Día Internacional de las Niñas 2024: la visión de futuro para las niñas y adolescentes
Invertir en las niñas y las adolescentes es una necesidad y una apuesta estratégica para asegurar una visión de futuro con más equidad y desarrollo.
El 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 66/170 que declara el 11 de octubre como Día Internacional de la Niña. Esta fecha representa una oportunidad para reconocer la importancia del empoderamiento de las niñas y adolescentes, celebrar sus derechos y recordar el camino establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña, que alcanza su 35 aniversario en el 2024.
Antecedentes
La Convención de los Derechos del Niño y la Niña, aprobada en 1989, en su artículo 1, considera niño, niña y adolescente a toda persona menor de los 18 años cumplidos. El tratado establece los siguientes principios fundamentales: i. la No Discriminación; ii. el Interés Superior del Niño; iii. el Principio de Derecho a la Vida, la Supervivencia y Desarrollo; y iv. el Principio de Participación y a ser escuchado.
La Convención, en sí misma, representa un avance a nivel mundial porque reconoce que los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derechos e insta a los países a desarrollar acciones para que puedan contar con entornos favorables que le permitan un desarrollo pleno mediante el ejercicio de sus derechos.
Por su parte, la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer de 1979, reconoce que las desigualdades de género afectan la dignidad del ser humano consagrada en la Declaración Universal de Derechos Humanos y consagra el compromiso de los países firmantes para eliminar todas las formas de discriminación contra las mujeres a nivel global incluyendo a las niñas y las adolescentes.
La Plataforma de Acción de Beijing, por otro lado, marca un antes y después en la generación de políticas de género y de empoderamiento de las mujeres y las niñas y establece una plataforma de acción para alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
Los avances a nivel global incluyen también cambios importantes en los marcos normativos y de políticas públicas de los países para que las niñas y las adolescentes puedan acceder a las mismas oportunidades y derechos, y que sean vistas como agentes transformadores de su propia vida.
Visión de Futuro
Este 2024, el Día Internacional de la Niña, concentra la reflexión en la Visión de Futuro de las Niñas y las Adolescentes, quienes alzan sus voces y abogan por:
- El acceso a la educación de calidad, libre de discriminación y violencia;
- El acceso igualitario a los campos de Ciencias, Tecnologías, Ingeniería y Matemáticas;
- El acceso a servicios de salud, incluyendo salud mental, salud sexual y reproductiva;
- La prevención y eliminación de las uniones tempranas y el matrimonio infantil;
- Poner fin a la violencia de género, especialmente la violencia sexual y el fomento de entornos seguros en casa, en la escuela y en la comunidad;
- Ser escuchadas en la toma de decisiones que afecten sus vidas;
- Desarrollar habilidades para mantenerse seguras en ambientes digitales y movilizan esfuerzos en la acción por el clima para un futuro sostenible.
¿Cómo podemos contribuir a alcanzar la Visión de Futuro?
La pregunta que nos debemos hacer todas y todos es ¿cuál es nuestro rol frente a estos desafíos?
La transformación de las normas sociales, las prácticas dañinas y sistemas de creencias que profundizan las desigualdades empiezan desde los entornos familiares, comunitarios y sociales.
Las familias pueden modificar sus patrones de comportamientos y la distribución de los roles asumidos en el hogar y en la vida pública, para que las niñas, niños y adolescentes puedan ser testigos de modelos de feminidad y masculinidad igualitarios.
Una familia que practica la educación igualitaria promueve el ejercicio de roles no tradicionales para romper con los estereotipos de género que legitiman las desigualdades.
Un ejemplo de ellos es impulsar la incursión de las niñas y las adolescentes en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, motivando y acompañando su proceso de aprendizaje, como un proyecto de vida futura.
Las familias pueden fomentar un ambiente en el que las niñas y las adolescentes expresen de manera libre, segura y respetuosa sus ideas y en el que los niños, los adolescentes y hombres adultos muestren un comportamiento respetuoso e igualitario. Los comportamientos basados en el respeto, la armonía familiar y la no violencia forman parte de la vida cotidiana de las familias.
La educación formal tiene un rol importante en la construcción de la conciencia de género de las niñas y las adolescentes, para que puedan identificar los estereotipos y roles de género tradicionales que enfrentan en sus entornos y perpetúan las desigualdades, así como cuestionarlos para la transformación de su realidad, sobre todo, cuando limita sus capacidades y potencial de desarrollo.
El impulso de roles de género no tradicionales en la escuela, para romper con los estereotipos de género, es una actividad central. El fomento de los proyectos de vida de las niñas y las adolescentes desde edades tempranas en la familia y con apoyo de las comunidades educativas, permite que las niñas y las adolescentes se autoperciban como constructoras de su futuro y que puedan definir una ruta para alcanzar sus metas.
La participación, el liderazgo y el empoderamiento de las niñas y las adolescentes son tareas impostergables para que puedan ejercer sus derechos de manera plena, alzando su voz y participando en espacios que les permitan incidir en la transformación de sus realidades. El desarrollo de estas habilidades inicia desde la familia, las escuelas y la sociedad en su conjunto.
También es necesario desarrollar la conciencia de género en los niños y los adolescentes para que se autocuestionen cuando se encuentren reproduciendo patrones de comportamiento que profundizan las desigualdades y desarrollen acciones para que puedan aliarse con las niñas y las adolescentes para contribuir a su empoderamiento y la igualdad.
La promoción de prácticas saludables de autocuido para la protección de la salud mental y la salud sexual y reproductiva de las adolescentes desde el hogar y, a través de las medidas estatales, son un paso necesario para una salud mental que permita el desarrollo pleno de las niñas. Estas prácticas de autocuido son fundamentales para prevenir los embarazos a temprana edad, las uniones tempranas y las enfermedades de transmisión sexual.
El entorno comunitario, la sociedad en su conjunto y el Estado pueden facilitar la igualdad, a través de la puesta en práctica de comportamientos y el fomento de actitudes que rechacen la violencia hacia las mujeres, las niñas y adolescentes, poniendo en práctica medidas de mitigación de los riesgos, la atención y prevención de la violencia.
Todo ello pone de manifiesto la importancia de destinar mayor inversión para las niñas y las adolescentes que, les permita vivir con libertad para expandir su potencial, de manera segura y desde sus propias aspiraciones.
En este marco, UNICEF se compromete a reforzar la aplicación de enfoques transformadores con vistas a impulsar la igualdad de género, al tiempo que se compromete a poner en el centro de las intervenciones el empoderamiento de las niñas y las adolescentes para el cumplimiento de sus derechos, su bienestar y liderazgo como agentes transformadores de sus vidas y realidades, particularmente, en materia de salud, nutrición, aprendizaje y capacitación, así como la protección frente a la violencia, la explotación, los abusos y las prácticas nocivas de las adolescentes.
Un mundo igualitario
La Visión de Futuro de las Niñas, invita a que todos y todas tomemos las medidas necesarias para construir un mundo más igualitario para las niñas y las adolescentes, a fin de que puedan ejercer su derecho a una vida libre de violencia, un desarrollo y bienestar integral. Para ello, las niñas y las adolescentes requieren que la sociedad en su conjunto sea aliada, para escuchar y responder a sus intereses y necesidades.
Es momento de que todos y todas escuchemos su visión de futuro y aportemos los recursos y las oportunidades necesarias para que progresen hacia el futuro que sueñan.