«Los niños somos el futuro, somos la luz de esperanza para la humanidad, somos la fuerza del cambio»
Isabel: Mis compañeros siempre me preguntan… ¿Por qué pierdes el tiempo hablando de los derechos del niño si al final nadie va a escucharte?
Jacinta Isabel es una niña de 14 años, la segunda de cinco hermanos. A su corta edad ya se siente responsable de proteger los derechos de los niños. Nos cuenta que todo comenzó cuando ella tenía 8 años. «Una noche, estábamos durmiendo cuando de repente escuchamos llantos. Una madre gritando y gimiendo: mi hijo, mi hijo, se está muriendo mí hijo. Recuerdo que le llevaron al hospital y murió ahí. Solo tenía 3 años, era muy pequeño todavía. No debió morir. Fue entonces cuando me dije, más vale prevenir que curar. Y desde entonces quiero ser pediatra, para ayudar a todos los niños y niñas de Guinea Ecuatorial». Añade que sus compañeros en clase, siempre la hacen la misma pregunta…
¿Por qué pierdes el tiempo hablando de los derechos del niño si al final nadie va a escucharte?
«En clase intento hablar sobre los derechos que tenemos los niños, pero no me hacen caso. Un compañero me pregunto un día por qué seguía insistiendo cada día con el mismo tema si al fin y al cabo los mayores nunca tienen en cuenta nuestras opiniones. Yo siempre le respondía que la esperanza es lo último que se pierde. Yo siempre he confiado en que algún día se me escuchará, se me entenderá, porque yo quiero defender mis derechos, los derechos de todos los niños.
En la escuela solo dos compañeras me prestan atención cuando les hablo sobre la Convención Sobre los Derechos del Niño. Algunos me dicen cosas horribles. Dicen que solo soy una niña de 14 años y que solo los niños blancos pueden hablar de sus derechos y pueden ser escuchados».
Su padre nos comenta que ella en casa siempre habla de cómo podría contribuir para mejorar la vida de los niños. «De un día a otro sus planes habían cambiado. No solo quería ser pediatra, sino que Embajadora de buena voluntad de UNICEF Guinea Ecuatorial.
A Isabel le molesta mucho el sufrimiento humano, cuando ve por la tele a niños sufriendo siempre me pregunta ¿por qué no se mejora la vida de esos niños? Me quedo en ocasiones sin saber qué responderla».
Un día después de intentar dar respuestas a sus preguntas, se me ocurre la idea de buscar ayuda a los interrogantes de Isabel, así fue como decidimos ir a la oficina de UNICEF, presentar el pequeño documento que ella había preparado sobre los derechos del niño, su percepción sobre la situación de los niños y niñas en Guinea Ecuatorial, así como sus sugerencias para que las voces de los niños y niñas sean escuchadas.
En el año 2019, en la celebración del 30° Aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, Isabel tuvo la oportunidad de representar a los niños y niñas y explicar en presencia de varias autoridades tomadores de decisiones en el país los problemas, inquietudes y desafíos con los que se encuentran los niños de Guinea Ecuatorial.
Entre las autoridades se encontraba la Primera Dama de la Nación quien es a su vez y Presidenta del Comité Nacional de los Derechos del Niño; Doña Constancia Mangue de Obiang; la Ministra de Asuntos Sociales e Igualdad de Género María Consuelo Nguema Oyana; miembros del Gobierno, miembros del cuerpo diplomático; representantes de la sociedad civil entre otros, así como los propios niños y niñas de los colegios de Malabo.
En su discurso, isabel lanzó un mensaje sobre diferentes temas: «Actualmente en el mundo millones de niños están pasando por situaciones difíciles, millones de niños no tienen acceso a la educación, millones de niños viven en la pobreza. Los niños tenemos derechos y esos derechos deben ser hechos realidad. Los niños tenemos derecho a la educación, a la protección, a no ser explotados, no ser vendidos, no ser secuestrados y no debemos ser víctimas de la trata, sino que se deben respetar nuestros derechos».
Muy aparte de reivindicar sus derechos, también se dirigió de una forma segura y persuasiva a los más de 500 niños y niñas que se encontraban en la sala recordándoles que «Todos tenemos derechos, pero también tenemos deberes y obligaciones: Tenemos el deber de estudiar y tener buenas notas, respetar los bienes ajenos, respetar nuestro cuerpo y dignidad, respetar la paz y la convivencia entre las personas sin distinción de raza o sexo. No debemos discriminar a los más débiles, ni abusar». Isabel, concluyó su mensaje dirigido al auditorio con estas emotivas palabras: «Los niños somos el futuro, somos la luz de esperanza para la humanidad, somos la fuerza del cambio, somos importantes en la sociedad y en el mundo. Debemos ser parte del cambio, debemos actuar y hacer del mundo un lugar mejor. Debemos dar mucha mano a los niños más necesitados. El cambio empieza por nosotros mismos, podemos hacer la diferencia».
Este año 2021, durante la reunión de Revisión a Medio Término del Programa de Cooperación entre el Gobierno y UNICEF, Isabel fue invitada de nuevo por UNICEF para ser la primera en tomar la palabra en la ceremonia de apertura con un mensaje en representación de los niños y niñas de Guinea Ecuatorial. Fué una oportunidad más para Isabel de que se escuchara su voz por los derechos de los niños de Guinea Ecuatorial y del mundo, algo que la llenó de orgullo y le valió el reconocimiento de las autoridades presentes.