Escuelas resilientes en Moa: aprender también es prepararse ante el cambio climático
Docentes, familias y comunidades impulsan escuelas resilientes ante el cambio climático, donde niñas y niños aprenden a reducir riesgos y proteger su entorno desde el aula.
En el extremo oriental de la provincia Holguín, el municipio de Moa enfrenta con determinación un desafío mayor: lograr que sus escuelas sean resilientes ante los efectos del cambio climático. Lo que parecía una misión titánica comienza a dar resultados gracias al compromiso del personal docente, las familias y los organismos comunitarios que, junto al Ministerio de Educación, UNICEF Cuba y la Fundación ITURRI, impulsan el proyecto “Educación, protagonismo infantil, inclusión educativa y género para la reducción de los multirriesgos de desastres y resiliencia ante el cambio climático desde las escuelas a las comunidades en Cuba”.
Aprendizajes que se multiplican
“El objetivo es que las escuelas sostengan los resultados del proyecto una vez finalizado”, destacó Aimeé Betancourt Blanco, Oficial de Programas de UNICEF Cuba, durante un intercambio con directivos de Educación en el municipio y representantes de las agencias involucradas.
Acompañada por el Dr. C. Luis Roberto Jardinot Mustelier, metodólogo de la Dirección Nacional de Ciencia y Técnica del Ministerio de Educación, y Lourdes Aguilera Ricardo, metodóloga de la Dirección Provincial de Educación, Betancourt insistió en la importancia de integrar los conocimientos adquiridos al currículo escolar y a las actividades cotidianas. “El aprendizaje debe formar parte del quehacer diario de los centros educativos, llegar a la clase, a las familias y a las comunidades”, subrayó.
Ciencia y participación desde la escuela
El equipo conjunto de UNICEF y el MINED inició el monitoreo del proyecto en la escuela Camilo Cienfuegos, ubicada en el Consejo Popular Rolo-Veguita, donde la contaminación industrial representa un riesgo constante. Allí, estudiantes y docentes mostraron su mapa multirriesgos y realizaron simulaciones que incluyeron la alerta temprana ante inundaciones, la evacuación de personas vulnerables y ejercicios de primeros auxilios ante accidentes químicos.
Por su parte, en la escuela especial Renato Olivier Galbán, los estudiantes del círculo de interés Amigos de las plantas que curan mostraron sus conocimientos sobre medicina verde, mientras que los Futuros Socorristas compartieron habilidades básicas para actuar ante emergencias.
Comunidad, creatividad y sostenibilidad
Durante los intercambios con directivos escolares, el equipo de UNICEF y del Ministerio de Educación resaltó la necesidad de fortalecer el vínculo entre escuela, familia y comunidad. “El proyecto es también una herramienta para trabajar con los gobiernos locales, señaló Betancourt. Las soluciones están en el contexto, y desde allí podemos levantar propuestas que contribuyan a tener instituciones educativas más seguras, inclusivas y sostenibles”.
El trabajo en Moa demuestra que la educación puede ser una poderosa herramienta de transformación ante los retos del cambio climático. Niñas, niños y adolescentes se convierten así en agentes activos de cambio, capaces de aplicar lo aprendido para protegerse, cuidar su entorno y construir comunidades más resilientes.