Reestructurar el lugar de trabajo para adaptarlo a la familia: qué pueden hacer gobiernos y empresas

Invertir en políticas de conciliación vida familiar-laboral es bueno para la familia, para las empresas y para la economía

UNICEF Uruguay
Madre sosteniendo alto a su bebé niña, de unos 6 meses en brazos. Ambas se miran a los ojos.
UNICEF/Uruguay/2019/Pazos
14 Junio 2021​

Invertir en políticas de conciliación vida familiar-laboral es bueno para la propia familia, para las empresas y para la economía. Las políticas de conciliación vida familiar-laboral no solo se traducen en niños más sanos y mejor educados, más igualdad de género y un crecimiento más sostenible, sino que también se asocian al aumento de la productividad de los trabajadores y de las posibilidades de atraer, motivar y conservar empleados.

Este tipo de políticas favorecen la capacidad de madres y padres para crear un vínculo con sus bebés en los primeros y fundamentales años de vida: las pruebas demuestran que se trata de un periodo en el que la combinación de una nutrición adecuada, un ambiente de cariño y unos cuidados estimulantes pueden fortalecer el cerebro en desarrollo del bebé y concederle el mejor comienzo de vida.

La buena noticia es que el impulso para el cambio es cada vez mayor: cada vez más empresas están empezando a apreciar el valor de ofrecer políticas de conciliación vida familiar-laboral.

No obstante, los avances en materia de políticas y empresa van demasiado lentos. Es absolutamente necesario destinar más fondos a políticas de conciliación vida familiar-laboral: es bueno para los niños, para las mujeres, para las empresas y para la economía.

 

La visión de UNICEF

UNICEF insta a los gobiernos a ofrecer más licencias parentales adecuadas, pausas remuneradas para la lactancia materna, servicios de atención a los niños asequibles, accesibles y de calidad, así como subsidios de ayudas para los hijos.

La agenda de UNICEF de políticas de conciliación vida familiar-laboral tiene por objetivo lograr los siguientes cambios:

  • De una licencia “materna” a una licencia “parental”: el tiempo y la ayuda de todos los cuidadores son importantes para el desarrollo del niño o niña. El cambio de una licencia materna a una licencia parental es una forma de reforzar el vínculo entre el bebé y sus cuidadores.
  • De “infraestructuras” a “personas”: debemos invertir en las familias y no solo en infraestructuras —como condiciones de trabajo más seguras y salas exclusivas para la lactancia materna— de modo que los padres puedan dedicarles tiempo y atención a sus hijos.
  • De responsabilidad “individual” a responsabilidad “compartida”: el equilibrio entre la familia y el trabajo no solo es una cuestión individual: es una responsabilidad compartida entre gobiernos, empleadores del sector privado y familias.
  • De “reducir el estrés de madres y padres” a “mejorar el bienestar de la familia”: las políticas de conciliación vida familiar-laboral pueden contribuir a reducir el estrés de los padres y mejorar su bienestar. Esto, a su vez, conduce a mejores empresas, familias más felices y niños más sanos.