Comunicación climática: el arte de informar y educar
Entrevista con la meteoróloga Ailyn Jústiz Águila, como parte de la serie 35 voces por la infancia en Cuba
La meteoróloga cubana Ailyn Jústiz Águila ha sabido combinar su amor por la ciencia con una excepcional habilidad comunicativa, lo que la ha convertido en una figura entrañable en la televisión cubana. Desde su infancia en Ciego de Ávila, donde soñaba con ser maestra y exploradora, desarrolló una pasión por el clima que la llevó a estudiar Meteorología.
Cuando habla de esa pasión, inevitablemente remonta sus recuerdos a sus años escolares, pues desde entonces se sintió atraída por la ciencia y los misterios de la naturaleza. Participó en competencias de pioneros exploradores, destacándose en orientación con rosa náutica y descripción del entorno. Tal vez ahí se encuentre el origen de su vocación: en cada pronóstico del tiempo no solo informa sobre las condiciones climáticas, sino que también educa a su audiencia sobre la importancia de estar preparados ante fenómenos naturales. Su estilo cercano permite que los cubanos perciban sus explicaciones como una forma de ampliar su cultura meteorológica.
Ailyn entiende que el cambio climático es uno de los desafíos más grandes que enfrenta la humanidad. Su enfoque proactivo y su deseo de involucrar a la comunidad en la conversación ambiental la convierten en una líder en su campo, motivando a otros a unirse en la lucha por un futuro más sostenible. En esa dirección, reconoce que es clave fomentar la cultura meteorológica desde edades tempranas.
«Cambio climático y cuidado del medio ambiente son términos comunes por estos tiempos. A los niños les llegan con mucha facilidad esas palabras a sus oídos, pero no siempre la comprensión es la misma. Depende de la edad y de lo que les comuniquemos para que entiendan de qué se trata: en ese sentido se puede hacer mucho más».
«Es fundamental que logren entender cuánto les puede afectar en su vida futura, porque los más jóvenes son quienes vivirán los cambios meteorológicos y en la naturaleza. Por tanto, hay que ampliar estos temas en las escuelas, en todos los niveles de enseñanza, para que comprendan los peligros que acechan a los ríos, los mares, los lagos, los cuales perjudican el ciclo del agua —y el dominio del agua puede desencadenar una guerra en el futuro—. También es importante que conozcan cuáles son los fenómenos meteorológicos que más impactan en Cuba, en qué tiempo ocurren y cómo prepararnos para cada uno de ellos».
¿Qué lecciones clave deberían aprender los niños y las niñas sobre los ciclones tropicales para enfrentar mejor estos eventos?
Algo que les ayuda a recordar y aprender sobre los ciclones tropicales son los elementos asociados a estos fenómenos. El concepto y los daños pueden variar según cada cual, pues tal vez los interpreten de formas diferentes.
Por eso es importante enfatizar que son sistemas muy dañinos: tienen vientos fuertes capaces de destruir casas y escuelas; lluvias intensas que aumentan el caudal de los ríos y causan inundaciones con pérdidas materiales e incluso humanas; además, el viento puede generar una sobrelevación del mar e inundar zonas costeras; e incluso arrasar cultivos y viviendas cercanas al litoral. Cuando logran entender estas consecuencias, adquieren conocimientos útiles para desarrollar resiliencia ante un fenómeno como este.
¿Qué programas educativos o talleres infantiles contribuyen hoy al desarrollo de esos conocimientos?
Además de las asignaturas incluidas en los planes de estudio, existen talleres, círculos de interés y excursiones a estaciones meteorológicas distribuidas por todo el país. Estas actividades les permiten observar cómo se recopila información sobre presión atmosférica, viento, lluvia, temperatura o nubosidad.
Es fundamental que desde pequeños comprendan cómo esa información ayuda a determinar si un ciclón pasará por un lugar u otro. Estas experiencias prácticas son muy instructivas. Sería ideal que cada municipio tuviera un círculo de interés dedicado a la meteorología donde aprendieran sobre la relación entre el Instituto de Meteorología y la Defensa Civil para protegerlos a ellos y al país.
Además, dentro del entorno escolar se deberían emplear ejemplos concretos y recursos audiovisuales para ilustrar mejor cómo funcionan estos fenómenos naturales y su impacto. Esto les ayudará a ampliar sus conocimientos y entender cómo protegerse frente a sistemas meteorológicos extremos, ya que no desaparecerán; al contrario, serán más intensos debido al cambio climático. Las escuelas deberían buscar apoyo especializado para enseñar estos temas de manera más didáctica. Aunque puedan ver información en noticieros, el vocabulario utilizado no siempre es adecuado para ellos ni logra transmitir lo necesario según su edad.
¿Cómo valoras la labor de UNICEF en este tipo de contextos en Cuba?
Cuando nuestro país es azotado por ciclones tropicales u otras catástrofes naturales, la solidaridad internacional resulta crucial. UNICEF desempeña un papel fundamental al brindar cuidado, protección y asesoría especializada durante estas situaciones. Además, proporciona materiales educativos valiosos para las escuelas con el fin de preparar mejor a sus estudiantes ante desastres naturales.
Los niños son especialmente vulnerables durante estos eventos; por eso, el trabajo de UNICEF ha sido vital para ayudarles a superar estas experiencias traumáticas con mayor resiliencia.
¿Qué estrategias podrían implementarse a nivel familiar, escolar y social para ayudarles a sobrellevar mejor estas situaciones?
Existe una guía familiar muy completa sobre protección ante ciclones tropicales que debería incluirse como parte del aprendizaje escolar. Esto permitiría que niñas y niños participen activamente en la preparación familiar.
Cada municipio o escuela debe conocer las amenazas específicas según su ubicación geográfica: algunas zonas son más propensas a inundaciones costeras o fluviales; otras sufren más por fuertes vientos… Por ello es importante adaptar las acciones educativas según las características locales.
¿Qué recomendaciones podrías dar a padres y educadores para fortalecer la resiliencia infantil frente a fenómenos meteorológicos extremos?
Como meteoróloga, educadora científica e incluso madre cubana, mi mejor consejo es estar siempre informados: escuchar atentamente todo lo relacionado con los fenómenos meteorológicos. Cuba está ubicada en una región geográfica vulnerable donde somos frecuentemente azotados por ciclones tropicales cada vez más intensos. Por tanto, debemos estar siempre preparados. La información adecuada y el conocimiento contribuirán significativamente al desarrollo de una mayor resiliencia colectiva para superar adversidades climáticas mientras seguimos creciendo como sociedad.