Entre lo que vuelve y lo que aún falta: cuatro historias desde La Guaira

Dos meses después de los terremotos en Venezuela, niñas, niños y familias recuperan algunas rutinas mientras UNICEF y sus socios sostienen los servicios esenciales y acompañan el paso de la respuesta inmediata hacia la recuperación.

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Manuel Moreno González
23 Agosto 2026

Lo que ha cambiado en dos meses

Los terremotos del 24 de junio dejaron daños en Caracas y en comunidades de los estados Aragua, Carabobo, Falcón, La Guaira y Miranda. En La Guaira, una de las zonas más afectadas, algunas familias permanecen en campamentos temporales junto a los edificios que tuvieron que abandonar, mientras las dificultades de acceso se agravaron en comunidades rurales.

Durante las primeras semanas, las prioridades fueron inmediatas: asegurar agua, atención de salud, vacunación, nutrición y protección. Desde entonces, con el apoyo de UNICEF y sus socios, el agua ha llegado a campamentos que carecían de ella, los equipos móviles de salud han alcanzado comunidades de difícil acceso y niñas y niños han encontrado espacios seguros de cuidado y apoyo psicosocial. Estos avances ayudan a recuperar rutinas y reducir riesgos.

“Dos meses después, la emergencia continúa, pero las necesidades están cambiando. Junto con los servicios esenciales, cobran mayor peso el regreso seguro a la escuela, la continuidad de la atención de salud, la recuperación emocional y las condiciones de vida en los campamentos. UNICEF mantiene la asistencia inmediata mientras acompaña a las familias, las comunidades y las instituciones hacia la recuperación.”

Manuel Rodríguez Pumarol, Representante de UNICEF en Venezuela

Mare Abajo: vivir junto a lo perdido

Derwimar, de 9 años, camina frente a los edificios de Mare Abajo donde vivía antes de los terremotos.
UNICEF/UN0911800/Oraa Derwimar, de 9 años, camina frente a los edificios de Mare Abajo donde vivía antes de los terremotos.

Cada vez que Derwimar cruza el campamento de Mare Abajo vuelve a pasar frente al edificio donde estaba su apartamento. Ahora vive en una carpa con su abuela, su abuelo, sus dos hermanos, sus dos tías y Panchito, su loro. 

El edificio donde se encontraba la casa de Derwismar quedó gravemente dañado.
UNICEF/UN0911799/Oraa El edificio donde se encontraba la casa de Derwismar quedó gravemente dañado.

“Dormimos afuera porque nos daba miedo. Al día siguiente, nuestra abuela nos buscó y, cuando nos dieron la carpa, mi abuela construyó todo y mi abuelo también”.

Derwimar, 9 años

También quedó afectada la escuela Cruz Felipe Iriarte, donde Derwimar estudia. Le gustan las exposiciones, las matemáticas y sacar buenas notas. Aunque todavía no sabe cuándo podrá regresar a su colegio, tiene claro qué es lo que más extraña. 

“Lo que más me gusta hacer es dibujar y hacer tarea”.

Ana Milena, 8 años
Derwimar juega con Ana Milena, de 8 años, en el campamento transitorio.
UNICEF/UN0911805/Oraa Derwimar juega con Ana Milena, de 8 años, en el campamento transitorio.

En el campamento, los vínculos familiares ayudan a sostener la rutina. Ana Milena es tía de Derwimar, aunque por su edad ambas crecen como hermanas. Ana vive en otra carpa con su madre y su padre. Guarda sus juguetes en una bolsa mientras espera volver a tener un cuarto donde ordenarlos.  

Derwimar sostiene a Panchito, el loro que la acompaña en el campamento.
UNICEF/UN0911793/Oraa Derwimar sostiene a Panchito, el loro que la acompaña en el campamento.

Panchito es parte de lo que Derwimar conserva de su vida anterior. Ella lo alimenta y vigila que perros y gatos no se acerquen cuando duerme. Entre ambos existe una confianza que Derwimar resume con naturalidad: “Se deja nada más agarrar conmigo”. Cuando sea mayor, quiere cuidar a otros animales: sueña con ser veterinaria. 

Karina Ramírez, maestra de Derwimar, llega a la comunidad de Mare Abajo.
UNICEF/UN0911794/Oraa Karina Ramírez, maestra de Derwimar, llega a la comunidad de Mare Abajo.

