Temas de conversación sobre salud mental: 14 a 18 años
Cómo abordar los riesgos emocionales, de comportamiento y de salud que podrían ser decisivos para el resto de sus vidas
En esta época de crecimiento hacia la edad adulta, tu hijo o hija adolescente está desarrollando una personalidad única e intenta tener más independencia y responsabilidad.
Los adolescentes se relacionan cada vez más con los demás a través de las redes sociales y los teléfonos móviles. Como consecuencia de ello, puede que pasen menos tiempo con la familia y más con sus amistades, tanto en línea como fuera de casa.
También es una época de cambios físicos.
En la adolescencia se comienzan a sentir:
- Cambios físicos que pueden dar lugar a preocupaciones sobre el tamaño, la forma o el peso corporal.
- Trastornos o preocupaciones relacionados con la alimentación.
- Un incremento del mal humor y la ansiedad social.
- Tristeza o depresión, que pueden provocar baja autoestima u otros problemas.
Algo más que sentirse triste
- Una mala salud mental en la adolescencia puede ir acompañada de otros riesgos para la salud y el comportamiento, como el consumo de alcohol o drogas, las conductas violentas y las relaciones sexuales que implican riesgos.
- Dado que muchos comportamientos y hábitos saludables se trasladan de la adolescencia a la edad adulta, es muy importante ayudar al adolescente a elegir prácticas saludables que contribuyan a su bienestar.
“¿Cómo te va?”
Puede que te lleves bien con tu hijo o hija adolescente o que estén pasando por una época difícil. Sea cual sea la situación actual de su relación, es importante que les demuestres que siempre estás ahí para ayudarles a superar los momentos difíciles con amor y apoyo.
Cómo iniciar la conversación
- Pregúntales cómo les fue en el día. Intenta buscar ocasiones para conversar, por ejemplo, mientras preparan la cena.
- Haz preguntas abiertas y clarificadoras para entender cómo se sienten. Puedes probar con algunas como estas: “¿Podrías explicar qué quieres decir con...?” o “¿Cómo crees que te habrías sentido si...?”.
- Pregúntales sus opiniones e incluso comparte las tuyas para mejorar la comunicación.
Autolesiones
Si te preocupa que puedan autolesionarse, plantea el tema con delicadeza e intenta averiguar si han pensado alguna vez en hacerlo.
Puede ser de ayuda empezar preguntando por otras personas, por ejemplo: “Alguna gente de tu edad se hace daño a sí misma, ¿sabes si alguna de tus amistades lo ha hecho alguna vez?”.
Asegúrales que siempre estarás presente para ayudarles, por ejemplo, diciéndoles: “sabes que siempre puedes hablar conmigo de cualquier cosa”. Así sabrán que pueden hablar contigo y que cuentan con tu ayuda.
Qué debes hacer
- Reconocer lo bueno y lo malo y elogiar sus logros, por pequeños que sean. Esta etapa del desarrollo es también un momento clave en materia de creatividad y crecimiento personal.
- Decirle a tu hijo o hija adolescente que entiendes que el mundo le parezca impredecible y que le cueste sentir que tiene control.
- Comprobar sus hábitos sociales y su relación con las redes en línea. Háblales sobre el tiempo que pasan en Internet y sobre cómo protegerse del acoso y la intimidación. Asegúrale que, si tienen problemas o cometen un error en Internet, tú estás a su lado y puedes ayudarles pase lo que pase.
- Mostrar sinceridad con respecto a tus propios sentimientos. Indicarles cómo abordas el estrés ahora y hablarles de cómo abordabas los problemas cuando tenías su edad puede servirles de ejemplo.
Qué no debes hacer
- Asumir el control de la conversación y decirle lo que tiene que hacer. Pregúntale qué puedes hacer para ayudarle y trabaja con él para encontrar soluciones.
- Continuar una conversación cuando estás enfadado. Aléjate, respira y cálmate; puedes retomarla más tarde.
- Entablar luchas de poder. En lugar de discutir, intenta comprender las frustraciones de tu hijo o hija adolescente.
Recuerda: todo está conectado
La buena noticia es que los adolescentes son resilientes y que las experiencias difíciles forman parte del proceso de convertirse en adultos independientes y capaces.
Ayudar a los adolescentes a sentirse unidos a la escuela, la familia y las amistades favorece la salud mental y evita una serie de comportamientos negativos, como el consumo de drogas y la violencia.
Tómate tu tiempo para encontrar formas de apoyar, animar y comprometerte con tu hijo o hija adolescente. No siempre será fácil y puede requerir paciencia y autocontrol por tu parte, pero es factible y siempre vale la pena.
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