La vacunación, un derecho para los niños y un deber para los padres

Huguette Meta de Ndong, nos cuenta su experiencia positiva con las vacunas después de haber pasado por una de sus peores experiencias como madre.

Antonia Toichoa Bela
UNICEF/Guinea Ecuatorial/Antonia Toichoa Bela – Huguette Meta de Ndong junto a su hija portando el carnet de vacunación.
UNICEF/Guinea Ecuatorial/Antonia Toichoa Bela – Huguette Meta de Ndong junto a su hija portando el carnet de vacunación.
07 Enero 2021

Huguette Meta de Ndong, tiene 32 años y es madre de seis hijos. En el año 2009 al nacer su primera hija, tuvo su primer susto como madre. Nos cuenta que «cuando nació mi primogénita, fui algo negligente en los primeros meses de su vida, no la llevé al centro de salud para que la administraran la vacuna contra el sarampión a tiempo. Comenzó a subirle la fiebre, también le salían ronchas por todo el cuerpo (lo que llamamos sudorina), su cuerpo empezó a enrojecerse. La fiebre cada vez era más frecuente hasta el punto de que llegué a pensar que era paludismo».

«No puedo olvidarme de ese día, no por las quejas de las enfermeras, sino por ver a mi hija en ese estado».

UNICEF/Guinea Ecuatorial/Antonia Toichoa Bela – Ana Imelda Obono, la última hija de Huguette Meta portando su carnet de vacunación.
UNICEF/Guinea Ecuatorial/Antonia Toichoa Bela – Ana Imelda Obono, la última hija de Huguette Meta portando su carnet de vacunación.

«Decidí llevarla al hospital. Allí la hicieron varios análisis, entre ellos el de paludismo, tifoidea y demás. Todos negativos. Después de haber descartado varias opciones, me preguntaron por el carnet de vacunación. Ahí es donde se dieron cuenta que no había vacunado a mi hija de más de 11 meses. Seguidamente me llovieron una serie de amonestaciones por la negligencia cometida y me recomendaron vacunarla después de su hospitalización».

Después de esa experiencia, la madre está más informada y concienciada sobre la importancia de las vacunas.

«Para mí, las vacunas previenen las enfermedades, con eso conseguimos inmunizar a los niños con el fin de que no contraigan enfermedades prevenibles como es el caso del sarampión. Desde el susto de mi primogénita ya no paso por alto ninguna vacuna. Todos mis hijos tienen el calendario completo». Me muestra los calendarios y me consta que ha aprendido de sus errores. La felicito por eso y pretendo dar fin a la entrevista y le pregunto por si quiere añadir algo más y me dice que solo una recomendación a las madres:

«Nosotros aquí en Guinea Ecuatorial, tenemos la suerte de que las vacunas para nuestros hijos son gratuitas, los agentes, las enfermeras incluso los profesores de nuestros hijos siempre nos recuerdan los días de las campañas de vacunación, como la que se acaba de hacer en Diciembre contra el sarampión. Como padres, nuestro deber es llevarlos al hospital o a los centros de salud para que se les administre la vacuna, las vacunas son importantes».