Cuando vivir con hambre se transforma en costumbre

Desnutrición crónica

Francisco Javier Figueroa
Antonio de 15 años padece desnutricion cronica
UNICEF/GUA2017/Francisco Javier Figueroa
03 Mayo 2017

Antonia Velásquez es una jovencita de 15 años que vive en una comunidad de Totonicapán con sus padres y 6 hermanos menores. Ella es consciente que desde el punto de vista de la alimentación tuvo más beneficios que sus hermanos, ya que al ser la mayor y con una diferencia de 5 años con el hermano que la sigue, pasó mucho tiempo siendo hija única y por lo mismo, los recursos de su hogar alcanzaron para alimentarla bien en esa época. Hoy ya no es así.

La desnutrición crónica es el retardo en el crecimiento. Está fuertemente asociada a situaciones de pobreza y falta de educación entre las causas principales y tiene consecuencias para toda la vida en el crecimiento, desarrollo y aprendizaje.

En Guatemala, 5 de cada 10 niñas y niños menores de cinco años padecen de desnutrición crónica. La desnutrición crónica es prevenible, pero si no se atiende, el daño es irreversible, afectando el pleno desarrollo de las niñas y niños y su vida futura.

Antonia comenta que sus padres eran muy responsables y le dieron todo lo básico, pero actualmente su papá es alcohólico y ya no trabaja, siendo su mamá la que se lleva el peso de todo el hogar, lo que ha perjudicado en forma evidente los recursos disponibles. Esta situación le ocasiona mucha tristeza tanto a ella como a sus hermanos.

“A veces, mis hermanitos lloran porque lo miran así y se entristecen y a veces no comen por esta misma situación. También miran a mi mamá sufrir, ella está trabajando todo el tiempo. A veces nos quedamos solitos porque ella sale a trabajar en casas ajenas y en ocasiones yo no estoy porque también trabajo, hago sandalias, lucho por mantener más que todo mis estudios.”

Antonia
madre de Antonio junto a tres de sus hermanos
UNICEF/GUA2017/Francisco Javier Figueroa

Antonia tiene también un concepto claro de lo que significa la desnutrición, ella comenta “una persona desnutrida está decaída, no quiere comer, está muy flaquita, está muy triste, un niño normal, salta, juega, hace de todo en cambio un niño desnutrido no lo hace.

En relación a la experiencia con su familia, ella dice que la situación ha mejorado algo en el último tiempo en su hogar, ya que antes sus hermanos no hacían casi nada, sólo dormían y el hermano que la sigue no rendía mucho en sus estudios, en cambio ahora sus hermanos se mantienen más activos. Esto es debido a que aunque las condiciones económicas en su hogar siguen siendo muy difíciles, su madre ha aprendido a preparar comida más saludable a un bajo costo.

hermano de Antonia
UNICEF/GUA2017/Francisco Javier Figueroa

Antonia menciona que quiere ser una profesional, una doctora para ayudar a mucha gente, especialmente a niños desnutridos y con otros problemas.

“Si yo pudiera les daría a mis hijos leche, cereales, pero lamentablemente eso no está a mi alcance. Sé que esos alimentos los ayudarían, pero son muy caros para nuestro hogar”, comenta Ermelinda, su madre.

Respecto al estado nutricional de sus hijos, Ermelinda cuenta que los médicos le han dicho que los niños están bajos en peso y estatura respecto a sus edades.

“No tengo los recursos para darles lo que quizás realmente les ayudaría. Cuando sólo tenía a mi hija era distinto, ya que era la única, entonces si había más posibilidades, pero ahora son demasiado los gastos y no podemos comprarles leche.”

plano de Totonicapan
UNICEF/GUA2017/Francisco Javier Figueroa

Respecto a la dieta habitual en la familia, Ermelinda busca lo que no requiere mucho dinero, cómo por ejemplo y según sus palabras:

“Las tortillas de zanahoria, tortillas de perejil, de cilantro, de todas esas hierbas, eso me ha ayudado bastante. Les gusta a mis hijos y tiene muchas vitaminas.”

Esto ha ayudado a los hijos de Ermelinda a desarrollarse más, están más activos en la escuela, hacen sus tareas, entienden mejor las letras, las figuras, los números.

UNICEF y sus aliados trabajan para prevenir y reducir los altos índices de desnutrición crónica apoyando políticas y programas integrales. UNICEF desarrolla también estrategias para facilitar el cambio de comportamientos y el involucramiento de las personas en la toma de decisiones que afectan sus vidas. 

Cada vez que garantizamos una buena nutrición a una niña y un niño, hay esperanza.

 

Antonia junto a dos de sus hermanos
UNICEF/GUA2017/Francisco Javier Figueroa