Puntos de conversación sobre salud mental: De 6 a 10 años.
Empezar la escuela, hacer amigos y desarrollar la resiliencia: la atención se desplaza al mundo exterior.
Cuando tu hija o hijo empieza la escuela, sus habilidades físicas, mentales y sociales se desarrollan rápidamente. Están aprendiendo a describir experiencias y a hablar más de sus emociones. Las amistades y la presión de sus compañeras y compañeros empiezan a cobrar importancia a medida que dejan de centrarse en casa para salir al mundo exterior.
Al pasar más tiempo fuera de casa, su hija o hijo adquiere sentido de la responsabilidad y aprende a ser independiente. Algunas niñas y niños mayores empezarán a atravesar la pubertad y mostrarán cambios físicos, además de emocionales.
La hora de la verdad
Empezar la escuela es enfrentarse al mundo exterior y un acontecimiento importante en la vida de las niñas y los niños. Es un momento crítico para que ellas y ellos adquieran confianza en todos los ámbitos de la vida, como las relaciones interpersonales, el aprendizaje escolar y deportivo y la gestión de sus emociones. Comprobar cómo les va y apoyarles en el camino puede ayudarles a fomentar la resiliencia y el bienestar mental.
¿Cómo iniciar la conversación?
- Empieza preguntándole cómo le va. Habla con tu hija o hijo sobre las clases, sus amistades, las cosas que le gustan y las que no y lo que le resulta difícil.
- Aprovecha los acontecimientos cotidianos que provocan emociones positivas y negativas -como ganar en los deportes o sacar malas notas- para comprobar cómo se siente tu hija o hijo y forjar un vínculo fuerte con ella o él.
- A medida que crecen, y si es adecuado para el desarrollo de tu hija o hijo, háblale de los cambios físicos y emocionales normales de la pubertad. Comprueba cómo se siente, si tiene alguna preocupación o pregunta, conversa con ella o él.
- Este es un período de muchas preguntas. Está bien decir “No sé”, y tómalo como una oportunidad para que juntos puedan buscar la respuesta.
- Recuerda que la clave está en brindarles la información necesaria para su desarrollo y bienestar, brindándoles seguridad física y emocional.
Mantén un entorno abierto, de confianza y afectuoso
- Ayuda a tu hija o hijo a sentirse cómodo compartiendo sus pensamientos y sentimientos.
- Recuerda que ella o él quiere ser querido y aceptado por la gente que le rodea. Ser aceptado por mamá, papá o los familiares de su entorno, es el primer paso hacia la confianza en sí misma o sí mismo.
- Tu hija o hijo se fija en ti y capta tus emociones y cómo respondes a las distintas situaciones. Recuerda, tú eres su ejemplo.
- Reconoce sus logros y su buen comportamiento. Elógiale centrándote en sus acciones ("¡te has esforzado y se nota!") y no en ella o él como persona ("¡Qué listo eres!").
Recuerde: su tiempo es un regalo precioso
Decir "te quiero" o abrazar a tu hija o hijo no son las únicas formas de demostrarle afecto.
- Escucha de verdad y muestra un interés genuino por lo que tiene que decir.
- Diviértanse juntos con actividades especiales por pequeñas que sean.
- Inclúyeles en las decisiones familiares, como qué cenar, qué película ver, entre otros.
- Hazles saber que les quieres pase lo que pase, incluso cuando cometen errores.
Si me siento mal, me pongo a llorar y me quedo en silencio, pero me gusta hablar con mi mamá, me hace sentir mejor.
Adaptacion de contenidos de UNICEF