La emocionante tarea de traer a niños y niñas a la escuela
Azucena Santacruz, facilitadora social, reflexionó acerca de su experiencia de trabajo en el proyecto ¡Vamos a la escuela!
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Azucena Santacruz, facilitadora social, reflexionó acerca de su experiencia de trabajo en el proyecto ¡Vamos a la escuela! y sobre lo que significó para ella trabajar para lograr que niños y niñas tengan su derecho a la educación asegurado, un trabajo silencioso y desafiante pero que al final logró emocionarla porque siente que es parte de algo realmente importante para el futuro del país.
Azucena realizó un acompañamiento a seis instituciones educativas en diversas comunidades, las cuales han sido beneficiadas con esta iniciativa que busca la identificación, matriculación y permanencia en la escuela de niños y niñas en seis departamentos del país.
El proyecto ¡Vamos a la escuela! está liderado por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), en alianza con UNICEF y la Fundación Education Above All (EAA), y cuenta con el apoyo de las organizaciones Global Infancia y Fundación Alda, quienes dedican personal y cientos de voluntarios para la implementación de las actividades socio-comunitarias y pedagógicas a nivel local.
En Paraguay, 1 de cada 4 niños, niñas y adolescentes (5-17 años) está fuera de la escuela, según un estudio publicado por el MEC y UNICEF en el 2023. Por ello, ver a un niño que está excluido del sistema educativo no debería ser normalizado, según Azucena, para quien lograr que la comunidad entienda la problemática y se sienta parte de la solución fue fundamental.
Espacios de Recuperación de los Aprendizajes - ERA
Una vez que se realiza la identificación y matriculación de un niño o niña en situación de exclusión educativa, los facilitadores sociales del proyecto ¡Vamos a la escuela! apoyan a cada institución educativa focalizada para que pueda dar inicio a un proceso de evaluación diagnóstica de ese estudiante. Eso se da a través de pruebas de conocimiento cuyos resultados son insumos importantes para que la escuela pueda, en acuerdo con las familias, diseñar e implementar un plan de apoyo pedagógico al estudiante. Es ahí cuando los niños y niñas identificados con necesidades específicas de apoyo pedagógico participan de las sesiones desarrolladas como parte de la estrategia ERA (Espacios de Recuperación de los Aprendizajes), que incluyen metodologías innovadoras y el uso de tecnologías y recursos de aprendizaje que permiten a los docentes acompañar a cada estudiante que requiera desarollar sus competencias fundamentales en comunicación y matemática.
“Al comienzo, nadie conocía acerca del proyecto, entonces visitábamos casa por casa. Hicimos recorridos varias veces, nos presentábamos y explicábamos su objetivo. Tuvimos que lograr la confianza de la comunidad educativa para que todas las partes comprendan y se comprometan a colaborar, para que juntos podamos buscar, matricular y lograr que los niños y niñas permanezcan en las escuelas, que es donde deben estar. Es muy emocionante ver que aquellos que antes estaban fuera de la escuela ahora ya están en clase, aprendiendo las vocales, los números y siendo atendidos realmente. Es un logro demasiado grande”, resaltó Azucena.