La depresión postparto: priorizar la salud mental materna para cuidar a toda la familia
El nacimiento de un bebé está rodeado de alegría, ilusión y esperanza. Sin embargo, a veces también viene acompañado de emociones complejas, incertidumbre y una profunda vulnerabilidad emocional.
20 de mayo de 2025. San Salvador. La depresión postparto es una condición real que afecta a miles de mujeres en el mundo, incluyendo a muchas salvadoreñas. Reconocer sus señales y brindar apoyo desde el embarazo es clave para cuidar la salud mental de las madres y, por ende, el bienestar de sus hijas e hijos y familias.
¿Qué es la depresión postparto?
Según Emilia Rivas, psicóloga, la depresión postparto no se trata de una tristeza momentánea ni de una señal de debilidad: es una condición médica que puede afectar la manera en que una madre se siente, piensa y actúa. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada siete mujeres puede experimentar depresión postparto. En América Latina, los estudios indican que esta cifra puede ser aún mayor debido a factores como la pobreza, la violencia de género y el acceso limitado a servicios de salud mental.
Algunos síntomas comunes de la depresión postparto son: tristeza persistente, llanto frecuente, sensación de vacío o desesperanza, fatiga extrema, irritabilidad, dificultad para dormir (aun cuando el bebé duerme) o sueño extremo, pérdida de apetito, sentimientos de culpa o inutilidad, pérdida o aumento del apetito, dificultad para establecer vínculos con él o la bebe, y, en casos graves, pensamientos de hacerse daño o de dañar al bebé.
Aunque comúnmente se presenta en las primeras semanas después del parto, la depresión postparto puede surgir en cualquier momento durante el primer año de vida del bebé. Esto nos recuerda que el cuidado de la salud mental materna no termina con el nacimiento, sino que debe continuar durante todo el puerperio.
Para Emilia es de suma importancia que las mujeres puedan establecer una red de apoyo sólida, donde se sientan sostenidas emocional y físicamente. La pareja, la familia, el personal de salud y la comunidad tienen un papel fundamental en la prevención, detección y atención de la depresión postparto. Un entorno empático, que escuche y acompañe sin juzgar, puede ser un factor protector. En cambio, la falta de apoyo, la sobrecarga de responsabilidades o los comentarios que minimizan lo que siente la mujer pueden agravar la situación.
Cuando la salud mental de la madre se ve afectada, también puede impactar la relación con su bebé. Una madre con depresión postparto puede tener dificultades para vincularse emocionalmente, lo que a su vez puede influir en el desarrollo de la niña o niño.
De acuerdo con la experiencia de la psicóloga, es importante contar con un diagnóstico certero que ayude a las mujeres a sobrellevar este momento, muchos casos de depresión postparto pueden tratarse con intervenciones psicológicas sin necesidad de medicamentos. La terapia individual, los grupos de apoyo, la actividad física moderada, el descanso adecuado, una alimentación balanceada y el acompañamiento emocional son herramientas efectivas.
Sin embargo, en casos moderados o severos, los medicamentos pueden ser necesarios. Siempre deben ser indicados por profesionales especializados, quienes evaluarán su uso seguro. Priorizar la salud mental de las mujeres embarazadas y madres no solo es un acto de justicia, sino una inversión en el futuro de nuestras familias y comunidades. En El Salvador, muchas mujeres enfrentan en silencio desafíos emocionales durante la maternidad. Romper este silencio, ofrecer apoyo y brindar atención especializada es necesario.