“El Viaje del Aprendizaje”: un circuito de actividades de protección, educación e higiene.
Con el apoyo de la República de Corea, la UNICEF desarrolló este circuito en 32 comunidades, generando espacios de aprendizaje y distribución de materiales esenciales para niñas, niños y adolescentes en contextos de emergencia en El Salvador.
Antiguo Cuscatlán, 16 de diciembre – En el marco del proyecto “Respuesta Integral a las Necesidades Humanitarias de la Niñez y Adolescencia en Situación de Alta Vulnerabilidad en El Salvador (RinaES)”, implementado por UNICEF con el financiamiento de la República de Corea y en alianza con Plan Internacional, se alcanzó a más de 51,000 personas incluyendo a niñas, niños, adolescentes y personas adultas, a través de los componentes de protección, educación y agua, saneamiento e higiene, fortaleciendo el bienestar y la resiliencia de comunidades en contextos de emergencia.
Como parte de estas acciones, UNICEF desarrolló junto a su socio Plan Internacional el circuito “El Viaje del Aprendizaje” en seis distritos priorizados, beneficiando a 5,632 personas —4,394 niñas, niños y adolescentes junto a sus familias, y 1,238 personas adultas (1,051 mujeres y 187 hombres)— en 32 comunidades impactadas por la movilidad humana y fenómenos climáticos extremos, mediante espacios de aprendizaje y la distribución de materiales esenciales.
Las actividades realizadas entre abril y diciembre de 2025, se concibieron como una experiencia colectiva, el recorrido incluyó estaciones temáticas orientadas a promover la protección de niñas, niños y adolescentes, fortalecer sus procesos de aprendizaje y fomentar prácticas clave de higiene y autocuidado, como el lavado de manos y la higiene menstrual. Las intervenciones se complementaron con la distribución de insumos humanitarios.
El circuito se desarrolló bajo una metodología participativa basada en dinámicas lúdicas, organizada en tres estaciones rotativas de aproximadamente 45 minutos cada una, facilitadas por personal capacitado.
La estación de Protección promovió la autoprotección y el rol protector de las familias, a través de dinámicas sobre el derecho a la participación, la identificación de lugares seguros y el reconocimiento de situaciones de riesgo en los entornos comunitario, escolar y familiar. La estación de Educación impulsó el cuidado cariñoso y sensible, así como la disciplina positiva, mediante actividades como el teatro de máscaras, que propiciaron la reflexión conjunta entre madres, padres y cuidadores. Por su parte, la estación de Agua, Saneamiento e Higiene abordó hábitos de autocuidado, incluyendo el lavado de manos, la higiene menstrual y el uso adecuado del agua, a través de demostraciones prácticas, la entrega de insumos y juegos educativos orientados a la prevención de enfermedades.
Asimismo, se distribuyeron 1,330 kits de higiene menstrual, 1,560 kits de higiene personal y 1,084 kits de higiene familiar, junto con materiales educativos relacionados con los contenidos desarrollados.
A través del circuito se observaron avances en protección, educación y agua, saneamiento e higiene. Se promovieron entornos más seguros, la continuidad educativa y prácticas de autocuidado que contribuyen tanto a la prevención de enfermedades como al bienestar integral de la niñez. De manera transversal, se impulsaron habilidades parentales y la prevención de la violencia en el ámbito comunitario.
“El Viaje del Aprendizaje” demostró ser una estrategia innovadora para responder de forma integral a las necesidades de la niñez en contextos humanitarios. Implementado mediante ferias comunitarias, articuló distintos componentes de atención y acompañamiento, generando aprendizajes significativos y fortaleciendo la resiliencia de las familias y comunidades participantes.




