Lo que debes saber sobre las muertes fetales

Las respuestas a las preguntas más frecuentes acerca de esta trágica pérdida

By UNICEF
A woman in Sierra Leone sleeps after giving birth to a stillborn baby at home after 10 hours of labour. She was brought to the hospital for emergency removal of a retained placenta. Of eight pregnancies, she has four surviving children.
UNICEF/UNI85572/Asselin
09 Noviembre 2020

Cada 16 segundos se produce una muerte fetal. Esto significa que cerca de dos millones de bebés nacen muertos cada año. Lo que hace que estas muertes sean aún más trágicas es que la mayoría de ellas podrían prevenirse con una atención de calidad durante el embarazo y el parto.

Además de la devastadora pérdida de una vida, las consecuencias psicológicas y económicas para las familias, las mujeres y las sociedades son graves y duraderas.

Estas son las respuestas a las preguntas más importantes sobre la mortalidad fetal.

Arriba: En Sierra Leona, una mujer duerme después de dar a luz a un bebé muerto en su casa tras 10 horas de parto. Acudió al hospital para una extracción de emergencia de placenta retenida. De ocho embarazos que ha tenido, han sobrevivido cuatro hijos.
 


Datos importantes sobre la mortalidad fetal

  • En las dos últimas décadas, 48 millones de bebés nacieron muertos
  • La mortalidad fetal representa una carga onerosa a nivel mundial: uno de cada 72 bebés nacen muertos
  • La mayoría de las muertes fetales se producen en África Subsahariana y en Asia Meridional
  • Más del 40% de las muertes fetales tienen lugar durante el parto
  • La mayor parte de las muertes fetales pueden evitarse con una atención médica de calidad durante el embarazo y el parto
  • De aquí a 2030 morirán otros 20 millones de bebés si se mantienen las tendencias actuales, y la pandemia de COVID-19 podría empeorar la situación.

¿Qué es una muerte fetal?

Se considera que una muerte fetal tiene lugar cuando un bebé nace sin presentar síntomas de vida después de un tiempo determinado, que generalmente se asocia a la edad gestacional (el periodo comprendido entre la concepción y el nacimiento) o al peso del bebé.

Dado que las muertes fetales se notifican de distintas formas en cada país, las estimaciones de mortalidad fetal utilizadas por las Naciones Unidas en este artículo consideran “muertes fetales en un estado avanzado de gestación” a las muertes que se producen a las 28 semanas o más de gestación.

La definición de “28 semanas o más” sirve de ayuda a la hora de establecer comparaciones de los niveles internacionales de mortalidad infantil, pero excluye las muertes fetales que ocurren en estados previos de gestación. Esto, sumado al hecho de que el número de muertes que se notifican está muy por debajo de la realidad, apunta a que la incidencia real de la mortalidad fetal es aún más elevada.

 

¿Cuáles son las principales causas de la mortalidad fetal?

Entre las causas más frecuentes de la mortalidad fetal se encuentran las complicaciones durante el parto, las hemorragias previas al parto (incluido el desprendimiento de placenta), las infecciones y enfermedades maternas y las complicaciones durante el embarazo, cuya causa subyacente puede ser la restricción del crecimiento fetal.

La salud de la madre también puede ser una causa de la mortalidad fetal. Se estima que un 10% de las muertes fetales de todo el mundo se producen como resultado de la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Otros factores relacionados con la madre, como su edad o si es fumadora, también pueden aumentar el riesgo de que se desarrollen enfermedades maternas o de que el bebé nazca muerto.

Según lo que sabemos sobre las causas de la mortalidad fetal, es evidente que brindar una atención médica de calidad y proporcionar ayudas y recursos que fomenten estilos de vida y embarazos saludables puede reducir significativamente el riesgo de que una mujer dé a luz a un bebé muerto.

 

¿Por qué tantas mujeres pierden a sus bebés durante el parto?

Más del 40% de las muertes fetales tienen lugar durante el parto. Las causas más comunes de las muertes fetales que ocurren durante el parto son la hipoxia (falta de oxígeno), las obstrucciones provocadas por la placenta y otras complicaciones relacionadas con el parto. Muchas de ellas pueden evitarse cuando se cuenta con intervenciones básicas tales como el parto vaginal asistido, la presencia de matronas cualificadas o las cesáreas de emergencia.

