La cirugía neonatal, un compromiso de amor
Entrevista con la Dra. Yanet Hidalgo Marrero, como parte de la serie 35 voces por las infancias en Cuba
Hace más de diez años que Yanet Hidalgo Marrero, Doctora en Ciencias Médicas y especialista de segundo grado en cirugía pediátrica, lidera el Servicio de cirugía pediátrica y neonatal del Hospital Octavio de la Concepción de la Pedraja, de Holguín. Nunca valoró ni imaginó tal responsabilidad como su camino en la Medicina. Cuando se planteaba el futuro, se veía terminando su tesis doctoral y encargándose de ayudar en las investigaciones de los residentes y las publicaciones científicas del servicio.
«Soñaba con encargarme de la docencia y la investigación, fortalezas del servicio de cirugía pediátrica en Holguín y herencia que recibió mi generación, formada por grandes profesores-investigadores como Nodarse, Trinchet, Goar, Aniceto, Melo y Artiles. No obstante, tuve que asumir un servicio complejo, donde se mezclaban varias generaciones, lleno de residentes cubanos de Holguín y de las otras provincias orientales, y también extranjeros, con profesores estrellas, hombres casi todos», confiesa la doctora desde la tranquilidad de su hogar, aunque aún con la mente puesta en algún que otro caso complejo que la aguarda en el hospital.
Desde su etapa estudiantil, en la Facultad de Medicina, le gustaban casi todas las especialidades, desde la anatomía, la embriología, la medicina interna, otorrinolaringología, obstetricia… Adoró la cirugía, pero la pediatría la dejó fascinada.
“Entendí enseguida que mis pacientes serían los niños, y cuando descubrí la cirugía pediátrica, ya no tuve dudas, era la combinación perfecta para mí. A veces no sé si soy más pediatra o más cirujana, porque son dos campos grandes y diferentes de la práctica médica, y me resulta difícil establecer el límite. Durante la carrera fui ayudante voluntaria de neonatología y aprendí mucho en esa especialidad. La pediatría es hermosa en todas sus facetas, pero el recién nacido es el reto mayor; la cirugía neonatal es apasionante.”
¿Cuáles han sido los principales desafíos que has enfrentado como jefa del Servicio de Cirugía Pediátrica?
El reto principal ha sido encontrar la manera de formar a los jóvenes sin olvidar a nuestros mayores, beber de su experiencia, pero permitir un espacio para la superación, la innovación y las nuevas tecnologías. No ha sido nada fácil.
La formación docente de varias generaciones de cirujanos también ha sido desafiante, porque implica inculcar en los jóvenes el amor por la teoría además de la práctica. Los cirujanos somos médicos muy prácticos y resolvemos de forma eficiente muchos problemas anatómicos y funcionales, accidentes, infecciones, pero la cirugía de las malformaciones congénitas solo puede entenderse y realizarse desde la teoría. Hay que estudiar mucha anatomía, embriología, fisiología y otras asignaturas básicas, antes de entender cómo puede corregirse una anomalía congénita. Ese es el reto.
Los jóvenes quieren operar, y operar rápido, pero nuestro servicio es cuna de la formación de varias generaciones de especialistas en cirugía pediátrica de toda la región oriental con el mayor rigor científico. Todo lo que aprenden en Holguín, se esparce a los hospitales pediátricos de Guantánamo, Santiago, Bayamo, Manzanillo, Las Tunas, incluso a varios países del mundo, con el sello de la escuela holguinera. Eso es lo que hemos tratado de mantener.
Como presidenta del comité académico de la especialidad me tocó liderar la acreditación docente del servicio en 2022. Hoy puedo decir con orgullo que logramos la categoría de excelencia, después de un largo y riguroso proceso que nos permitió demostrar las competencias del claustro para asumir la formación de cirujanos pediatras de toda la región oriental.
Otro reto grande que me tocó asumir fue la regionalización de la cirugía neonatal. En el mundo se regionalizan servicios médicos especializados para optimizar los recursos tanto materiales como humanos. Asumir toda la cirugía neonatal del oriente de Cuba ha sido una ardua tarea, pero nos ha dado una mayor cantidad de pacientes a intervenir y, en materia quirúrgica, eso es lo que lleva a la especialización. Es una cirugía compleja, de reintervenciones, hasta lograr restaurar la función del órgano afectado. Son frecuentes las complicaciones y no siempre inherentes a la técnica quirúrgica empleada, pues la prematuridad, el bajo peso, la sepsis y la asociación frecuente de otras malformaciones suelen influir sobre el pronóstico. Y los resultados tienen una influencia definitoria sobre la mortalidad infantil de un territorio o de un país, lo que implica una gran responsabilidad administrativa, aunque el mayor compromiso ha sido siempre con la familia, que pone en nuestras manos su recién nacido, su mayor tesoro, con la esperanza de lograr una oportunidad de vida.
El Centro Regional de Cirugía Neonatal que dirige ha logrado un índice de supervivencia del 100% en casos de malformaciones congénitas. ¿Cuál ha sido la clave para alcanzar este éxito?
