El profesor que trabaja para que los niños vuelvan a la sala de clases

Ambas estudiantes realizan talleres sobre ciencia en localidades rurales de su región.

UNICEF
Ignacio
UNICEF
26 Diciembre 2019

SANTIAGO, Chile - Ignacio Moya es el director de la Fundación Santa Corina, que desde hace casi 12 años se dedica a apoyar a los niños, niñas y adolescentes que están fuera del sistema educativo. Es profesor de enseñanza básica con mención en trastornos del aprendizaje y desde que egresó de la universidad ha dedicado su energía a buscar nuevas metodologías de enseñanza que logren reencantar a los niños y adolescentes con el estudio, el aprendizaje y el conocimiento.

Con un grupo de amigos levantaron la Fundación y comenzaron a trabajar en Pudahuel. Al comienzo trabajaban con niños y niñas de un sector muy precario de la comuna que habían discontinuado su trayectoria escolar, pero al cabo de un tiempo se transformaron en la oferta comunal para todos aquellos niños y adolescentes que estaban fuera del sistema escolar. “Nuestro primer objetivo fue integrar a estos chicos a un espacio escolar acogedor, con metodologías entretenidas, en horarios acotados y muy personalizado para motivarlos a estudiar”. 

Fundación Santa Corina es parte de la Red de Trayectorias Educativas, de la cual UNICEF forma parte, integrada por cerca de 15 organizaciones e instituciones como municipios, universidades y miembros de la sociedad civil. El objetivo de esta red es asegurar las trayectorias educativas de los y las niños, niñas y adolescentes que están fuera del sistema educativo, a través de una política pública que garantice el derecho a la educación. El modelo de trabajo de la Fundación Santa Corina se basa en el enfoque de Derechos de Niñez y en la restitución del derecho a la educación.

Desde hace un tiempo dejaron el trabajo comunitario y ahora sólo están dedicados a trabajar con niños, niñas y adolescentes del CREAD de Pudahuel del Servicio Nacional de Menores. Tienen un programa piloto, que financian con recursos del ministerio de Educación, orientado a trabajar con este grupo de niños. “Ha sido una experiencia maravillosa, donde hemos podido aprender de estos niños, comprender sus complejidades y acompañarlos en su proceso de nivelación e inserción escolar. Existe un número de niños que van al colegio fuera del Centro, pero nosotros los apoyamos para facilitar su adaptación en el sistema formal de educación”, explica.

Durante su trayectoria profesional se han encontrado niños y niñas que no han asistido a un colegio tradicional en su vida o que han pasado por la escuela sin aprender lo que se espera para su edad. “Hay chicos de 8 ó 10 años que nunca han asistido a un colegio tradicional; otros con algunas deficiencias que transitaban por programas de apoyo pedagógico, pero sin aprender mayormente. Eso les genera una tremenda frustración y los lleva a desertar”.

Insiste en que una de las claves para reintegrar a los niños y niñas al sistema escolar, es trabajar de manera personalizada con cada uno para abordar su situación específica. “El trabajo que realizamos debe ser personalizado, no podemos trabajar con grupos muy grandes pues los chicos presentan distintas complejidades que son difíciles de manejar en grupos más grandes”.

“Los niños están muy estresados, tienen problemas de colon desde chicos por la competitividad. Las notas están por sobre el aprendizaje entretenido que ellos merecen. Y esto, es aún peor en sectores populares.”, explica Ignacio Moya.

Desde la experiencia que le dan los años de trabajo en este ámbito, sostiene que entre las causas que explican que los niños estén fuera del sistema escolar están “las desigualdades sociales, problemas psicosociales, factores cognitivos, problemas de salud mental, y un sistema educativo tradicional poco atractivo en su forma de enseñar y aulas masivas”.

A eso agrega que “el sistema es muy exitista, lo que hace que muchos niños desde muy pequeños se sientan presionados y colapsen. Los niños están muy estresados, tienen problemas de colon desde chicos por la competitividad. Las notas están por sobre el aprendizaje entretenido que ellos merecen. Y esto, es aún peor en sectores populares. También hay profesores agobiados que deben cumplir con la planificación, que están preocupados de los puntajes y así, claramente no se puede”.

En su opinión, las complejidades que afectan a los niños y jóvenes que están fuera del sistema escolar tradicional son multicausales. “Son chicos que nacieron en una época donde no había políticas de infancia, dónde no existía un Chile Crece Contigo, con menos apoyo psicosocial que el que existe actualmente, sin un sistema de alerta temprana que permitiera detectar inconvenientes familiares o escolares que nos prendiera luces y nos dábamos cuenta de ello una vez que ya estaban fuera”.