“Derwimar es una excelente estudiante. Es una niña que me llena de fuerza, valor y motivación”.

Karina Ramírez, maestra de Derwimar

La tarde del terremoto, Karina Ramírez subió a su motocicleta para buscar a sus familiares. Encontró a Derwimar y llevó a la niña y a sus hermanos a su casa. Allí permanecieron cerca de ocho días junto con otras familias. Más tarde, Karina y otras maestras organizaron actividades temporales para que niñas y niños recuperaran durante unas horas el aprendizaje, el juego y la compañía de sus compañeros. Estas actividades les ayudan a retomar una rutina, pero no sustituyen el regreso a la escuela. Dos meses después, recuperar espacios seguros de aprendizaje es una necesidad cada vez más importante. 

Cuando el agua llega

Derwimar y Ana Milena corren para avisar a su familia de que llegó el camión cisterna. UNICEF apoya el acceso a agua segura junto a su socio, Acción contra el Hambre, las autoridades y la comunidad.
UNICEF/UN0911807/Oraa Derwimar y Ana Milena corren para avisar a su familia de que llegó el camión cisterna. UNICEF apoya el acceso a agua segura junto a su socio, Acción contra el Hambre, las autoridades y la comunidad.

Durante los primeros días en el campamento, las familias no contaban con agua. Derwimar tenía que regresar a la casa de su maestra para bañarse. Con la instalación de tanques y la distribución mediante camiones cisterna, el agua comenzó a formar parte de la nueva rutina: llenar tobos y recipientes, lavarse las manos, cocinar y aliviar el calor intenso dentro de las carpas. 

“Desde que tenemos agua es mejor porque los niños como yo nos podemos lavar las manos, nos podemos bañar. Ahora sí podemos hacer las cosas que nosotros hacemos.”

Derwimar
Derwimar, de 9 años, camina junto a su hermano mientras él transporta recipientes con agua por el campamento temporal donde vive su familia.
UNICEF/UN0911810/Oraa Derwimar, de 9 años, camina junto a su hermano mientras él transporta recipientes con agua por el campamento temporal donde vive su familia.

En Mare Abajo y otros campamentos temporales, UNICEF trabaja con las autoridades, sus socios y las comunidades para ampliar el acceso a agua segura, saneamiento e higiene. El abastecimiento de agua, los puntos de almacenamiento, los servicios sanitarios y los artículos de higiene han cambiado la vida cotidiana frente a los primeros días de la emergencia. Sin embargo, el suministro todavía depende de soluciones temporales. Mantener estos servicios mientras las familias continúen en los campamentos y avanzar hacia sistemas más sostenibles será fundamental en la siguiente etapa. 

Una brigada camino a Las Lapas

Una brigada de salud prepara las vacunas y los insumos antes de salir hacia comunidades rurales de La Guaira.
UNICEF/UN0911798/Oraa Una brigada de salud prepara las vacunas y los insumos antes de salir hacia comunidades rurales de La Guaira.

En Las Lapas, una comunidad rural de Carayaca, llegar a un centro de salud puede exigir más de una hora de camino y no existe una ruta regular de transporte. Después de los terremotos, algunos tramos se deterioraron todavía más. Con apoyo logístico de UNICEF, las brigadas locales trasladan vacunación, nutrición, medicina general y otros servicios hasta comunidades donde muchas familias no pueden desplazarse. Además de resolver una barrera inmediata de acceso, las visitas permiten identificar quién necesita seguimiento y asegurar la continuidad de la atención. 

Yoselin Blanco, Coordinadora del Programa Ampliado de Inmunización del ASIC 506.
UNICEF/UN0911942/Oraa Yoselin Blanco, Coordinadora del Programa Ampliado de Inmunización del ASIC 506.

Yoselin Blanco, licenciada en Enfermería y Coordinadora del Programa Ampliado de Inmunización del Área de Salud Integral Comunitaria (ASIC) 506, adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS), comienza las jornadas a las cinco de la mañana. Antes de cada visita, su equipo identifica las comunidades prioritarias, contacta a las familias y organiza el traslado de las vacunas sin interrumpir la cadena de frío. 

