"Nos han hablado de nuestros derechos, hemos ido aprendiendo muchas cosas, como el liderazgo"
Después de la emergencia ocurrida en Tejerías, Edo. Aragua, donde 1.400 familias fueron afectadas y más de 750 hogares destruidos, UNICEF trabajó con la comunidad, maestros y estudiantes para asegurar el rápido retorno a las escuelas.
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Luis Miguel González tiene 15 años, vive y estudia en la comunidad de Las Tejerías, en el Estado Aragua, al cuidado de sus abuelos. Para llegar a la escuela camina durante 45 minutos, pero va con mucha alegría porque es una nueva oportunidad para ver a sus amigos. Le gusta cantar, especialmente rap, y su nombre artístico es “Men in black” porque le gusta vestir de color negro.
“Siempre me ha gustado estudiar, en la escuela me siento libre, tranquilo, es mi segunda casa”, dice Luis Miguel. El 8 de octubre de 2022, un deslizamiento de tierra en Las Tejerías, estado Aragua, a 67 kilómetros de Caracas, arrasó con sedimentos, vehículos, rocas y árboles que terminaron con docenas de vidas y hogares.
“Yo vivo casi llegando a la quebrada, entre dos zanjas y un puente. Cuando ocurrió la emergencia fue un desastre, parecía una película de zombies, fin de mundo. Estaba asustado, no sabía de mis amigos, me sentía desesperado. Y con los días nos fuimos enterando de lo que ocurrió y lo mejor que aprendí es que todos nos preocupamos por otros y nos unimos para ayudarnos cuando se desbordó el río”, explica con sus propias palabras Luis Miguel González.
Más de 1.400 familias se vieron afectadas, 756 viviendas fueron destruidas y la infraestructura escolar se deterioró. UNICEF respondió a la emergencia rehabilitando escuelas afectadas, proporcionando kits educativos y agua, saneamiento e higiene esenciales. Luis Miguel González, fungió como líder estudiantil y durante y después de la emergencia, a través de la música, apoyó estrategias de atención y organización de grupos de adolescentes para implementar programas desarrollados en su comunidad.
“UNICEF me nombró líder estudiantil y me dotó con un celular que me permitió organizar grupos entre mis amigos y en la escuela. Empecé a pasar salón por salón y a anotar en un cuaderno de acuerdo con sus intereses: los que les gustaba jugar, cantar, bailar, tocar algún instrumento, y fue creciendo hasta fuera de la escuela, en todo el barrio. Así creamos grupos para reunirnos, y todos comenzaron a encontrar oportunidades para expresarse, aprender más y apoyarnos entre nosotros”, comenta Luis González.
Para garantizar un regreso rápido y seguro a la escuela, el equipo de UNICEF proporcionó a los maestros, niños, niñas y adolescentes apoyo socioemocional y psicosocial, para que los maestros supieran cómo ayudar a los niños, niñas y adolescentes a lidiar con sus emociones; y posteriormente para apoyar a los niños, niñas y adolescentes tras las experiencias vividas producto de la emergencia. En la actualidad, 667 niños, niñas y adolescentes tienen servicios que mejoran su salud mental y psicosocial, y 801 niños, niñas y adolescentes han desarrollado habilidades que contribuyen a su bienestar.
“Sentí siempre ganas de ayudar, y cada vez que ha llegado algo que es para mí beneficio yo quiero compartir esa herramienta con otro de mis compañeros. Si me ayuda a mi puede ayudar a otro”, dice Luis González.
“Yo venía de hacer una tarea para la escuela y me llamaron unos muchachos para que rapeara, y entonces pensé, puedo improvisar una canción para ellos -que yo veía que no venían mucho a estudiar-, me dirigí a ellos directo diciendo: no dejen de estudiar, sigan sus sueños, luchen por su familia y sus metas, ustedes todo lo pueden lograr, si quieren ser futbolistas o cantantes pueden hacerlo. Luego comencé a ver que iban más a la escuela, los veía con sus láminas y estudiando. Un día me detuvieron y me dieron las gracias por mi rap, me dijeron que los había inspirado a seguir. Hoy en día me siento orgulloso de haberlos ayudado, y siento que, con mi música, así como a ellos puedo ayudar a muchas personas más”, explica Luis Miguel.
“Nos han hablado de nuestros derechos, hemos ido aprendiendo muchas cosas como el liderazgo, el derecho a opinar, a participar, y hemos tenido apoyo psicológico y nos hemos sentido mejor, más libres, más escuchados. Para ir al psicólogo hicimos un reto entre amigos -si tú vas, yo voy- y así nos impulsamos unos a otros, es importante para desahogarnos porque a veces en casa no nos sentimos en tanta confianza para hablar de nuestras inquietudes o trabajar en problemas que tengamos”, detalla Luis Miguel.
“Queremos aprender de fotografía, de fútbol, simulacros de emergencia y cómo cuidar la naturaleza para reducir los desastres, todo lo que puedan enseñar que también nos ayude a tener más herramientas para el futuro e ir a la universidad”, concluye Luis Miguel sobre otros aportes que puede hacer UNICEF para los adolescentes de la comunidad.