Tecnología para garantizar derechos
Nuestro Pasaporte de Aprendizaje ya se implementa en 43 países, para llevar educación a chicas y chicos en las zonas más remotas y en contextos de emergencia.
Hoy más que nunca, el acceso a las tecnologías y el conocimiento marca la diferencia. Sin embargo, dos tercios de las chicas y chicos de entre 3 y 17 años no tienen Internet en sus hogares (UNICEF, 2020). El problema afecta en mayor medida a la población de países de renta baja, a las comunidades de entornos rurales y a quienes atraviesan situaciones de emergencia humanitaria.
Para abordarlo, desarrollamos Pasaporte de Aprendizaje, en alianza con la empresa Microsoft y la Universidad de Cambridge. En un principio, esta plataforma educativa fue pensada para acercar la educación a la infancia desplazada o refugiada. Con la pandemia de COVID-19, el programa se extendió a niñas, niños y adolescentes afectados por la cuarentena.
También resultó una buena opción para poblaciones que viven en contextos aislados. Hoy, esta solución opera en 43 países, con 7.5 millones de usuarios registrados. Tiene una versión online, y además cuenta con una solución offline para regiones con conectividad limitada o nula.
Inspiración y expansión
El Pasaporte de Aprendizaje se implementa a través de acuerdos con los gobiernos. Tiene contenidos específicos de cada país, y permite que las chicas y chicos continúen con su educación incluso en los contextos más difíciles.
En los lugares sin conectividad, se instala un dispositivo en el aula, que genera una red local y se conecta con las tabletas o celulares que manejan las y chicas y los chicos. De manera periódica, el dispositivo es llevado a una zona con Internet, donde descarga los nuevos contenidos y sincroniza los progresos realizados por cada alumno.
Así, las chicas y chicos pueden continuar con su educación en las condiciones más adversas. Por ejemplo, en el caso de Filipinas, donde un tifón destruyó o dañó cerca de 29.000 escuelas. O en zonas aisladas de Zimbabue, donde 83.000 chicas y chicos hoy pueden estudiar a pesar de las largas distancias. En nuestro continente, México lo implementa para ayudar a estudiantes de nivel secundario a ponerse al día con conocimientos en matemáticas, comunicación, física, química e inglés.
Nuevos recursos
Además de crecer en todo el mundo, el programa suma opciones para acompañar y contener a las chicas y los chicos. Por ejemplo, a través del popular videojuego de bloques Minecraft, 12.000 estudiantes ucranianos siguen desarrollando habilidades, incluso en medio de la guerra, con proyectos de construcción colaborativa, seguridad en Internet, informática y codificación, entre otros.
Tanto en las regiones más alejadas como en escenarios de guerra y catástrofes, las niñas y niños tienen derecho a seguir estudiando y sumar conocimientos clave para su desarrollo. Desde UNICEF, trabajamos para llegar a todos ellos, en cualquier circunstancia y sin dejar a nadie atrás. Con tu ayuda, podremos lograrlo.