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Marcada de por vida, pero con esperanza de ayudar a otros

Abuso sexual

Francisco Javier Figueroa
02 Noviembre 2016

Gloria* (nombre ficticio para proteger su identidad) es una adolescente de 13 años de edad que vive en Ciudad de Guatemala junto a su hermano gemelo y sus padres. Cuando tenía 11 años fue abusada sexualmente en un lugar donde nunca debió haber ocurrido algo así: la escuela donde estudiaba. La confianza que tenía a los maestros quedó destruida para siempre. Más aún, rompieron la confianza que podía tener en cualquier adulto.

Guatemala es uno de los países más violentos del mundo, afectando la vida y el desarrollo de la infancia. En Guatemala cada día se reportan 23 casos de abuso sexual a niñas y adolescentes y nacen 6 bebés de niñas menores de 14 años producto de una violación. Muchos abusos y violaciones no se denuncian y quedan en la impunidad. La institucionalidad pública y la protección social aún son muy débiles.

Sólo dos años atrás, Gloria era una niña muy diferente a como se siente hoy, confiada y alegre en su hogar y en la escuela donde estudiaba junto su hermano. Amante del arte, Gloria pintaba sus cuadros pensando en que algún día podría ser una artista famosa.

Los problemas comenzaron al producirse un conflicto entre Gloria y algunos compañeros de clase, quienes le hacían “bullying”, lo que la transformó en una niña más reservada e insegura. Sus padres, al notar esto, hablaron con el Director del colegio para informarse y poder ayudar a su hija. Esta vulnerabilidad en Gloria no pasó desapercibida para las autoridades del establecimiento educacional que pusieron en marcha de inmediato un plan de atención especial. Con esta determinación del colegio, los padres de Gloria se quedaron tranquilos. 

Sin embargo, poco tiempo después, el mismo profesor delegado para apoyar a Gloria aprovechó los encuentros privados de orientación para abusar sexualmente de ella en las mismas aulas del establecimiento y en reiteradas ocasiones. El Director del colegio descubrió este hecho, pero no lo denunció. Peor aún, el Director también abusó de Gloria, sumándose a la destrucción de su infancia y su dignidad, la destrucción de su confianza y la de toda su familia.

Su padre comenta que en un primer momento pensó en tomar la justicia por mano propia, pero que finalmente optó por respetar la ley y dejar que sea esta la que actúe. Eso sí, ha sido un proceso lento y desgastante para la familia, especialmente para Gloria, quien pasa de momentos de tranquilidad y lenta recuperación a otros en los que se deprime y llora, generando tristeza y un sentido de impotencia en toda la familia. 

Su mamá, siente no sólo un dolor profundo por lo que le hicieron a su hija, sino que también la convicción de que fueron estafados. Dice “Mi hija iba a estudiar y le robaron ese derecho, tanto el de ella como el de nosotros que confiamos en esa institución y realizamos el esfuerzo económico que eso significa. Ella tenía derecho a estudiar, a ser feliz, a ser una niña, le quitaron todo esto.”

abuso sexual
unicef

Gloria, en un sentimiento de rabia natural dice: “deseo que se vayan todos los responsables a prisión a pagar por el daño que me causaron, porque sabían que era algo malo.”

También Gloria dice que le gustaría que en los colegios se dieran charlas informativas sobre el abuso sexual: “si me hubieran dicho que el abuso sexual era esto y lo otro, yo hubiera podido saber cómo actuar, pero nunca llegaron, nunca me explicaron, no supe qué hacer, si hablar o callar y tenía mucho miedo.”

La historia de Gloria ilustra el drama de cientos y miles de niñas, niños y adolescentes que deben ser protegidos contra todo tipo de abuso y violencia, antes que sucedan este tipo de hechos porque de lo contrario, toda la sociedad falla llegando tarde.

UNICEF y sus aliados apoyan al Estado de Guatemala en la prevención, detección, protección y atención integral especializada a las niñas, niños y adolescentes víctimas de abuso sexual, que permita la restitución plena de sus derechos, su recuperación física, psicosocial, espiritual y moral, así como la persecución penal de los responsables. 

Fruto de un trabajo conjunto, se ha implementado una Fiscalía especial para denunciar y castigar estos delitos, además,  se han instalado  cámaras Gesell en diversas instituciones del sistema de justicia para reducir la re victimización y se han reforzado los sistemas de atención psicosocial para las víctimas.

Actualmente Gloria se encuentra en tratamiento sicológico y lentamente está volviendo a ser la niña alegre y motivada que era hace algún tiempo. La marca permanente que le quedará de por vida es haber comprobado de la peor manera que no se puede confiar abiertamente en ninguna persona.

A pesar de esta tragedia, la historia de Gloria tiene extrañamente un lado positivo, ya que ella descubrió a través de su dura experiencia una nueva vocación de vida, ser sicóloga, para ayudar a otras víctimas de hechos dolorosos, a la par, por supuesto, de la pintura que no ha dejado nunca, ni aún en sus peores momentos.

Cada vez que protegemos a una niña del abuso y la violencia sexual, hay esperanza.