Yuleidy Fabiola, de 11 años, junto a su abuela Juliana y su bisabuela en Las Lapas.
UNICEF/UN0911796/Oraa Yuleidy Fabiola, de 11 años, junto a su abuela Juliana y su bisabuela en Las Lapas.

Yuleidy Fabiola vive con su abuela Juliana, su bisabuela, sus hermanos y otros familiares. Desde que su madre falleció hace tres años, llama mamá a Juliana, quien cuida de sus tres nietos, de su madre y de un hijo que requiere cuidados adicionales. 

Yuleidy Fabiola conversa con su hermano y su abuela en el exterior de la vivienda familiar.
UNICEF/UN0911795/Oraa Yuleidy Fabiola conversa con su hermano y su abuela en el exterior de la vivienda familiar.

"Me gusta jugar con mi hermano, ayudar a mi mamá y leer.”

Yuleidy Fabiola, 11 años

La casa de Yuleidy Fabiola no sufrió daños graves durante los terremotos, pero ella recuerda el miedo. Estaba dentro con su familia y pedía que todo pasara rápido. En la escuela, que sí se vio afectada, ya ha pasado a sexto grado y espera retomar las clases. En casa ayuda a barrer, fregar, regar las plantas y acompañar a su hermano con las tareas. 

Yoselin Blanco, coordinadora del Programa Ampliado de Inmunización de la ASIC 506, vacuna a Yuleidy Fabiola durante la visita de la brigada de salud a su casa.
UNICEF/UN0911802/Oraa Yoselin Blanco, coordinadora del Programa Ampliado de Inmunización de la ASIC 506, vacuna a Yuleidy Fabiola durante la visita de la brigada de salud a su casa.

Yuleidy Fabiola no conservaba el registro de las vacunas que recibió cuando era pequeña. Según recuerda, la última vez que se vacunó fue alrededor de los siete años, cuando su madre aún vivía. Antes de la visita de la brigada estaba nerviosa y dudaba si vacunarse. 

“Voy a ver si me vacuno. Y mi hermano también.”

Yuleidy Fabiola, antes de recibir la vacuna

Yoselin se sentó a conversar con ella. Le explicó qué vacuna recibiría, para qué servía y por qué era importante completar el esquema. Esa conversación, dice la enfermera, es esencial para que niñas, niños y familias puedan preguntar y tomar decisiones con confianza. Finalmente, Yuleidy Fabiola extendió el brazo. 

“Me siento feliz porque la brigada de salud llega hoy a mi casa, porque se interesan por uno. Se interesaron por nosotros, que nosotros existimos.”

Juliana, abuela de Yuleidy Fabiola
Yuleidy Fabiola muestra su nuevo registro de vacunación. La brigada dará seguimiento a las dosis que todavía necesite.
UNICEF/UN0911797/Oraa Yuleidy Fabiola muestra su nuevo registro de vacunación. La brigada dará seguimiento a las dosis que todavía necesite.

La nueva tarjeta permite registrar las vacunas administradas y planificar las siguientes dosis. Completar el esquema de Yuleidy Fabiola exigirá seguimiento y nuevas visitas de la brigada. Para ella, el encuentro también conecta con un sueño: «Me gustaría ser doctora», dice. Le atrae una profesión que, según explica, «ayuda a las personas». 

Espacios para cuidar y recuperar la calma

Jairibel, de 38 años, amamanta a su hija Belén, de 18 meses, en el Rincón de Lactancia Materna apoyado por UNICEF en uno de los campamentos temporales de La Guaira.
UNICEF/UN0901033/Paz Jairibel, de 38 años, amamanta a su hija Belén, de 18 meses, en el Rincón de Lactancia Materna apoyado por UNICEF en uno de los campamentos temporales de La Guaira.

Jairibel llegó a La Guaira con su familia pocos días antes de los terremotos, con la intención de comenzar una nueva etapa. Los sismos cambiaron sus planes. Desde entonces, amamantar a Belén, de 18 meses, le ha permitido alimentarla y transmitirle calma en medio de la incertidumbre. En este espacio apoyado por UNICEF también recibe orientación médica y nutricional. 

Niñas y niños participan en una actividad de salud mental y apoyo psicosocial organizada por UNICEF y su socio implementador Fundainil en un campamento temporal de La Guaira.
UNICEF/UN0895287/Poveda Niñas y niños participan en una actividad de salud mental y apoyo psicosocial organizada por UNICEF y su socio implementador Fundainil en un campamento temporal de La Guaira.

