Más que números: las historias detrás de la inmunización en Cuba
La enfermera Kenia Carredano ha convertido el vacunatorio del policlínico "28 de enero" en un espacio de cuidado, confianza y formación
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En la sala de espera del vacunatorio, en el policlínico "28 de enero", ubicado en el municipio Playa, en La Habana, se respira un ambiente de calma y confianza. Niñas y niños de un año aguardan, con sus padres y madres, el momento de recibir una de las vacunas del esquema nacional de inmunización: la triple viral, que protege contra la papera, la rubéola y el sarampión (PRS). Todas las miradas están centradas en la enfermera Kenia Carredano Llerandi, quien, con más de dos décadas de experiencia, se ha convertido en un rostro familiar y querido para la comunidad. Ella, con su trato cercano y su profesionalismo, guía a cada familia a través de un proceso que va mucho más allá de un simple pinchazo: es un acto de protección y amor, fundamental para la salud infantil.
Desde la etapa prenatal se le explica a la familia, tanto en el hospital materno como en el consultorio médico, sobre el esquema de vacunación", comenta Kenia mientras anota la fecha en el carné de vacunación de Thiago, de un año, quien recibirá la PRS. Cada niña y niño llega con su orden médica y, antes de administrar la vacuna, Kenia realiza una cuidadosa entrevista con la familia para asegurarse de que estén en condiciones óptimas de salud.
Kenia recalca la importancia de involucrar a las madres, los padres y otros miembros de las familias en el proceso. “Ellos ven que todo el material es desechable y seguro, que resguardamos la cadena de frío de las vacunas y confían en lo que estamos haciendo", asegura. Su método no solo refuerza la seguridad del sistema de vacunación, sino que también fomenta una confianza mutua.
Cada mes, entre 200 y 300 niñas y niños pasan por el vacunatorio del policlínico a recibir alguna dosis de las vacunas incluidas en el esquema nacional.
Seguridad y confianza, la experiencia en el vacunatorio
Alberto Salazar, padre de Thiago, observa atentamente mientras Kenia prepara la dosis de la vacuna triple viral. A su lado, Yadira Mora, la mamá de Thiago, acaricia a su hijo. "Me siento muy tranquilo y confiado al traer al niño para que reciba la vacuna PRS”, asevera Alberto. La interacción constante con Kenia, su disposición para aclarar dudas y su enfoque en la educación parental son aspectos que Alberto valora profundamente. "Es una tranquilidad saber que existen lugares así, donde uno como padre puede estar seguro de que se está cuidando a nuestros hijos de la mejor manera".
Brenda Fernández, madre de Valeria, comparte sentimientos similares. "Traje a mi hija hoy porque sé lo importante que es protegerla contra enfermedades como la papera, la rubéola y el sarampión. Quiero asegurarme de que esté protegida", explica mientras sostiene a su pequeña en brazos, porque, aunque da pasos incipientes, todavía no camina. Brenda resalta que la orientación detallada de Kenia le ha brindado la tranquilidad que necesita. "Saber que las posibles reacciones de la PRS son leves me da aún más seguridad. Además, estoy feliz de estar cuidando su salud a largo plazo".
La vacuna triple viral, un pilar en la salud infantil
La vacuna triple viral, administrada, en su primera dosis, a los 12 meses de edad y la segunda a los 6 años, protege contra tres enfermedades altamente contagiosas.
Kenia subraya la importancia de seguir el esquema de vacunación recomendado y recuerda que, aunque pueden ocurrir algunas reacciones leves, como fiebre o erupciones cutáneas, los beneficios de la inmunización superan con creces cualquier riesgo. "Siempre aclaro la importancia de no suministrar medicamentos después de la vacuna sin consulta a un profesional de la salud"
UNICEF y su apoyo histórico a la vacunación en Cuba
Desde 1992, UNICEF ha sido un aliado estratégico del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) de Cuba. A lo largo de las últimas décadas, este apoyo se ha manifestado en la adquisición de equipos para la cadena de frío, insumos médicos esenciales como jeringuillas y cajas de seguridad, y en el fortalecimiento de las capacidades técnicas de los profesionales de salud.
Uno de los aportes más significativos ha sido la compra anual de entre 70.000 y 100.000 dosis de la vacuna PRS, no producida localmente. En 2024, UNICEF Cuba adquirió 94.000 dosis, suficientes para cubrir la totalidad de niñas y niños de un año en el país. Este apoyo garantiza que ningún niño o niña se quede sin recibir la protección necesaria contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola.
La dedicación de Kenia y el equipo del policlínico "28 de enero" refleja su compromiso con la salud infantil en Cuba. Alberto y Brenda, al igual que muchas otras familias, encuentran en este vacunatorio no solo un lugar donde sus hijos e hijas son vacunados, sino un espacio de cuidado, confianza y formación. En un mundo donde la cobertura de vacunación infantil enfrenta desafíos constantes, el ejemplo de Cuba y el trabajo de profesionales como Kenia se erigen como un modelo a seguir en la lucha por proteger a las futuras generaciones.