neumonía depende de su tipo. En los países en desarrollo, la causa de un gran número de casos de neumonía se debe a las bacterias y puede tratarse con antibióticos de bajo coste. Aun así, solo una tercera parte de los niños que padecen neumonía reciben los antibióticos que necesitan porque carecen de acceso a una atención médica de calidad. Otros factores causantes de la neumonía son los virus o las micobacterias (como las causantes de la tuberculosis) que requieren otro tipo de tratamientos. La tuberculosis, en particular, a menudo no se diagnostica.

Los niños que padecen neumonía grave suelen necesitar oxígeno, ya que la inflamación de los pulmones impide el paso de suficiente oxígeno al torrente sanguíneo. Sin embargo, en muchos países que carecen de sistemas médicos sólidos, el oxígeno solo está disponible en centros de salud y hospitales de mayor nivel.

 

¿Se puede prevenir la neumonía?

En primer lugar, la neumonía puede prevenirse con un refuerzo de las medidas de protección, como, por ejemplo, una nutrición adecuada, así como con la reducción de factores de riesgo como la contaminación del aire (que hace que los pulmones sean más sensibles a la infección) y la adopción de prácticas de higiene adecuadas. Numerosos estudios demuestran que lavarse bien las manos con jabón reduce el riesgo de contraer neumonía en más de un 50%, ya que disminuye la exposición a las bacterias.

Numerosos estudios demuestran que lavarse bien las manos con jabón reduce el riesgo de contraer neumonía en más de un 50%

 

¿Existe una vacuna para la neumonía?

La neumonía causada por bacterias puede prevenirse fácilmente con vacunas. Sin embargo, en 2018, 71 millones de niños no recibieron las tres dosis recomendadas de la principal vacuna para prevenir la neumonía (PCV). En la actualidad, se está elaborando una nueva vacuna para una de las principales causas virales de la neumonía.

 

¿Dónde mueren más niños de neumonía?

Los países que registran el mayor número de muertes infantiles por neumonía se concentran en África Subsahariana y Asia: en concreto, Etiopía, India, Nigeria, Pakistán y la República Democrática del Congo. En conjunto, en estos cinco países se registran más de la mitad del total de muertes de niños menores de cinco años por neumonía.

Las muertes de niños por neumonía se concentran en los países más pobres del mundo. En esos países, los niños más desfavorecidos y marginados son los que más sufren. Suelen tener acceso limitado o nulo a servicios básicos de salud y tienen más probabilidades de sufrir otras amenazas, como la malnutrición, las enfermedades infecciosas o el aire contaminado. Generalmente, viven en entornos frágiles o humanitarios donde hay más factores de riesgo y los sistemas de salud están colapsados.

Alrededor de la mitad de las muertes infantiles por neumonía se asocian con la contaminación del aire

 

¿Qué relación tiene la contaminación del aire con la neumonía?

La contaminación del aire puede aumentar significativamente el riesgo de contraer una infección respiratoria como la neumonía. Alrededor de la mitad de las muertes infantiles por neumonía se asocian con la contaminación del aire.

La contaminación del aire exterior entraña un riesgo para los niños, sobre todo dadas las crecientes tasas de urbanización en países con alta carga de neumonía.  Sin embargo, la contaminación del aire interior (generada por combustibles no limpios que se utilizan en la cocina y para las calefacciones) supone una amenaza mundial. La contaminación interior contribuye al 62% de las muertes infantiles por neumonía relacionada con la contaminación del aire.

 

¿Qué hace falta para ponerle fin a la neumonía?

Lo que hace falta es una respuesta que logre reducir los factores de riesgo, proteger el sistema inmunológico de los niños y garantizar el acceso a una atención médica de buena calidad, que sea gratuita en el lugar de utilización y en la que haya profesionales de la salud con la formación y la preparación adecuadas a disposición de todos los niños.

Es posible prevenir la neumonía si los recién nacidos y los niños más pequeños se alimentan de leche materna desde el principio y si les proporcionamos vacunas, acceso a agua limpia y nutrición adecuada y limitamos su exposición a la contaminación del aire. 

Para tratar la neumonía es necesario que los profesionales de la salud se encuentren al alcance de las familias y que reciban formación, medicamentos e instrumentos de diagnóstico adecuados.

Tanto la prevención como el tratamiento requieren un sistema de atención primaria de la salud sólido, así como comunidades comprometidas y empoderadas. Sin embargo, solo el 68% de los niños de todo el mundo que presentan síntomas de neumonía acuden a un proveedor de atención médica.

Cada 39 segundos muere un niño a causa de la neumonía. Es necesario actuar de manera urgente para poner fin a esas muertes prevenibles. Los trabajadores de la salud que cuentan con la formación y la preparación necesarias para prevenir y tratar la neumonía pueden cambiar el curso de la enfermedad y ayudar a salvar la vida de los niños.