El agua bajo el fuego
En los conflictos armados, los sistemas de agua deben estar protegidos. Sin embargo, siguen sufriendo ataques.
A menudo, la pérdida de acceso al agua es una de las primeras consecuencias de los conflictos, y los niños y niñas son quienes más la sufren. En todo el mundo, los ataques que causan daños a los sistemas de agua, saneamiento e higiene (WASH) se están multiplicando, diversificando y extendiendo a nuevas zonas geográficas, a medida que las partes en conflicto incumplen la norma más básica de la guerra: proteger a la población civil.
Cuando los servicios de agua son destruidos o se interrumpen, se produce un repunte de las enfermedades infecciosas y la malnutrición. Los hospitales y las clínicas de salud dejan de funcionar. Las escuelas cierran sus puertas. Además, los niños y niñas que se ven obligados a ir a buscar agua lejos de casa se vuelven cada vez más vulnerables a la violencia de género, los secuestros y el reclutamiento como soldados.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha condenado los ataques contra los servicios de agua, saneamiento y atención sanitaria, y en el caso de los que afectan a la atención sanitaria, se lleva a cabo un seguimiento coordinado a escala mundial para tratar de aliviar el sufrimiento que provocan.
Sin embargo, no existe ningún mecanismo de este tipo para notificar los ataques que afectan al recurso vital del que dependen la atención sanitaria y todos los demás servicios esenciales: el agua.
Sin datos que muestren dónde y cómo el agua es objeto de ataques, las iniciativas de promoción seguirán siendo insuficientes para garantizar la protección que necesitan los niños y niñas. El último volumen de El agua bajo el fuego analiza casos documentados de ataques que han causado daños a los servicios de WASH en 23 países y territorios a lo largo de cinco años, y pone de relieve sus efectos devastadores en los niños y niñas, así como las soluciones ingeniosas que han ideado los trabajadores humanitarios para hacerles frente.
¿En qué lugares han afectado los conflictos a los servicios esenciales de agua?
Los ataques que causan daños a los servicios de agua y saneamiento están aumentando. Entre 2021 y 2025, el número de ataques notificados que dañaron o destruyeron sistemas de WASH se triplicó. Es probable que la magnitud real sea mayor, ya que no existe ningún mecanismo coordinado de seguimiento de esos incidentes a nivel mundial. En el informe El agua bajo el fuego: Volumen 4 se analizan los ataques documentados en 23 países y territorios entre enero de 2021 y junio de 2026.
¿Cómo se ve perjudicada la infancia?
En todo el mundo, hay niños y niñas que han muerto o han resultado heridos por ataques aéreos y drones armados mientras hacían cola para conseguir agua, así como por minas terrestres y restos de guerra mientras iban a buscarla a un lugar lejano.
Los ataques también están destruyendo los sistemas de agua, contaminando los pozos, causando la muerte de trabajadores del sector del agua e impidiendo el acceso al equipo necesario para mantener y reparar las infraestructuras esenciales.
Los efectos de estos ataques repercuten en todo lo que un niño o una niña necesita para sobrevivir.
Las interrupciones en los servicios de agua y saneamiento favorecen la propagación de enfermedades como el cólera, la hepatitis y la diarrea acuosa aguda. Estas infecciones pueden provocar pérdida de apetito y la mala absorción de nutrientes. Los niños y niñas que llegan a sufrir malnutrición grave tienen más dificultades para recibir tratamiento: las leches terapéuticas necesitan agua limpia y potable para prepararse.
Y cuando escasea el agua, los niños y niñas —en particular, las niñas— suelen tener que ir a buscarla más lejos de casa, con el riesgo de encontrarse por el camino con miembros de grupos armados, lo que los expone a ser secuestrados o reclutados y a sufrir violencia de género.
Además, el tiempo que se dedica a ir a buscar agua es tiempo que se pierde en clase. En muchos casos, la escasez de agua y los brotes de enfermedades provocan el cierre total de las escuelas. Los niños y niñas que no asisten a la escuela corren un mayor riesgo de sufrir explotación, trabajo infantil, matrimonio infantil y trata de personas.
Sudán, febrero de 2025: El impacto duradero de un solo ataque
¿Qué tipo de ataques se producen?
| Daños, destrucción o interrupción de los sistemas y servicios de agua y saneamiento | Acciones físicas o cibernéticas que dañan, destruyen o interrumpen sistemas y servicios de agua y saneamiento. |
| Contaminación de las fuentes de agua | Introducción o vertido de contaminantes físicos, químicos, biológicos o tóxicos en las fuentes de agua, o la contaminación derivada de daños en las infraestructuras o de su destrucción, que hacen que el agua deje de ser segura o apta para el consumo humano. |
| Daños, destrucción o interrupción de los sistemas y servicios energéticos | Acciones físicas o cibernéticas que dañan, destruyen o interrumpen el suministro energético del que dependen las instalaciones de agua y saneamiento. |
| Daños al personal de los sectores de WASH y de la energía | Violencia e injerencias que afectan al personal de los sectores de WASH y de la energía. |
| Violaciones en materia de protección relacionadas con el sector de WASH que afectan a los niños y niñas y a las comunidades | Violencia, abuso, coacción y privación, incluida la violencia de género y la violencia sexual, así como la denegación del acceso a instalaciones de WASH. |
| Contaminación de las infraestructuras de WASH por municiones explosivas | Restricciones de acceso o daños a la población civil o a las infraestructuras de agua y saneamiento como consecuencia de la contaminación por municiones explosivas. |
| Denegación del acceso humanitario y restricciones a suministros esenciales, equipos y energía | Limitaciones o denegación de acceso impuestas a los agentes humanitarios que le dificultan llegar de forma segura a los niños y niñas y las comunidades para prestarles asistencia en materia de WASH, así como restricciones para poder acceder a suministros, equipos y energía esenciales. |
¿Qué medidas se están tomando para hacer frente a la situación?