 

¿Dónde tienen lugar la mayoría de las muertes fetales?

Alrededor de la mitad del total de las muertes fetales tiene lugar en seis países: India, Pakistán, Nigeria, República Democrática del Congo, China y Etiopía, por orden de incidencia (de la más alta a la más baja).

De media, el riesgo de que se produzca una muerte fetal es siete veces mayor en los países de ingresos bajos (22,7 muertes fetales por cada 1.000 nacimientos) que en los países de ingresos altos (3 muertes fetales por cada 1.000 nacimientos).

La desigual incidencia de la mortalidad fetal entre los países también se observa dentro de los propios países. La tasa de muertes fetales es más elevada en las zonas rurales que en las urbanas, mientras que el nivel socioeconómico también se asocia a una mayor incidencia de la mortalidad fetal.

Las minorías étnicas de los países de altos ingresos pueden encontrar dificultades para acceder a una atención médica de calidad. Por ejemplo, en las poblaciones inuit de Canadá se han observado tasas de mortalidad fetal casi tres veces más altas que las del resto del país. Por otro lado, las mujeres afroamericanas de los Estados Unidos tienen casi el doble de riesgo de que sus bebés nazcan muertos que las mujeres blancas.


¿Por qué la mortalidad fetal está tan estigmatizada?

En algunas culturas se considera a las madres culpables de las muertes fetales. Esto puede acarrear descrédito social o generar sentimientos individuales de culpabilidad o vergüenza, lo cual impide a las madres manifestar abiertamente su dolor por la pérdida. La incapacidad de mostrar el luto públicamente puede hacer que parezca que las muertes fetales nunca han ocurrido. Este tipo de tabúes, estigmas e ideas equivocadas suelen silenciar a las familias o tener repercusiones sobre el reconocimiento y el luto por las muertes fetales, contribuyendo así a su invisibilidad.

 

¿Qué efectos psicológicos tienen las muertes fetales sobre las mujeres y las familias?

Las mujeres y las parejas de las mujeres que sufren la mortalidad fetal tienen índices superiores de depresión, ansiedad y otros síntomas psicológicos que pueden durar un tiempo prolongado.

Para muchas mujeres, la pérdida de un hijo y la atención que reciben posteriormente tendrán consecuencias sobre su perspectiva de la vida y la muerte, su autoestima e incluso su propia identidad. Muchas mujeres que sufren una muerte fetal tratan de evitar estar con otras personas o participar en actividades sociales, de forma que se aíslan y agravan los síntomas depresivos a corto y largo plazo.

Los efectos psicológicos negativos pueden prolongarse a posteriores embarazos e incluso permanecer después de dar a luz a un hijo sano.

 

¿Qué se debe hacer para reducir las muertes fetales?

La mejora de los sistemas de salud y la calidad de la atención prenatal y durante el parto son fundamentales para poner fin a las muertes fetales que se pueden prevenir. Para ello, es necesario facilitar el acceso a establecimientos de salud funcionales que cuenten con medicamentos y equipos adecuados, electricidad, agua corriente, jabón y mantas, y que dispongan de sistemas de remisión las 24 horas cada día de la semana. Asimismo, es fundamental que en el sector público y en el privado haya una cantidad suficiente de trabajadores de la salud competentes, como las matronas, y que estén capacitados de conformidad con las normativas nacionales e internacionales.

 

¿Qué está haciendo UNICEF para reducir la mortalidad fetal?

UNICEF trabaja cada día contra reloj para brindar a cada madre y cada bebé una atención de salud asequible y de calidad. En 2019, más de 27 millones de bebés nacieron en condiciones de seguridad en los establecimientos que cuentan con la ayuda de UNICEF.

UNICEF y sus aliados están exigiendo que se renueve el compromiso para poner fin a las muertes fetales prevenibles antes de 2030, tal y como se recoge en el Plan de Acción Todos los Recién Nacidos. Estamos ayudando a los países a elaborar sus planes nacionales y otorgar prioridad y presupuestos a las intervenciones más importantes, como la atención prenatal, la asistencia al parto de un profesional cualificado y la atención obstétrica de emergencia necesaria para reducir la mortalidad fetal.