Consejos para cuidar la salud de las mujeres embarazadas.
Durante el embarazo, el cuerpo y las emociones de una mujer atraviesan cambios importantes y profundas. Acompañar este proceso con cuidados físicos, emocionales y sociales es esencial para garantizar su bienestar y el de su bebé.
7 de mayo de 2025. San Salvador. El embarazo es una etapa de grandes cambios, marcada por la ilusión de una nueva vida, pero también por incertidumbres, molestias físicas y desafíos emocionales. En este contexto, cuidar la salud de las mujeres embarazadas no es solo un tema de atención clínica, sino el compromiso personal, familiar y comunitario de acompañar a la madre en este proceso.
En El Salvador, muchas mujeres atraviesan el embarazo en condiciones de vulnerabilidad, dificultades en el acceso a servicios de salud, por cargas domésticas excesivas, cuidado de otros hijos e hijas, o por la ausencia de redes de apoyo. Por eso, brindar información clara, oportuna y sensible es un paso fundamental para que puedan vivir esta etapa de forma plena, segura y acompañada.
A continuación, una serie de recomendaciones esenciales para cuidar la salud integral de las futuras madres.
Nueve consejos para cuidar la salud de las madres embarazadas.
1. Valida las emociones
El embarazo no siempre se vive con una sonrisa. Es normal sentir miedo, ansiedad o tristeza. En lugar de exigir calma o reprimir emociones, es importante generar espacios seguros donde la mujer pueda expresarse sin miedo y sin culpa. Escuchar con empatía a quienes viven el embarazo, a la vez que ofrecer acompañamiento sin juzgar es una forma concreta de cuidar su salud mental.
“La salud emocional de la madre es tan importante como la física. Validar sus emociones fortalece su bienestar y el vínculo con el bebé”, subraya la psicóloga, Denise Defey, consultada por UNICEF Uruguay.
Las preocupaciones y los cambios hormonales pueden desencadenar ansiedad o tristeza u otras emociones. Practicar técnicas de relajación, dormir bien, contar con una red de apoyo familiar o con amistades que puedan escuchar y apoyar durante el embarazo, así como buscar apoyo profesional si es necesario son pasos clave para cuidar el equilibrio emocional.
2. Asistir a controles prenatales
Durante el embarazo, las consultas con profesionales de la salud permiten detectar a tiempo posibles complicaciones y acompañar de cerca el desarrollo del bebé y el bienestar de la madre. En El Salvador, los establecimientos de salud ofrecen controles prenatales gratuitos que deben iniciarse tan pronto se confirme el embarazo.
3. Seguir una alimentación con alimentos variados
Comer bien durante el embarazo es vital. La alimentación debe incluir frutas, verduras, cereales/ granos básicos, proteínas (carne, pollo, huevo y legumbres) y productos lácteos (diversidad de quesos, yogurt o leche). También es fundamental tomar los suplementos y micronutrientes que indique el personal de salud, como ácido fólico, hierro y multivitaminas, que permiten una mejor nutrición para la madre y su bebe, ayudando a prevenir el desarrollo de discapacidades antes del nacimiento y logrando un mejor desarrollo de estructuras del cuerpo del bebe.
4. Practicar actividad física
Mover el cuerpo ayuda a reducir el estrés, mejora la circulación y prepara para el parto. Actividades como caminar, nadar, ejercicios de estiramiento y respiración o practicar yoga prenatal son seguras y beneficiosas, siempre que no esté contraindicado y que el médico lo apruebe. Este paso contribuye también al esparcimiento de la madre, cuidando de su salud mental
5. Evitar el el uso y abuso de alcohol, tabaco y de sustancias dañinas
Durante el embarazo, es esencial evitar el alcohol, tabaco, sustancias psicotrópicas, así como también evitar la automedicación. Estas sustancias pueden provocar daños irreversibles durante la formación del bebe, como bajo peso al nacer, prematurez, o dificultades en el desarrollo del bebe.
6. Asistir a los servicios de salud para la aplicación de vacunas durante el embarazo.
La vacunación protege a la madre y al bebé durante el embarazo. Consulta en el servicio de salud más cercano las vacunas correspondientes durante el embarazo, su aplicación es gratuita. Es importante seguir las indicaciones del personal de salud y no dejarse llevar por mitos, creencias o desinformación.
7. Prepararse para el parto y la llegada del bebé
Recibir información sobre el proceso completo del embarazo, lactancia materna, el parto y los cuidados del recién nacido brinda seguridad a la futura madre. Estos momentos pueden ser compartidos con otros miembros de la familia o amistades; el sentirse acompañada brinda estabilidad emocional a la madre. Participar en talleres, leer material de fuentes confiables y reconocidas que permiten tener la información que la madre embarazada requiere, o conversar con personal de salud, puede ayudar a despejar dudas y reducir el temor al momento del nacimiento.
8. Fomentar el apoyo familiar y comunitario
Una mujer embarazada no debería atravesar sola esta etapa. La pareja, la familia y la comunidad, las amistades tienen un papel fundamental: brindar contención emocional, repartir las responsabilidades del hogar y el cuido de otros hijos o hijas, acompañarlas a las consultas o controles prenatales ayuda a reforzar los lazos familiares. El embarazo es más llevadero cuando se vive con la red de apoyo que la madre embarazada ha establecido y le permite esta contención que requiere.
9. Reconocer señales de alarma y acudir al establecimiento de salud
Es fundamental saber cuándo se necesita atención urgente. Dolor abdominal intenso, dolor a repetición, dolores de cabeza intensos y continuos, sangrado vaginal, fiebre, visión borrosa o si el bebe deja de moverse por tiempo prolongados, antecedentes de enfermedades como hipertensión arterial o diabetes que disminuyen el estado de salud general, todos estos son señales de alarma. Ante cualquier síntoma inusual, se debe acudir de inmediato al establecimiento de salud.
Una responsabilidad compartida
Proteger la salud de las mujeres embarazadas es una tarea que va más allá de la atención en salud. Implica respeto, escucha activa, orientación, y sobre todo, compromiso personal y familiar. Desde el hogar hasta los sistemas de salud, todos podemos contribuir a que esta etapa de la vida sea vivida con dignidad, alegría y seguridad en el marco del derecho a la salud tanto física como emocional.