Pedrito y sus ganas de aprender
Este año, con mucha alegría y sin darse cuenta, logró derribar obstáculos que le impedían aprender a leer, sumar y restar.
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Pedro Irala Tapari es un niño indígena del pueblo Ava Guaraní, a quien le encanta trepar a los árboles y jugar al fútbol con sus amigos. Cuando sea grande quiere estudiar enfermería al igual que su mamá. Este año, con mucha alegría y sin darse cuenta, logró, con ayuda de su profesora, derribar los obstáculos que le impedían aprender a leer, sumar y restar.
Prefiere que lo llamen “Pedrito”, tiene 8 años y asiste al tercer grado de la escuela Arroyo Verde, ubicada en una compañía rural de Santa Rosa del Aguaray, del departamento de San Pedro, Paraguay. Cuenta que al ingresar a la escuela no sabía leer, le costaba mucho aprender, pero quería lograrlo ya que veía como su hermana lo hacía y él también quería intentarlo.
Gracias al proyecto ¡Vamos a la escuela!, una iniciativa del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), en alianza con UNICEF y la Fundación Education Above All (EAA) de Catar, Pedrito pudo acceder a los Espacios de Recuperación de los Aprendizajes (ERA). Él necesita de apoyo pedagógico específico para lograr el desarrollo de las competencias fundamentales en lectoescritura y matemática. En las sesiones de ERA, tanto Pedrito como sus compañeros, utilizan materiales de alfabetización en su propia lengua materna, al igual que computadoras donadas por el proyecto y dotadas de diversos recursos como videos, cuentos, ejercicios de práctica y juegos para facilitar el aprendizaje de una manera interactiva y divertida.
Para su mamá, Dalila Tapari, las evaluaciones de aprendizaje fueron importantes para conocer cuál era el nivel de conocimiento de su hijo, en matemática y castellano. A partir del diagnóstico, Pedrito empezó a participar de las sesiones de apoyo pedagógico que le ayudaron a desarrollar competencias a partir de una enseñanza adaptada a su nivel.
“La evaluación que realizaron fue muy importante para que pueda mejorar. Un tiempo mi hijo Pedrito estuvo atrasado con la lectura, pero en esta etapa él mejoró bastante. Es bueno que nosotros, los padres, apoyemos e incentivemos a nuestros hijos a salir adelante, a ir a la escuela para que de esta manera puedan cumplir sus sueños".
“La base del desarrollo es la educación”
Secundino Vera, líder de la comunidad Arroyo Verde, ve con muy buenos ojos la existencia de estos Espacios de Recuperación de los Aprendizajes (ERA) y los avances que se están dando en su comunidad. Al respecto, expresó que “para vivir mejor, los niños indígenas tienen que estudiar porque la base del desarrollo es la educación. Ahora los niños y niñas pueden estudiar, tienen escuela, colegio, y de esta manera avanza la educación”, aseguró.
Nilda Undia, coordinadora departamental del proyecto ¡Vamos a la escuela! por parte de la Fundación Alda, refirió que para los niños y niñas de comunidades indígenas es todo un desafío el acceso a la educación debido a las barreras existentes. Sin embargo, destacó que el abordaje del proyecto ¡Vamos a la escuela! contempla un trabajo comunitario acorde a las particularidades culturales de los pueblos indígenas.
“Lo primero que hicimos fue explicar el objetivo de la iniciativa al líder y, a través de él, a la comunidad, y juntos hemos acordado caminar de manera coordinada para lograr el objetivo. Es muy positivo cómo las familias se comprometen para lograr que los niños asistan, permanezcan y aprendan en la escuela”, indicó.
La estrategia pedagógica Espacios de Recuperación de los Aprendizajes (ERA) está ayudando a que las niñas, niños y adolescentes progresen en sus aprendizajes y permanezcan en las aulas. Las familias ven el progreso de sus hijos y se comprometen con su escolarización. La metodología de ERA, adaptada a la realidad de pueblos indígenas, es también valorada por el Ministerio de Educación y Ciencias, que se ha comprometido con su fortalecimiento como estrategia para disminuir la exclusión educativa entre los pueblos tradicionales.