Estado Mundial de la Infancia 2025
Poner fin a la pobreza infantil: Un imperativo universal
La pobreza envenena la infancia.
Se cobra la vida de los niños y niñas, socava su salud y su desarrollo y limita su aprendizaje. La pobreza niega a la infancia sus derechos fundamentales.
Además, sus consecuencias afectan a toda la humanidad.
Los niños y niñas de hoy también deben hacer frente a diferentes crisis simultáneas, como el número creciente de conflictos, las perturbaciones climáticas o el déficit de financiación, que están destruyendo sus medios de sustento, su infancia y su futuro. Nunca ha sido tan urgente actuar.
Tras décadas de avances, sabemos cómo acabar con la pobreza infantil.
Lo que hace falta ahora es voluntad.
UNICEF/UNI867488/Minkov
La pobreza tiene consecuencias en todos los ámbitos de la vida cotidiana de los niños y niñas. Determina sus relaciones, sus oportunidades y su futuro.
Mi día, mi derecho a una infancia
Todos los niños y niñas tienen derecho a sobrevivir, desarrollarse plenamente y dar forma al mundo en el que viven. Las soluciones para poner fin a la pobreza deben tener en cuenta la opinión de las personas a las que más afecta.
Ha llegado el momento de escuchar a los niños y niñas, de entender cómo viven y de saber de qué forma sus derechos están presentes o ausentes, o cómo los defienden a diario.
Todos y todas tenemos la responsabilidad de construir un mundo donde ningún niño o niña viva en la pobreza.
Sabemos muy bien lo que funciona cuando se dan las condiciones necesarias y, cuando no se dan, disponemos de soluciones prometedoras para adaptarnos. Lo que hace falta ahora es voluntad: la voluntad de aplicar estrategias de eficacia probada, de escuchar a la infancia y aprender de ella, y de innovar para obtener soluciones que permitan resistir las actuales crisis convergentes.
Debemos defender y respetar plenamente los derechos de todos los niños y niñas.
Nuestro futuro común está en juego.
Puntos destacados
La pobreza envenena la infancia y, por lo tanto, nuestro futuro común. Se cobra la vida de los niños y niñas, socava su salud y su desarrollo y limita su aprendizaje. Se puede poner fin a la pobreza en el siglo XXI. Sabemos por experiencia y gracias a pruebas que en poco tiempo se pueden lograr avances importantes, aun en épocas de dificultades económicas. Sabemos cuáles son las políticas e inversiones que aceleran el progreso y tenemos el entendimiento y la experiencia suficiente para sentar hoy las bases que permitan enfrentar dificultades futuras.
Lo que hace falta ahora es voluntad.