El desarrollo de Mateo en el círculo de familia

Desde que Mateo empezó a caminar, su madre no pierde la oportunidad de invitar a otras familias a participar en el programa de Círculos de familia

Rosarlin Hernández
Mateo, de 3 años de edad, juega con su educadora en un Circulo de Familia en Santa Ana
UNICEF / Martinez

30 Octubre 2018

Cuando la profesora Diana Aquino toca la guitarra, Mateo, de dos años y medio, baila sin parar. Pero no siempre fue así. Elsy de Castellanos recuerda que llevó a su hijo al círculo de familia “Parvularia Federico Vides”, en Santa Ana a los cinco meses de edad y en una de las sesiones notó que el niño tenía dificultades para girar su cuerpo.

De inmediato, la madre lo llevó a un chequeo médico. Después de consultar a varios especialistas, los médicos le explicaron que la falta de oxígeno en su cerebro había provocado una lesión cerebral leve que disminuyó la fuerza motora del lado izquierdo de su cuerpo. Por esta razón, concluyeron que Mateo tendría dificultades para caminar.

Sin embargo, una mañana, estimulado por las canciones que interpretaba la profesora, el niño de un año y cinco meses de edad, se puso de pie y dio sus primeros pasos.

Los círculos de familia han sido creados con el propósito de que madres, padres y personas cuidadoras estimulen el desarrollo integral de sus niñas y niños desde que están en el vientre de su madre hasta los 6 años. Las sesiones se desarrollan en espacios comunitarios dos veces por semana y son facilitadas por una persona capacitada por el Ministerio de Educación (MINED), que orienta a las familias en áreas como: desarrollo infantil, salud, nutrición, prácticas positivas de crianza y protección integral de los derechos de la infancia.

De acuerdo al boletín estadístico del MINED 2016, 11,912 niñas y niños de 0-3 años estaban inscritos en programas de atención inicial de MINED y 228,456 niñas y niños de 4-6 estaban inscritos en parvularia, representando el 1,9% y el 56,4% de la población de esta edad respectivamente (OIR MINED 2017).

Mateo, de 3 años de edad, juega con otros compañeros en el circulo de familia
UNICEF/Martínez

Para Diana Aquino, asistente técnico de la primera infancia, la fortaleza del programa radica en el cambio de enfoque: para lograr el desarrollo integral de la niñez a nivel de Educación Inicial (0 a 3 años) y de Educación Parvularia (de 4 a 6 años), se requiere la participación activa de la familia y la comunidad.

 “Nosotros trabajamos no solo con los niños, sino que también con las madres y padres, les damos las herramientas para que continúen la estimulación desde su casa y les insistimos sobre la importancia que tiene para el desarrollo de sus hijos en los primeros mil días de vida”, enfatiza.

Con esta certeza, la profesora recorre las calles del Mercado Central de Santa Ana para invitar a las madres y padres a los círculos de familia: “la respuesta que recibimos casi siempre es “no tengo tiempo” o “no puedo dejar de vender”. Aquí es donde nosotros advertimos que este es un trabajo para toda la vida y que, por lo tanto, asistir a los círculos es un beneficio para siempre”.

Como parte de las nuevas prácticas de crianza, Aquino sostiene que en los círculos se educa a padres, madres y cuidadores para no reproducir la violencia física o verbal con la que ellos fueron educados. Además, se les brindan conocimientos para la detección temprana de enfermedades. “Este trabajo está cambiando familias enteras”.

La madre de Mateo opina que su hijo camina gracias a la estimulación temprana que recibe en el círculo al que asiste: “si no lo hubiera traído a la atención de primera infancia no hubiera detectado su problema de motricidad y seguro se hubiera tardado más en caminar. Nunca voy a olvidar el día que se puso de pie y empezó a bailar frente al espejo porque la música lo emociona”, señala emocionada

Para 2017, el Ministerio de Educación reportó la puesta en marcha de más de dos mil 300 círculos familiares que benefician a más de 25 mil niñas y niños de primera infancia. De este total, 124 tienen una discapacidad.

En la actualidad, UNICEF apoya Círculos de Familia en los municipios de Santa Ana, Sonsonate, Mejicanos, Soyapango y Ciudad Delgado.

Desde que Mateo empezó a caminar, su madre no pierde la oportunidad de invitar a otras familias a participar en este programa: “los índices de violencia que vive el país es porque a los niños no se les ha dado la atención que necesitan. Tengo que fe que quienes han disfrutado de este espacio van a ser personas diferentes, que le aporten cosas buenas al país” puntualiza Elsy.