“Mis compañeros dijeron que no podía y yo me aferré a creer en que todos podemos”

Pamela, de 14 años, se aferró a la idea de que, al igual que sus compañeros, ella también iba a poder armar la lámpara de mesa que construyeron en la clase de electricidad.

Rosarlin Hernández
Niña de centro escolar de Ciudad Delgado hace una lámpara en clase de electrónica
UNICEF/Martínez
11 Octubre 2018

San Salvador, El Salvador, 11 de octubre de 2018. Cuando se trata de aprender a colocar un grifo o realizar una instalación eléctrica, las niñas escuchan que sus compañeros en el aula de clases dicen “no va a poder”. Sin embargo, en la actualidad cada vez hay más niñas en el mundo que están dispuestas a desafiar este estereotipo de género para demostrar que todas las personas, sin importar su sexo, pueden alcanzar las metas con empeño y dedicación.

Así lo cree Pamela Urquía, de 14 años, una niña que se aferró a la idea de que, al igual que sus compañeros, ella también iba a poder armar la lámpara de mesa que construyeron en la clase de electricidad.

“Al iniciar el ejercicio, la mayoría de los niños dijeron que esa no era una actividad para niñas, pero cuando la hice y la vi encendida (la lámpara) comprendí que las niñas debemos creer más en nuestras capacidades”

Pamela Urquilla

Pamela que cursa octavo grado en el Centro Escolar Católico San Sebastián, en el municipio de Ciudad Delgado. Este año, la novedad para Pamela y sus compañeros ha sido el proyecto de Iniciación Laboral para Tercer Ciclo de Educación Básica, la cual está destinada a desarrollar competencias laborales, personales, sociales, de organización y empresariales que preparan a los estudiantes para su inserción en el mercado laboral.

La profesora Delmi Hernández considera que los módulos de iniciación laboral permiten a las niñas y a los niños explorar sus capacidades creativas y de innovación para la vida. “Les ayuda a emprender proyectos nuevos confiando en sí mismos y en que son capaces de lograr cualquier meta que se propongan”.

Para las niñas la iniciación laboral tiene una especial relevancia porque según la profesora permite romper esquemas y estereotipos “descubren que ellas también pueden realizar actividades de electricidad o fontanería y los resultados son tan buenos o mejores como los que obtendría un niño”.

En El Salvador, según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) de 2017, siete de cada cien niñas entre las edades de 7 a 15 años dejan de cursar la educación básica por dedicarse al trabajo doméstico y a realizar tareas de cuidado.

Una niña camina por las calles de su comunidad en Ciudad delgado
UNICEF/Martínez

Con sus nuevos conocimientos, Pamela instaló un foco para iluminar un pasillo oscuro por donde tenía miedo pasar. Su profesora le había enseñado los nombres de las herramientas, sus usos, cómo colocar los tornillos, los cables y el foco. Todo salió bien. “Ahora ya tenemos luz en el pasillo y mi mamá está muy orgullosa de mí”, dice confiada.

Ahora Pamela piensa que su sueño de estudiar ingeniería mecánica es posible. “Estos cursos han venido a reforzar la idea de que las niñas también podemos. Si creo en lo que me dicen los otros no lo logro; en estas clases me han enseñado a pensar por mí misma y no por lo que dicen los demás”.

El 11 de octubre, UNICEF y sus socios conmemoran el Día Internacional de la Niña, una fecha establecida por las Naciones Unidas para destacar los obstáculos que tienen que superar las niñas y para promover su empoderamiento y el cumplimiento de sus derechos humanos.