¿Qué son los ataques de pánico?

Comprender los factores desencadenantes es el primer paso para ayudar a tu hija o hijo a superar esta afección.

UNICEF
ataques de pánico
UNICEF El Salvador/Oscar Leiva
09 Octubre 2023
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¿Qué es un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es un episodio caracterizado por una intensa sensación de miedo o ansiedad. Suele ocurrir cuando las personas se sienten ansiosas por algo que está ocurriendo en su vida o han experimentado algo difícil o estresante. Usualmente, los ataques de pánico vienen acompañados por otros síntomas como: incremento del ritmo cardíaco, sudoración excesiva, temblores, sensación de ahogo o asfixia, dolor en el pecho, náuseas o dolores abdominales, mareos, escalofríos, entre otros (OMS, 2022).

Los ataques de pánico pueden asustar mucho, sobre todo a las niñas, niños y adolescentes, pero normalmente pueden detenerse con tratamiento. Es importante saber que un ataque de pánico no causa ningún daño y que, aunque no se sienta bien durante un ataque, la sensación pasará. Es importante saber que, aunque las personas experimentan mucha inseguridad e intranquilidad durante un ataque, la sensación pasará con el apoyo adecuado sin causar daños.

Muchos niñas, niños y adolescentes tienen una sensación de terror durante un ataque, como si algo malo estuviera a punto de ocurrir. Estas sensaciones pueden producirse incluso cuando no hay peligro real.


¿Qué causa los ataques de pánico?

No siempre está claro qué causa los ataques de pánico en niñas, niños, adolescentes, jóvenes o personas adultas. Lo que sabemos es que sentir ansiedad por algo o experimentar algo difícil o estresante puede provocar un ataque de pánico. Estas situaciones incluyen:

  • Ansiedad causada por una experiencia difícil en casa o en la escuela.
  • Estrés por temas como los exámenes, las amistades o las relaciones.
  • La muerte de un ser querido.
  • Una experiencia aterradora como el maltrato o el abandono.
  • Una experiencia de violencia.

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Ataques de pánico en niñas, niños y adolescentes

Los ataques de pánico suelen comenzar en la adolescencia, aunque también pueden empezar en la infancia. Los ataques pueden provocar ansiedad grave y afectar a otros aspectos del estado de ánimo o el funcionamiento de la niña, niño o adolescente.

Como respuesta a dicho ataque, algunas niñas, niños y adolescentes empiezan a evitar situaciones en las que temen que pueda producirse un ataque de pánico; En la adolescencia, pueden consumir alcohol o drogas para reducir su miedo o ansiedad. Si las personas no reconocen que están teniendo un ataque de pánico, no buscarán la forma para detenerlo. Los ataques de pánico pueden causar complicaciones futuras, como depresión grave y comportamiento suicida.

Cuando se diagnostican a tiempo, las niñas, niños y adolescentes que sufren ataques de pánico suelen responder bien al tratamiento.


Signos y síntomas de los ataques de pánico

Si tu hija o hijo sufre un ataque de pánico, puedes sentirte fuera de control con lo que está ocurriendo a tu alrededor y puede provocarte miedo. Es importante que guardes la calma e identifiques las reacciones físicas:  

  • Falta de aliento, respiración rápida o dificultad para respirar.
  • Mareo o sensación de desmayo.
  • Aceleración de los latidos del corazón y opresión en el pecho.
  • Sudar más de lo habitual
  • Piernas temblorosas y tambaleantes
  • Llanto descontrolado.
  • Sentirse paralizado, sin poder moverse.
  • Calambres estomacales o náuseas.

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Formas de ayudar a su hija e hijo a afrontarlo

Saber qué desencadena un ataque es el primer paso para combatir el ataque de pánico. Mientras no haya un episodio de ataque de pánico, pregúntale a tu hija o hijo cómo se siente y qué le provoca ansiedad o estrés. ¿Hay determinadas situaciones o lugares que le provocan pánico?

Este conocimiento puede ayudar a tu hija o hijo a pensar en lo que puede hacer para afrontar esas situaciones. Durante un ataque de pánico, tu hija o hijo puede sentir que está perdiendo el control, pero hay cosas que puedes ayudarle a hacer para recuperar el control y volver a sentirse "con los pies en la tierra":


Acepta y reconoce el episodio: A veces, puede parecer más fácil simplemente evitar una situación o un lugar que nos produce pánico. Es natural sentirse así. Sin embargo, evitar situaciones puede hacer que nuestra ansiedad sea mayor. El objetivo no es evitar las situaciones que nos provocan pánico, sino ayudar a tu hija o hijo a aprender a afrontar cómo se siente en esas situaciones.


Concéntrate en lo importante: Durante un ataque de pánico, el miedo es una emoción natural y muy presente. No debemos concentrarnos en la emoción y lo que le provoca miedo a la niña, niño o adolescente, sino en apoyarlo a recuperar el control de su cuerpo, que se regule y estabilice.


Recorre el abecedario: Pide a tu hija o hijo que nombre algo por cada letra del abecedario. Pueden ser animales, nombres, lugares, alimentos, entre otras cosas. De este modo, se activará una parte diferente de su cerebro y alejará su atención del miedo y la ansiedad.


Ayúdale a concentrarse en su respiración: la respiración abdominal es muy calmante y nos ayuda a llevar oxígeno a los pulmones. He aquí un sencillo proceso de tres pasos:

  • Coloca la mano sobre el estómago
  • Respira profundamente 5 veces, inhala 5 segundos y exhala 5 segundos, inhalando por la nariz y exhalando por la boca.
  • Explícale que, cuando inhala, está hinchando la barriga suavemente como un globo y que, cuando exhala, el aire vuelve a salir lentamente del globo.

    Busca espacios seguros: Si tu hija o hijo siente pánico ante una situación, guíale para que encuentre un espacio en el que pueda respirar y pensar con calma. Puede ser un espacio físico que le resulte familiar, como su casa o su habitación. O un espacio imaginario, en el que se sienta tranquilo, como un parque o junto al mar.


    Ayúdale a utilizar sus sentidos: Nuestros sentidos son herramientas poderosas para ayudarnos a controlar el pánico, la ansiedad y el estrés. He aquí una forma sencilla de conseguir que tu hija o hijo los utilice:

Pídele que se siente cómodamente e inhale y exhale lentamente. Ahora pídele que nombre algunas cosas que no le causen estrés: 4 cosas que pueda ver, 3 cosas que pueda oír, 2 cosas que pueda oler y 1 cosa que pueda saborear.

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¿Cuándo buscar ayuda profesional?

En los casos graves de ataques de pánico, la niña, niño o adolescente puede tener miedo a salir de casa. Si observa que su hija o hijo muestra síntomas persistentes de ataques de pánico, es el momento de buscar ayuda de un profesional de salud.

Las niñas, niños y adolescentes con síntomas de ataques de pánico deben ser evaluados por un médico. Si no se encuentra ninguna otra enfermedad o afección física como causa de los síntomas, podrían ser remitidos a un psicólogo o psiquiatra para una evaluación.

Con tratamiento, los ataques de pánico suelen detenerse. Un tratamiento oportuno puede ayudar a prevenir complicaciones más graves.

 

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