Vacunas a Nkumekieñ

El Programa Ampliado de Vacunación permite llegar hasta los niños de los poblados más reculados de Guinea Ecuatorial

Andreu Abuín
Primer plano de una persona con gorra y una bolsa con el logo de UNICEF
UNICEF/Guinea Ecuatorial/Andreu Abuín

19 Diciembre 2018

Tecla Ngue Abeso, de 64 años, es una de las primeras en llegar. Trae consigo a sus tres nietos. Ha bastado el repicar de la campana del centro escolar de Nkumekieñ para congregar a madres, abuelas y hermanas más mañaneras de los niños del poblado. También algunos hombres, los menos, se acercan trayendo consigo a algunos chiquillos. Las nubes cubren el sol y atenúan el calor que ya se anuncia a poco más de las nueve de esta mañana de agosto. 

Hemos salido con el vacunador Pergentino Ntutumu desde el poblado vecino de Bicurga que, con poco más de 2 300 habitantes, dispone de un centro de salud digno de ese nombre. Gracias al programa de cooperación entre el Ministerio de Sanidad del Gobierno y UNICEF, el centro de salud de Bicurga dispone de refrigeradores para conservar las vacunas a la temperatura adecuada. 

UNICEF también ha comprado las motos con la que se desplazan los vacunadores. Las motos y los porta-vacunas que aseguran que los antivirales lleguen a todos los niños en condiciones óptimas. Desde el último ciclo de cooperación, iniciado en 2013, el Gobierno, con el soporte de UNICEF, ha adquirido más de setenta refrigeradores, veinte de los cuales son solares. De la misma manera, ha capacitado a más de cien motoristas, para llegar a todos los puntos del país.

El vacunador revisa el carné de vacunación de una de las madres que ha acudido con su bebé
UNICEF/Guinea Ecuatorial/Carlos Eduardo Gómez
El vacunador revisa el carné de vacunación de una de las madres que ha acudido con su bebé

Mientras continúan repicando las campanas, Pegentino prepara el material necesario sobre la mesa del profesor de este centro escolar convertido en puesto de vacunación para la ocasión. Alinea una veintena de vacunas, jeringuillas, agujas y algodón. Tecla se sienta en una silla dispuesta delante del vacunador con el primero de sus nietos. El chiquillo se resiste. Rompe a llorar mientras la abuela trata de retenerlo junto a ella. Pegentino le dice que lo deje, que necesita algo más de tiempo.

Aprovecho para saber algo más su trabajo. «Comencé en el 93. El programa ya había empezado. Los del centro me nombraron jefe de estrategia avanzada porque soy motorista-vacunador». El PAV son, de hecho, las siglas por las que se conoce el programa. Se trata de hacer llegar las vacunas a cada comunidad, incluyendo los lugares que no disponen de un centro de salud debidamente equipado. 

Me llama la atención la disciplina con la que el centro donde nos encontramos se va llenando de niños acompañados de sus madres. Pergentino me explica que hoy se lleva a cabo una campaña excepcional. Por lo visto hay un stock de vacunas de fiebre amarilla a la que no han podido dar salida hasta ahora. Están convocando a todos los poblados, por todo el país, durante el mes de agosto, para aprovechar de la circunstancia e inmunizar al máximo de niños posible contra esta enfermedad.

La vacunación es gratuita y, gracias a los esfuerzos del Gobierno, con la ayuda de UNICEF, llega a los poblados más alejados del país
UNICEF/Guinea Ecuatorial/Carlos Eduardo Gómez
La vacunación es gratuita y, gracias a los esfuerzos del Gobierno, con la ayuda de UNICEF, llega a los poblados más alejados del país

«Normalmente, para avisar a la población de que tal día hay vacunación, se hace un documento que se envía al presidente del consejo del poblado. Este se reenvía al aguacil y él lo pregona con un megáfono». Aún sin pregonero, en este caso, las madres y niños no cesan de acudir al centro. En poco más de media hora ya ocupan la totalidad de la sala y muchos aguardan en el exterior.

«La gente se lo toma bien en general». Me intereso por los que no lo hacen. Las razones por las que algunos padres deciden no vacunar a los niños son diversas. «Hay veces que nos encontramos resistencia. Así lo llaman, ¿no?», me pregunta. «Sí, en el caso de que una mamá no acepte vacunar a su hijo, nosotros, en la profesión, lo llamamos resistencia. Tratamos de convencerlas, a ver que se puede hacer».

Me cuenta que hay gente que cree que las vacunas pueden provocar más enfermedades. «Ya sabes que una vacuna bien efectiva tiene que dar una fiebre. Entonces esta fiebre, la población ignorante la ve, y no ve que se está evitando la enfermedad». En cualquier caso, la resistencia es minoritaria, según Pergentino. Por el número de niños que han acudido al pequeño poblado de Nkumekieñ, sin duda no deben ser muchos los que queden por vacunar, me parece a mí.

A pesar de estos esfuerzos, las coberturas de vacunación en el país aún siguen siendo bajas. En 2017, el porcentaje de menores de un año vacunados con penta 3, que suele utilizarse como indicador de evaluación internacional para el PAV, fue del 47%. Desde múltiples sectores, se están realizando acciones concretas para revertir esta situación. 

Se ha intensificado la vacunación en todos los poblados, aumentado el aprovisionamiento de las vacunas, reforzado las actividades de movilización social y lanzado campañas de comunicación y sensibilización a los padres, madres y tutores de niños y niñas menores de cinco años de edad. En estas acciones, el Gobierno trabaja hombro a hombro con UNICEF para mejorar en 2018, y beneficiar al mayor número de niños con la vacunación, un derecho de los niños y un deber de los padres.

Enlace al video en su sitio alojado.
UNICEF/Guinea Ecuatorial
Escucha bien lo que te vamos a decir: ¡es necesario para tu bebé que obtengas el carnet de vacunar!