Dos de cada tres niños en República Centroafricana necesitan ayuda humanitaria

Una crisis olvidada, peligrosa y que solo va a peor para los niños

30 Noviembre 2018
El 20 de julio de 2018 en la República Centroafricana, Pierre Mbassissi en cama en el centro de estabilización de la desnutrición en el hospital pediátrico de Bangui.

GINEBRA / DAKAR / BANGUI, 30 de noviembre de 2018 - Cinco años después del derramamiento de sangre en Bangui, la vida en República Centroafricana es aún más dura y peligrosa para los niños. A pesar del recrudecimiento de la crisis, la financiación y la atención internacionales son extremadamente bajas.

Un nuevo informe de UNICEF, titulado Crisis en República Centroafricana: en una emergencia olvidada los niños necesitan ayuda, protección y oportunidades de futuro, la organización asegura que:

* Un millón y medio de niños necesita urgentemente ayuda humanitaria (300.000 más que en 2016)

* Se calcula que, en 2019, más de 43.000 niños menores de 5 años estarán en riesgo muy elevado de muerte por desnutrición aguda grave.

* 1 de cada 4 niños es desplazado o refugiado.

* Miles de niños viven atrapados por grupos armados y otros tantos, incluso más, sufren violencia sexual.

* Prácticamente todos los niños necesitan protección frente a los grupos armados que actualmente controlan cuatro quintas partes del país.

* La cifra de ataques contra trabajadores humanitarios se ha cuadriplicado, pasando de 67 en todo el año 2017 a 294 en lo que va de 2018.

“Hablamos de una crisis que afecta a uno de los países más pobres y menos desarrollados del mundo, así como más peligrosos para los trabajadores humanitarios”, ha explicado Christine Muhigana, representante de UNICEF en República Centroafricana. “Los niños viven en condiciones desesperadas”.

La crisis en la República Centroafricana se debe principalmente a la lucha entre una docena de grupos armados por rutas de ganadería y tierras ricas en diamantes, oro y uranio. La mayoría de veces, sus víctimas son civiles. Dichos grupos armados suelen dirigir sus ataques a infraestructuras y personal de centros educativos y sanitarios, mezquitas e iglesias, así como lugares donde se refugian personas desplazadas.

Muchas familias, aterrorizadas, están siendo expulsadas de sus hogares. A finales de septiembre, casi 643.000 personas -de las cuales al menos la mitad eran niños- se vieron obligadas a desplazarse en todo el país. Unas 573.000 buscaron refugio en los países vecinos. Estos desplazamientos forzosos, unidos a las limitaciones para acceder a atención médica, agua potable y saneamiento, se están traduciendo en una crisis de desnutrición infantil. Las tasas de desnutrición aguda grave han superado el umbral de lo que se considera una situación de emergencia en 16 de los 18 asentamientos

informales monitoreados en los dos últimos años. Para los niños que se han visto obligados a adentrarse en el bosque, las condiciones son aún más extremas.

Esta crisis se está convirtiendo en una emergencia que se agrava rápidamente. República Centroafricana tiene el segundo mayor índice de mortalidad neonatal y tasa de mortalidad materna en el mundo, menos de 3 de cada 5 niños acceden a educación primaria y casi la mitad de la población no tiene acceso a agua potable. El país ocupa la posición 188 de 189 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, un indicador compuesto que mide la esperanza de vida, los ingresos económicos y la educación.

UNICEF trabaja para llegar a todos los niños que viven una situación desesperada, habitualmente en circunstancias muy peligrosas. Esto incluye:

* Proporcionar alimento terapéutico de supervivencia, medicinas, equipamiento y formación para tratar a decenas de miles de niños con desnutrición aguda grave, así como trabajar con aliados para prevenir la desnutrición de 890.000 mujeres y niños.

* Vacunar a los niños frente a enfermedades mortales y ayudarles a que puedan acceder a agua limpia y saneamiento.

* Instalar espacios temporales de aprendizaje y protección, proporcionando educación de emergencia y material recreativo. Instruir a los profesores de las comunidades para contribuir a que los niños vuelvan a estudiar en espacios seguros.

* Ayudar a los niños que han sido liberados de grupos armados o que han sufrido violencia sexual a recuperarse y reintegrarse en sus comunidades.

* Llegar cuanto antes a las comunidades vulnerables afectadas por situaciones críticas a través del Mecanismo de Respuesta Rápida, llevándoles suministros de primera necesidad como tiendas de campaña, colchonetas, mosquiteras, bidones y utensilios de cocina, así como servicios de agua y saneamiento.

* UNICEF proporciona prácticamente todo el alimento terapéutico que hace falta para tratar la desnutrición aguda grave y casi todos los materiales educativos de República Centroafricana. De la misma forma, UNICEF suministra la mitad de todas las vacunas requeridas en el país, y adquiere la otra mitad en nombre de sus aliados y del gobierno.

A pesar del enorme repunte de la violencia y los desplazamientos, a finales de octubre UNICEF solo había conseguido cubrir el 44% de los 49,7 millones de euros de su llamamiento de financiación de 2018. “Los niños de República Centroafricana han estado abandonados durante demasiado tiempo, ha asegurado Muhigana. “Necesitan ayuda y atención urgente, no solo ahora, sino también a largo plazo”.

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