La clave ha sido la organización científica de la atención médica. Cada paciente recibe una atención específica, especializada y protocolizada por el Centro Regional. Nuestros protocolos son actuales, frescos y siempre sujetos a cambios.
El éxito ha sido posible gracias a la plataforma de nuestro sistema nacional de salud, gratuito, asequible, organizado desde la ciencia, en el cual el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) ha sido vital para lograrlo. Desde que se hace un diagnóstico prenatal adecuado, se traslada a la madre (sin esperar al nacimiento del bebé) hacia Maternidad de Holguín para que el parto ocurra cerca de nuestro centro, ya estamos garantizando una atención eficiente y oportuna de esa malformación. La especialización de los servicios neonatológicos también ha sido vital en los resultados obtenidos. Nuestros neonatólogos y todo un equipo altamente especializado de anestesiología, imagenología y enfermería neonatal, han sido la clave del éxito alcanzado por la cirugía neonatal en Holguín.
¿Recuerdas algún caso particularmente memorable que haya marcado tu carrera?
Tengo muchos en esa categoría y cada uno me parece digno de mencionar. Uno muy reciente me ha marcado sentimentalmente. Wendy es una pequeñita de cuatro años de edad que nació con una agangliosis del colon y necesitó una colostomía por oclusión intestinal neonatal en nuestro centro, con apenas 24 horas de nacida.
Esta afección se trata en varias etapas quirúrgicas durante los primeros años de vida. Durante ese proceso, la mamá de la niña falleció, por lo que Wendy y su hermana quedaron al cuidado de sus abuelos, con bajos recursos económicos. Cuando vienen a mi consulta, la abuelita le dice siempre, para que la oiga todo el mundo: «Abraza a tu doctora, que esa es tu salvadora». Wendy me mira con su carita tierna y sus ojos a veces tristes, como quien no entiende de qué puedo haberla salvado yo. No sabe que es ella quien en realidad me salva cuando me regala su sonrisa, o cuando luce orgullosa su uniforme escolar, después de tanto.
Has trabajado para mejorar la atención y supervivencia de los recién nacidos en la región oriental de Cuba. ¿Qué estrategias y procedimientos han sido los más efectivos?
Lo que nos ha dado mejores resultados ha sido la estandarización de la atención médica. Nuestros protocolos están en constante actualización y debate. Buscamos aplicar las mejores técnicas, las más modernas, las menos invasivas, y las aterrizamos a nuestra realidad. No siempre tenemos los mejores materiales ni los medicamentos ideales descritos en la literatura, pero nos adaptamos. Eso nos ha permitido mantener cifras similares al primer mundo, introducir la cirugía de mínimo acceso al recién nacido, la cirugía intraparto, la cirugía de huella mínima y el tratamiento de los tumores malignos, entre otras tantas. Claro, nos ha acompañado la experiencia de nuestros profesores y la estabilidad del resto del equipo que antes mencionaba. Sin eso, los resultados no hubieran sido posibles. La estrategia más efectiva es no descansar en ese propósito.
En un contexto de escasez de insumos médicos, ¿cómo se ha conseguido mantener un alto estándar de calidad en la atención pediátrica?
La escasez de insumos nos afecta bastante. Son procedimientos complejos que requieren de sondas y aditamentos de calibres especiales, materiales protésicos, suturas especializadas, antibióticos de amplio espectro, soluciones para alimentación parenteral, máquinas especializadas de anestesia, equipos de ventilación y capnografía, bombas de infusión, instrumental quirúrgico personalizado y muchos materiales gastables. Los estándares son difíciles de mantener en las circunstancias actuales, lo que pasa es que los cubanos estamos acostumbrados a tener poco.
Introducir nuevas técnicas quirúrgicas, protocolizar la atención médica, el traslado, el seguimiento, ha sido desafiante, especialmente en los últimos años. No nos asustan las carencias, improvisamos con lo que tenemos y, sobre todo, ponemos un mayor esfuerzo: no nos queda de otra. Hasta ahora, nuestras cifras de supervivencia han estado cercanas al cien por ciento en los últimos diez años, pero eso siempre dependerá de la cantidad de pacientes intervenidos y la complejidad de las afecciones que se presenten. También, de la influencia que tengan las actuales carencias sobre el embarazo, el parto y la salud materno-infantil, ya que la prematuridad y el bajo peso pueden afectar notablemente la supervivencia de tan frágiles pacientes.
¿Qué medidas se necesitan implementar para seguir mejorando la salud y el bienestar de la infancia en Cuba en los próximos años?
La política gubernamental de mantener el bienestar y la salud de la infancia cubana es muy clara y efectiva, pero se ve afectada por la situación económica. Sobre todo, se hace necesario revisar el suministro de insumos pediátricos a las regiones del país que garantizan actividades clave como la cirugía neonatal y del lactante.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los padres y a la comunidad sobre la importancia de la atención pediátrica temprana?
Me gustaría que los padres aprovecharan más las bondades del sistema. Es triste recibir tardíamente a pacientes con afecciones tratables, aunque no sucede con frecuencia en nuestra población infantil. En el área de la accidentabilidad y el embarazo en las adolescentes sí nos toca enfrentar a veces situaciones dolorosas que pudieran evitarse con la prevención o con una atención médica temprana.