Fortalecer la capacidad local para mantener la prestación de servicios.
Las partes en conflicto restringen el acceso al agua y el saneamiento retrasando las reparaciones, limitando los desplazamientos e interrumpiendo los suministros. En respuesta, UNICEF ayuda a las comunidades y a las autoridades locales a mantener la prestación de servicios mediante apoyo técnico y de coordinación, al tiempo que sigue negociando con las partes en conflicto un acceso humanitario seguro y sin trabas.
Adoptar enfoques descentralizados para rehabilitar los sistemas y servicios de WASH dañados y destruidos.
Los sistemas grandes y centralizados son vulnerables al fallo de un único componente crítico. UNICEF reconstruye los sistemas de WASH vulnerables mediante enfoques descentralizados que refuerzan la resiliencia, por ejemplo, reduciendo la dependencia de los sistemas energéticos nacionales en favor de sistemas de energía solar de gestión local.
Invertir en infraestructuras resilientes a los conflictos.
Los sistemas de agua y saneamiento deben diseñarse para que sigan funcionando cuando los conflictos dañen las infraestructuras, interrumpan el abastecimiento energético y las cadenas de suministro o impidan que la ayuda externa llegue a las comunidades. UNICEF invierte en soluciones a pequeña escala que consisten en reforzar las infraestructuras de agua para que resistan los ataques, preposicionar los suministros esenciales y fortalecer las cadenas de suministro locales para reducir la dependencia de la ayuda externa.
¿Qué está pidiendo UNICEF?
¿Qué está pidiendo UNICEF?
- Las partes en conflicto deben cumplir el derecho internacional humanitario y proteger los sistemas de WASH esenciales para la supervivencia de los niños y niñas frente a ataques, daños e interrupciones. Deberían mantener los servicios esenciales, incorporar estas obligaciones a la doctrina y los procedimientos militares, y respetar los principios de distinción, proporcionalidad y precaución en el ataque. Las infraestructuras y los servicios de agua no deben utilizarse como método de guerra ni para privar a la población civil —incluidos los niños y niñas— del agua esencial para su supervivencia.
- Los Estados Miembros, incluidos los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, deberían adoptar medidas políticas adicionales para reforzar las protecciones jurídicas existentes y obtener compromisos concretos, entre ellos, cuando proceda, nuevas medidas del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o una declaración política para proteger las infraestructuras de agua y los servicios esenciales de WASH en situaciones de conflicto armado.
- Los Estados Miembros, incluidos los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y los donantes deberían crear y financiar un sistema mundial normalizado para hacer un seguimiento de los ataques que causan daños a sistemas, servicios, trabajadores y usuarios del sector de WASH e informar sobre ellos. Este mecanismo permitiría identificar y dar a conocer los patrones mundiales, profundizar en la comprensión de los efectos reverberantes y servir de base para las políticas, la labor de promoción, el diálogo con las partes en conflicto y las respuestas operativas que protejan mejor a los niños y niñas y los servicios esenciales de los que dependen.
- Las partes en conflicto deben adoptar todas las precauciones posibles para proteger a la población civil, incluido el personal del sector de WASH, de los efectos de las hostilidades.
- Los Estados Miembros, los donantes y los agentes humanitarios deberían vigilar los riesgos de violencia sexual, explotación y coacción, e integrar medidas de prevención de la violencia de género y de protección de la infancia en la respuesta del sector de WASH en contextos de conflicto.
- Las partes en conflicto deben permitir y facilitar el acceso rápido, seguro y sin trabas a los agentes humanitarios y al personal de los sectores de WASH, de los servicios públicos y de la energía, incluido el acceso a los equipos y los suministros esenciales necesarios para evaluar, operar, mantener, reparar y restablecer las infraestructuras y los servicios de agua y saneamiento. Los retrasos en el acceso a piezas de recambio, combustible, productos químicos para el tratamiento y personal técnico pueden provocar el deterioro continuado de los servicios esenciales mucho tiempo después de que se produzcan los daños.
- Los Estados Miembros donantes, las autoridades nacionales y los aliados del sector privado deberían financiar sistemas de agua y saneamiento resilientes a los conflictos, capaces de mantener los servicios esenciales durante las crisis, y reforzar al mismo tiempo las capacidades nacionales y locales, la generación de datos, los sistemas de alerta temprana y la evaluación del impacto. Sin embargo, la financiación se está reduciendo precisamente cuando las necesidades van en aumento. La inversión sostenida en sistemas de WASH resilientes a los conflictos es esencial para mantener los servicios vitales destinados a los niños y niñas durante y después de los conflictos.