En los espacios amigables para la infancia apoyados por UNICEF, niñas y niños encuentran entornos seguros para jugar, compartir con sus pares, expresar lo que sienten y recibir apoyo psicosocial. Mediante actividades guiadas, aprenden recursos sencillos —como ejercicios de respiración— para manejar el estrés y recuperar la calma.

El apoyo de UNICEF en protección se articula en tres niveles conectados: en los campamentos, mediante espacios amigables para la infancia y apoyo psicosocial; en las comunidades, acercando actividades y servicios; y junto a las instituciones, fortaleciendo la continuidad de la atención. Así, la respuesta inmediata contribuye también a sostener la protección de niñas, niños y adolescentes durante la recuperación.

Volver al mar

José Ángel, de 15 años, camina entre las carpas del campamento transitorio de Mare Abajo.
UNICEF/UN0911811/Oraa José Ángel, de 15 años, camina entre las carpas del campamento transitorio de Mare Abajo.

José Ángel estaba en el balcón cuando comenzó el terremoto. Lo primero que hizo fue sacar a su sobrino de dos meses y ayudar a su madre y al resto de la familia. Desde aquella noche vive en el campamento de Mare Abajo. Durante los primeros tres días, cuenta, no tuvieron agua. 

Ahora, cuando oye llegar la cisterna, su madre le pide que tome la manguera. José Ángel llena cuatro recipientes: uno abastece el baño improvisado con madera y una sábana, y los otros permanecen fuera de la carpa. Después vuelve a lo que más le importa. 

José Ángel practica bodyboard frente a la costa de La Guaira. Entra al mar casi todos los días.
UNICEF/UN0911792/ José Ángel practica bodyboard frente a la costa de La Guaira. Entra al mar casi todos los días.

“A mí me tranquiliza ir a la playa. Cuando entro al mar espero la mejor ola para poderla agarrar.”

José Ángel, 15 años

José Ángel practica el surf desde los seis años y ha participado en competiciones nacionales. Después del terremoto regresó al edificio dañado para recuperar su equipo. El mar le permite conservar una parte de su rutina y encontrar un espacio propio frente a todo lo que ha cambiado. 

Volver al mar es una señal de recuperación, aunque José Ángel y su familia todavía viven en una carpa y dependen de los servicios del campamento. Su historia muestra cómo los avances y las necesidades pendientes conviven en esta etapa. 

Derwimar busca conchas en la playa cercana al campamento de Mare Abajo.
UNICEF/UN0911812/Oraa Derwimar busca conchas en la playa cercana al campamento de Mare Abajo.

Al final de la tarde, Derwimar camina hasta la playa con su familia. Busca conchas entre las piedras, juega con la arena y a veces entra al agua. Su casa, su escuela y muchas de sus rutinas siguen pendientes. También siguen presentes los planes que imagina para su vida. 

“Cuando sea grande quiero ser veterinaria e influencer. Esas dos cosas.”

Derwimar

Lo que viene ahora

Derwimar contempla el mar junto a Ana Milena en Mare Abajo. Mientras las familias recuperan sus rutinas, el camino hacia una recuperación duradera continúa.
UNICEF/UN0911886/Oraa Derwimar contempla el mar junto a Ana Milena en Mare Abajo. Mientras las familias recuperan sus rutinas, el camino hacia una recuperación duradera continúa.

A dos meses de los terremotos, persisten necesidades humanitarias, pero la respuesta entra también en una nueva etapa. UNICEF seguirá trabajando junto a las autoridades, sus socios y las comunidades para mantener el acceso a agua segura, salud, vacunación, nutrición, educación, protección y apoyo psicosocial allí donde todavía sean necesarios. 

Infografía cifras 2 meses
UNICEF Venezuela

Al mismo tiempo, el trabajo avanzará desde las soluciones temporales hacia la recuperación de servicios más sostenibles: restablecer el acceso al agua y el saneamiento, dar continuidad a la atención de salud y la vacunación, apoyar el regreso seguro a la escuela y fortalecer los servicios de nutrición y protección. Crear estas condiciones permitirá que niñas, niños y adolescentes recuperen sus vidas cotidianas y sigan avanzando hacia los futuros que imaginan.