Familias solidarias, más que un refugio de cariño
UNICEF Cuba acompaña un proyecto del Ministerio de Educación para el fortalecimiento de competencias de directivos, educadores y trabajadores de los Hogares de niñas, niños y adolescentes sin cuidado parental
En Palma Soriano, un municipio en la provincia de Santiago de Cuba, se encuentra un hogar donde el amor y la dedicación tejen redes de apoyo para niñas, niños y adolescentes sin cuidado parental. Marisel Kindelán González dirige ese centro desde hace 8 años y su historia es un testimonio vivo de cómo la solidaridad puede transformar vidas y crear un entorno donde cada niña, niño y adolescente esté protegido y tenga la oportunidad de crecer y soñar con un futuro mejor.
Desde el primer día, Marisel supo que la clave sería ganarse la confianza y el afecto de las niñas y los niños que vivían en el hogar. Transformó su oficina en un espacio de esparcimiento, un lugar donde pudieran sentirse cómodos. "No es cambiar las cosas que están, sino mejorarlas”, afirma Marisel y añade que, actualmente, las 5 niñas y 5 niños que están en el Hogar cuentan con una familia solidaria.
"Para dirigir un hogar de niñas, niños y adolescentes sin amparo familiar, la persona debe tener a una familia que comprenda", dice Marisel y recuerda el apoyo incondicional de su madre, quien falleció hace dos años. Su madre convirtió su propia casa en un hogar para niños sin amparo familiar y acompañó a Marisel en cada paso de su labor. "Ella era la abuela de los niños", recuerda con cariño.
Marisel no está sola en esta misión. Cuenta con una directora para el trabajo educativo con 26 años de experiencia y una joven administradora que aporta responsabilidad y disposición. "Los niños entran y salen, pero siguen siendo nuestros", dice Marisel, para subrayar el vínculo duradero que crea con cada niño que pasa por el hogar.
Una de las historias más conmovedoras para Marisel es la de Alina, una niña que llegó al hogar en medio de un conflicto familiar. Alina y sus hermanos no tenían una relación cercana al principio, pero Marisel trabajó pacientemente para unirlos. Hoy, Alina estudia para ser maestra y, a partir de sus excelentes resultados, es una de las propuestas de Palma Soriano para continuar su preparación en una escuela pedagógica, en La Habana.
Familias solidarias, lazos que se forjan con ternura
De acuerdo con el artículo 370, del Código de las Familias, "la familia solidaria es aquella que, de modo voluntario, se vincula con los centros y hogares de asistencia social en la labor de alojar, cuidar y atender a niñas, niños y adolescentes allí acogidos durante los fines de semana, las vacaciones y otros períodos; brindándoles la atención, el cuidado y el afecto que requieren en un espacio familiar."
Las direcciones de los centros y hogares de asistencia social tienen la facultad de designar familias solidarias para acoger a niñas, niños y adolescentes internos. Estas direcciones también determinan quiénes serán las personas responsables principales del cuidado dentro de dichas familias. Para garantizar una selección adecuada, se realizan investigaciones exhaustivas y se consideran los criterios de especialistas capacitados. La permanencia de la niña, el niño o adolescente en una familia solidaria se determina por su interés superior y los lazos afectivos que se hayan creado entre ellos.
Cerca del Hogar de Palma Soriano, en una finca agroecológica, vive Sonia Tur Torres, una emprendedora mujer cuya generosidad y amor han cambiado la vida de varios niños. Sonia abastece gratuitamente al hogar con frutas y vegetales y ha acogido como familia solidaria a dos niños. Ezequiel, el mayor, ya egresó del hogar y recibió una vivienda propia, pero mantiene el contacto con Sonia. Ahora, ella cuida a Samuel, con quien lleva tres años.
Samuel, de doce años, es el niño que más tiempo ha estado en el hogar. Durante los fines de semana, las semanas de receso y las vacaciones, vive con Sonia. "Ese niño es un amor", dice Sonia, quien destaca la facilidad con la que Samuel se ha integrado en su familia y comunidad.
"Mi familia es su familia", asegura Sonia, quien tiene dos hijos que consideran a Samuel como su hermano. "Mi mamá es su abuela, mi hermana es su tía, mis hermanos son sus tíos. Samuel es mi hijo".
El amor y dedicación de Sonia no solo proporcionan un hogar temporal para Samuel, sino también una red de apoyo y cariño que le ayuda a crecer y desarrollarse plenamente.
Las historias de Marisel y Sonia son testimonio del poder del amor y la solidaridad en la vida de niñas y niños sin cuidado parental. En Palma Soriano, gracias a personas como ellas, los niños encuentran no solo un refugio, sino una familia que los apoya y ama incondicionalmente.
