Temas de conversación sobre salud mental: 14-18 años

¿Cómo afrontar los riesgos emocionales, de comportamiento y de salud que podrían influir en el resto de sus vidas?

UNICEF
salud mental adolescentes 14-18
UNICEF El Salvador/Cyndi Altamirano
09 Octubre 2023

En esta  etapa de desarrollo hacia la edad adulta, su hija o hijo adolescente está desarrollando una personalidad única y busca más independencia y responsabilidad.

Las y los adolescentes interactúan cada vez más con los demás a través de las redes sociales y los teléfonos móviles. Como resultado, pueden pasar menos tiempo con la familia y más con los amigos, tanto en línea como fuera de casa. También es una época de cambios físicos, tanto para las adolescentes mujeres como hombres.


Las y los adolescentes pueden experimentar

Cambios físicos rápidos que pueden dar lugar a preocupaciones sobre el tamaño, la forma o el peso del cuerpo. Además, que existe una presión social por parte de sus compañeros sobre la imagen y el cuerpo.

Se generan problemas o inquietudes relacionados con la alimentación. Los cambios hormonales y sociales se manifiestan en mal humor y ansiedad social. Es un período donde es muy frecuente la tristeza o desánimo, que pueden provocar baja autoestima u otros problemas como la depresión.

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¡ATENCIÓN!

Una mala salud mental en la adolescencia puede ir acompañada de otros riesgos para la salud y el comportamiento, como el consumo de alcohol o drogas, los comportamientos violentos y las relaciones sexuales de riesgo.

Dado que muchos comportamientos y hábitos de salud se trasladan de la adolescencia a la edad adulta, es muy importante ayudar a las y los adolescentes a elegir prácticas saludables que contribuyan a su bienestar.

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¿Cómo te va?

Puede que te lleves bien con tu hija o hijo adolescente, o puede que estén pasando por dificultades. Sea cual sea la situación actual de su relación, es importante demostrarle que siempre estarás ahí para ayudarle a superar los momentos difíciles con amor y apoyo.


¿Cómo iniciar la conversación?

Pregúntale cómo le ha ido el día. Intenta crear ocasiones para charlar, por ejemplo, preparando comida juntos o haciendo conjuntamente una tarea de la casa.

Haz preguntas abiertas y aclaratorias para entender cómo se siente. Puedes probar con "¿Podrías explicarme qué quieres decir con...?" o "¿Cómo crees que te habrías sentido si...?".

Pregúntale por sus opiniones e incluso comparte las tuyas para que puedan entenderse mejor. Recuerda que las conversaciones deben darse en un ambiente de respeto y confianza. Tu actitud no debe buscar juzgarle o encontrar errores en sus opiniones. La orientación es la mejor herramienta.

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Autolesiones

Las autolesiones son cualquier comportamiento que cause daño a sí mismo como una forma de afrontar lesiones difíciles. Las autolesiones más frecuentes durante la adolescencia son: cortaduras (cutting), quemaduras, heridas no mortales u otros comportamientos de riesgo.

Si te preocupa que tu hija o hijo adolescente pueda autolesionarse, intenta iniciar la conversación del tema con delicadeza e intenta averiguar si ha pensado alguna vez en ello.

Puede ayudar empezar preguntando por los demás en lugar de por ellos, por ejemplo: "Algunas personas de tu edad se cortan, ¿has oído alguna vez a tus amigos hacerlo?".

Asegúra les que siempre estarás ahí para ellos, por ejemplo, "sabes que siempre puedes hablar conmigo de cualquier cosa". Así sabrán que pueden hablar contigo y que quieres ayudarles.

Es importante que si identificas que ella o él está autolesionándose no reacciones de forma inadecuada con enojo o culpabilizando. Recuerda que es una forma que han encontrado de lidiar con preocupaciones que sobrepasan sus capacidades. De igual forma no dudes en consulta a una persona profesional de psicología o psiquiatría en estos casos.

 

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¿QUÉ HACER?

  • Reconoce lo bueno y lo malo y elogia sus logros, por pequeños que sean. Esta etapa del desarrollo es también un momento para la creatividad y el crecimiento personal. De igual forma contribuyes a fortalecer su autoestima.
  • El mundo le parece impredecible y puede que le cueste sentir que tiene el control. Dile que le entiendes sin juzgar de forma negativa.
  • Comprueba sus hábitos sociales y en las redes sociales. Hable con ella o él sobre el tiempo que pasa en Internet y sobre cómo protegerse del acoso y el bullying. Asegúrale que, si tiene problemas o comete un error en Internet, tu estarás a su lado y puedes ayudarle pase lo que pase.
  • Habla con sinceridad sobre tus propios sentimientos. Muéstrales cómo lidias con el estrés, puedes ser un ejemplo para ellas y ellos y háblales de cómo lidiabas con los problemas cuando tenías esa edad.
  • Recuerda qe tu actitud puede ser la puerta de entrada para una relación de confianza, respeto y apertura con tu hija o hijo adolescente.

¿QUÉ NO HACER?

  • No debes asumir el control de la conversación ni decirles lo que tienen que hacer. Pregúntales qué puedes hacer para ayudarles y trabaja con ellas y ellos para encontrar soluciones.
  • No mantengas una discusión cuando sientas enojo. Aléjate, respira y cálmate; puedes continuar la conversación más tarde.
  • No entables luchas de poder. En lugar de discutir, intenta empatizar con tu hija o hijo adolescente sobre sus frustraciones.
  • No busques ser una autoridad basada en el miedo o el control. Sé una autoridad moral basada en el ejemplo.
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Recuerda: todo está conectado

La buena noticia es que las y los adolescentes son resistentes y que las experiencias difíciles forman parte del proceso de convertirse en personas adultas independientes y capaces.

Ayudar a las y los adolescentes a sentirse unidos a la escuela, la familia y los amigos favorece la salud mental y previene una serie de comportamientos negativos, como el consumo de drogas y la violencia.

Dedica tiempo para encontrar formas de apoyar, animar y comprometerte con tu hija o hijo adolescente. No siempre será fácil y puede requerir paciencia y autocontrol por tu parte, pero es factible y siempre merece la pena.


 

Maria Fernanda, 16 años

Tengo bastante confianza con mi mamá, es un apoyo incondicional para mí y (cuando tuve un problema en la escuela), llegué llorando donde ella. A mí me cuesta expresarme y solo me suelto a llorar… ella no me dejó sola, me apoyó bastante… traté de desahogarme y decirle cómo me sentía.

María Fernanda Castro, 16 años.

Adaptacion de contenidos de UNICEF