Vacunas bien conservadas para garantizar su eficacia
UNICEF ha fortalecido la cadena de frío en Venezuela para asegurar que las vacunas cuentan con la calidad necesaria para proteger a niños y niñas.
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Es una tarde calurosa en el ambulatorio Tamare, en el municipio Mara del estado Zulia. Dentro del pequeño centro de atención primaria hay mucha actividad: un nutrido grupo de personas, incluyendo niños y niñas de distintas edades, aguardan en las sillas distribuidas a lo largo del lugar para recibir atención médica y, en muchos de los casos, para ser vacunados.
Entre quienes esperan está Deivi, de tres años de edad, quien acude con su mamá, Yubelin, a este centro de salud que ha sido apoyado por UNICEF para el fortalecimiento de la atención materno-infantil, y que tiene especial importancia porque es el único centro de salud que funciona en la parroquia Tamare para atender a más de 6.700 familias de 34 comunidades aledañas, la mayoría pertenecientes a la etnia indígena wayuu. A Deivi lo conocen muy bien en el ambulatorio y todo el personal de salud habla de él con mucha emoción, porque su nacimiento fue el primero que atendieron en esas instalaciones.
Tanto Deivi como Yubelín se muestran contentos por la atención que han recibido esa tarde. Las comunidades a las que atienden en el ambulatorio tienen ahora un mejor acceso a los servicios de inmunización gracias a que allí se instaló un refrigerador para vacunas que funciona con energía solar, y que permite garantizar que estas se conservan a la temperatura apropiada para asegurar sus propiedades inmunológicas.
Esta tarde, Deivi recibió una dosis de refuerzo de la vacuna contra la polio, pero su mamá cuenta que en este centro de salud local ha tenido acceso a todas las vacunas previstas en el esquema de inmunización. “El personal del ambulatorio nos atiende muy bien y está brindando todo el apoyo a las personas que lo necesitan”, dice Yubelín.
Este ambulatorio es uno de los 306 en todo el país que recibieron refrigeradores de este tipo y que ha instalado UNICEF en toda Venezuela, en coordinación con las autoridades y gracias a la contribución de donantes internacionales, para el fortalecimiento de la cadena de frío, como se conoce la serie de procedimientos para almacenamiento y distribución de las vacunas que deben cumplirse para garantizar su eficacia.
Gracias a la cadena de frío es posible mantener constante la temperatura que está indicada para que las vacunas preserven las propiedades para generar la respuesta inmunológica contra las enfermedades. Estas temperaturas pueden variar entre +2 y +8 grados centígrados, cuando se trata de su conservación, hasta -25 grados centígrados, cuando se requiere su congelación.
Para continuar asegurando la calidad de las vacunas, a los 176 refrigeradores solares distribuidos desde el año 2022, se añadieron otros 130 equipos similares que llegaron recientemente al país y que están siendo instalados en ambulatorios en comunidades vulnerables y remotas. El hecho de que funcionen a través de un panel alimentado con energía solar permite mantener a temperatura adecuada las dosis de inmunización y protegerlas de las fallas o fluctuaciones de electricidad, con una tecnología amigable con el medio ambiente.
“La cadena de frío es un pilar fundamental para asegurar la salud de los niños y niñas en Venezuela”, señala Melvin Morán, jefe de Salud y Nutrición de UNICEF Venezuela. “Esto nos permite asegurar que llegamos con vacunas de calidad, con su eficacia y potencia recomendada y con los estándares internacionales con los que esperamos llegar a todas las comunidades”.
Los controles de temperatura deben realizarse desde los sitios de producción y deben vigilarse celosamente durante todo el transporte, distribución y entrega en los sitios donde las vacunas serán administradas. De allí, explica Morán, que los esfuerzos de fortalecimiento de la cadena de frío en el país se hayan hecho a distintos niveles, tanto a nivel central, como en los niveles regionales y locales.
A nivel central, UNICEF ha contribuido con la renovación de tres de los grandes almacenes que reciben las vacunas que llegan al país, agrega Morán. Como parte de esta cooperación, ha apoyado la instalación de seis nuevos cuartos fríos en el Almacén Nacional de Epidemiología, el lugar que recibe la mayor cantidad de vacunas que llegan al territorio y que deben ser resguardadas de forma inmediata.
El fortalecimiento de la cadena de frío a nivel nacional también ha incluido el apoyo para la recuperación del almacén de Jipana, ubicado en Charallave, estado Miranda, el más grande del país y uno de los más importantes en Latinoamérica del sistema público, en cuyo interior funciona un sistema robotizado que permite la automatización en la manipulación de insumos. Cuenta con una capacidad aproximada de 1.232 paletas, lo que permite almacenar hasta 294 millones de dosis de vacunas.
Con el apoyo de UNICEF se pudo restituir el funcionamiento de todo el complejo, incluyendo el reemplazo de compresores y ductos y del sistema eléctrico, la instalación de sistemas de monitoreo continuo de temperatura, la automatización de puertas y el aislamiento de los techos, así como la rehabilitación del sistema robotizado.
Sin embargo, no hay que olvidar que el éxito de la vacunación descansa con igual importancia en las capacidades regionales y locales. Por esa razón, UNICEF también ha apoyado la adecuación de 13 almacenes regionales, incluyendo la habilitación en las regiones de 12 cuartos fríos y 24 generadores para asegurar el suministro continuo de electricidad, así como los mantenimientos preventivos y correctivos de estos equipos en todo el país.
Quienes trabajan en los centros asistenciales son, asimismo, una pieza clave para el éxito de la vacunación, por lo que está nueva etapa de fortalecimiento de la cadena de frío también incluye la formación de más de 650 miembros del personal de salud para el manejo de los equipos, que se suman a los más de 1.584 capacitados desde 2023.
Las mejoras del servicio de salud relacionadas con el fortalecimiento de la cadena de frío alcanzarán a 1,9 millones de niños y niñas de menos de 6 años y a 412 mil niños y niñas de más de 6 años, que tendrán acceso a vacunas con calidad asegurada, además de más de 394 mil embarazadas y 32 comunidades indígenas.