Crecer en entornos familiares, un derecho de niñas, niños y adolescentes
El artículo 9 de la Convención sobre los Derechos del Niño contempla que es un derecho de niñas, niños y adolescentes a vivir con su padre y su madre, excepto en los casos en que la separación sea necesaria para el interés superior del propio niño. Corresponde al Estado garantizar la protección de niñas, niños y adolescentes sin cuidado parental y propiciar que crezcan en modalidades de cuidados alternativos familiares.
Niñas, niños y adolescentes sin cuidado parental, no son, en sí mismos, un grupo homogéneo, sino que poseen múltiples y complejas circunstancias y necesidades, así como resiliencia y fortalezas. Como resultado de esto, la situación de cada niña, niño y adolescente exige una estrategia única para prevenir la separación familiar, asegurar que se brinden soluciones de cuidado adecuadas cuando se considere que el cuidado alternativo es en el interés superior del niño, y trabajar para lograr la reunificación y reintegración familiar oportuna si se ha producido un acogimiento.
Derechos de los niños, niñas y adolescentes sin cuidado parental
- Derecho a mantenerse lo más cerca posible de su lugar de residencia habitual, a fin de facilitar el contacto con su familia y la posible reintegración en ella y de minimizar el trastorno ocasionado a su vida educativa, cultural y social.
- Derecho a que se les garantice un hogar estable donde se satisfaga su necesidad básica de un vínculo continuo y seguro con sus acogedores.
- Derecho a ser tratado en todo momento con dignidad y respeto y debe gozar de una protección efectiva contra el abuso, el descuido y toda forma de explotación, ya sea por parte de sus acogedores, de otros niños o de terceros, cualquiera que sea el entorno en que haya sido acogido.
- Derecho a que la separación de su propia familia sea considerada como medida de último recurso y, en lo posible, ser temporal y por el menor tiempo posible.
- Derecho a que se revisen periódicamente las decisiones relativas a su acogimiento alternativo.
- Derecho a regresar a la guarda y cuidado de sus madres y padres, una vez que se hayan resuelto o hayan desaparecido las causas que originaron la separación.
- Derecho a que su interés superior sea la consideración primordial en las decisiones que se adopten.
- Derecho a que se le garanticen el acceso a la educación y a los servicios de salud y otros servicios básicos, el derecho a la identidad, la libertad de religión o de creencia, el uso de su idioma y la protección de los derechos patrimoniales y de sucesión.
- Derecho a no ser separado de sus hermanos, a menos que exista un riesgo evidente de abuso u otra justificación que responda al interés superior del niño.
- Derecho a que se establezcan los medios apropiados para velar por su bienestar y protección mientras se hallen bajo formas de acogimiento.
- Derecho a no quedar privado en ningún momento del apoyo y la protección de un tutor legal u otro adulto reconocido responsable o de una entidad pública competente.
- Derecho a que el recurso al acogimiento residencial se limite a los casos en que ese entorno fuera específicamente apropiado, necesario y constructivo para el niño y redundase en favor de su interés superior.
Principales resultados del proyecto de protección integral en hogares de niñas, niños y adolescentes sin amparo familiar
Durante el presente ciclo de cooperación 2020-2024 (ampliado hasta 2025), la implementación del proyecto “Fortalecimiento de la estrategia de protección integral en los hogares de niños, niñas y adolescentes sin amparo familiar”, por el Ministerio de Educación, con apoyo de UNICEF Cuba, ha contribuido a mejorar la protección y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes sin cuidado parental en Cuba.
Capacitación y recursos disponibles:
- A pesar de las restricciones por la pandemia de COVID-19, en 2021, se desarrollaron materiales educativos como un Compendio técnico, un tríptico, una agenda para trabajadores con información relevante sobre las Directrices de la ONU para modalidades alternativas de cuidado y un Diario para niñas, niños y adolescentes con mensajes sobre autocuidado, apoyo psicoemocional y prevención de violencia.
- En 2022, 30 especialistas (directores de hogares, metodólogos, funcionarios, autoridades gubernamentales) en Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma y Holguín recibieron formación técnica sobre mecanismos de egreso de adolescentes que alcanzan los 18 años y compartieron experiencias y buenas prácticas.
- Además, 120 profesionales y trabajadores de estas instituciones se entrenaron en la implementación de las Directrices de la ONU para modalidades alternativas de cuidado en el contexto cubano, con un enfoque particular en las modificaciones del nuevo Código de las Familias y la práctica de las familias de acogida.
- En 2023, 100 profesionales (directores, metodólogos, funcionarios, autoridades gubernamentales) recibieron formación técnica sobre la implementación en Cuba de las Directrices de cuidado alternativo, con énfasis en estándares internacionales e instrumentación judicial del acogimiento familiar.