Día Mundial de la Alimentación 2021

La infancia es vulnerable al efecto de la mercadotecnia de alimentos: ¿cómo protegerla?

Isabel Ferré y Fiorella Espinosa, equipo de Nutrición en UNICEF México
Niña sosteniendo una bebida gaseosa
UNICEF México/Juan José Estrada Serafín
15 Octubre 2021

Hoy en el Día Mundial de la Alimentación, desde UNICEF México queremos hablar de la alimentación de niñas, niños y adolescentes. La infancia en el mundo, incluyendo en nuestro país, crece en medio de una epidemia creciente de sobrepeso y obesidad que le quita calidad de vida en el presente y el futuro. Son muchos los factores que promueven la obesidad, pero en niñas, niños y adolescentes es muy importante reconocer el papel que tiene la publicidad y la mercadotecnia de alimentos y bebidas que no son saludables. De hecho, la mayoría de los anuncios de comida son de alimentos y bebidas ultraprocesados que ponen en riesgo su salud. Estos anuncios y muchas otras estrategias están en todos lados, desde los medios tradicionales como la televisión y los impresos, hasta el internet y espacios donde niñas, niños y adolescentes conviven, como parques, centros recreativos y deportivos.

La publicidad impacta la salud de la niñez y la adolescencia en diferentes niveles. Los mensajes que recibe esta población a través de la mercadotecnia están hechos para gustarles, divertirles, convencerles, gratificarles y hacerles sentir que pertenecen. Por tanto, es probable que tengan un efecto en ellas y ellos, sobre todo si la exposición es constante y el mensaje es poderoso. El efecto se explica en cascada: en un primer momento la publicidad modifica sus conocimientos sobre alimentación, influyendo muy posiblemente sus preferencias alimentarias y posteriormente sus compras directas o las que piden a sus cuidadores. Dado que la mayoría de la publicidad es de alimentos y bebidas no saludables que por lo general son altos en calorías vacías, entonces impactará en su estado de salud y nutrición.

Niña con bolsa de frituras
UNICEF México / Juan José Estrada Serafín

¿Qué es lo que más nos preocupa sobre esta mercadotecnia en UNICEF?

En México la publicidad está regulada solo en televisión y cines y deja descubiertos otros espacios, destacando los medios digitales. Si bien no todas y todos los niños tienen acceso a internet, este es un medio en expansión y al menos en 2019, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), el 90% de las y los adolescentes eran usuarios de internet. Las estrategias usadas en este espacio para atraer la atención y la interacción de la infancia se han ido diversificando. Un estudio de UNICEF con el Instituto Nacional de Salud Pública mostró que, en tan solo 45 minutos de uso de internet recreativo, el 69% de niñas y niños de la muestra estuvo expuesto a publicidad de alimentos y bebidas, y el 95.9% fueron productos categorizados como no saludables. Sumada a su alta exposición, esta publicidad es muy persuasiva y dirigida ya que se usa información sobre los gustos, valores, aspiraciones además de personas influyentes para potenciar y personalizar los mensajes. También es preocupante que las empresas de comida no saludable, aunque no usen elementos específicos que atraen a los niños, busquen que éstos interactúen con las marcas con el fin de desarrollar una relación y lealtad al producto, y compartan su publicidad.

La evidencia en el mundo indica que los grupos vulnerables, ya sea por su nivel socioeconómico o por pertenecer a grupos minoritarios, están más expuestos a la publicidad de alimentos y bebidas no saludables y son más susceptibles a sus mensajes, aumentando la brecha de inequidad en salud y nutrición.

 

¿Qué podemos hacer?

Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud invitan a los gobiernos a asumir la responsabilidad de proteger a niñas, niños y adolescentes  del impacto negativo de la mercadotecnia ya que se ha confirmado que la regulación obligatoria tiene el potencial de ser el camino más eficaz. Lo que muchas personas no toman en cuenta es que la mercadotecnia de alimentos y bebidas no saludables no solo ocasiona un problema de salud pública, también constituye una gran amenaza para el cumplimiento de los derechos de la niñez, incluidos el derecho a la salud, el derecho a una alimentación adecuada y nutritiva, el derecho a la privacidad y el derecho a no ser explotado económicamente, entre otros.

La referencia más importante para entender por qué la mercadotecnia afecta el goce de los derechos de la niñez y adolescencia es la Convención sobre los Derechos del Niño, la cual establece que todas y todos tienen derecho a gozar del más alto nivel posible de salud y reconoce que el derecho a la alimentación requiere que los alimentos sean adecuados y nutritivos. En este sentido, el Comité de los Derechos del Niño ha señalado que los Estados deben atender la obesidad infantil mediante: 1) la limitación de los alimentos con alto contenido de calorías, grasa, azúcar o sal, y los que contienen pocos micronutrientes, “así como las bebidas con altos niveles de cafeína u otras sustancias potencialmente perjudiciales", y 2) la regulación de la mercadotecnia de alimentos y bebidas, en particular cuando se dirige a la infancia.

Las empresas por su parte tienen la responsabilidad, en virtud de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos, de garantizar el respeto de los derechos humanos del niño, tal y como interpreta el Comité de los Derechos del Niño en su Observación General nº 16 sobre el impacto del sector empresarial en los derechos del niño. Es decir, las acciones del sector privado relacionadas con la promoción de alimentos y bebidas no saludables no deben infringir estos derechos y mucho menos a expensas de sus vulnerabilidades, incluidas sus emociones y su limitada capacidad para procesar y evaluar la información.

Niña y su familia aprendiendo sobre alimentación saludable
UNICEF México / Juan José Estrada Serafín

Cuidadores, madres, padres de familia también juegan un rol importante en disminuir la exposición a esta publicidad limitando el uso de pantallas en la medida de lo posible. Asimismo, otras acciones complementarias que pueden reducir el efecto que tiene esta publicidad en niñas, niños y adolescentes, es explicarles que los anuncios y otras estrategias como juegos, descuentos, regalos, influencers, están concebidos para vender productos que pueden ser dañinos para su salud y que los mejores alimentos y bebidas son aquellos que casi no se publicitan, que no son procesados y no contaminan el ambiente con sus empaques. Otra acción que puede aminorar los efectos de la publicidad es hacer menús saludables con su respectiva lista de compras de alimentos para evitar la influencia de la publicidad, así como preparar platillos caseros en familia.

Desde UNICEF seguiremos trabajando, acompañando al gobierno de México con el fin de garantizar el derecho de cada niña, niño y adolescente crecer en un entorno público que promueva su salud y bienestar como lo marca la Convención sobre los Derechos del Niño.