De regreso a las aulas para una educación integral
Regresar al aula de clase es vital para que nuestras niñas, niños y adolescentes tengan acceso a una educación integral, inclusiva, con calidad y calidez.
El compromiso de toda la comunidad educativa, es decir las niñas, niños, adolescentes; padres, madres y cuidadores; docentes; especialistas en educación y autoridades es necesario para que, este año y los siguientes, se abran más oportunidades para que esta generación de estudiantes salvadoreños tenga un futuro próspero que conlleve a un país con más éxito.
Regresar al aula de clase es vital para que nuestras niñas, niños y adolescentes tengan acceso a una educación integral, inclusiva, con calidad y calidez.
UNICEF celebra la decisión del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT) de El Salvador de reactivar la educación 100% presencial para el año escolar 2023, desde Educación Inicial hasta Educación Media.
La educación presencial es necesaria para el desarrollo de la capacidad de las niñas, niños y adolescentes de pensar y razonar a través del aprendizaje y las experiencias, ya que permite a las y los estudiantes interactuar directamente con sus docentes y compañeros, y les proporciona un entorno de aprendizaje óptimo para adquirir conocimientos y habilidades.
Las escuelas representan para nuestros niños, niñas y adolescentes el eje en sus comunidades donde se benefician no solo de lograr sus aprendizajes, pero también de tener acceso a un lugar seguro con servicios de protección, salud, alimentación y atención psicosocial de calidad.
La experiencia a nivel internacional demuestra que, a pesar de los grandes esfuerzos por ofrecer educación virtual a la niñez y adolescencia, desde la pandemia por COVID-19 con el fin de no interrumpir su aprendizaje, el no recibir educación presencial podría generar un impacto en el aprendizaje y en el desarrollo socio-emocional de los niños, niñas y adolescentes.
El regreso de los estudiantes a las clases 100% presenciales es un paso clave para la continuidad educativa y la recuperación de aprendizajes que contribuirá a mitigar desafíos vinculados a la malnutrición, el impacto negativo en la salud mental, la violencia, el trabajo infantil y el embarazo adolescente, entre otros retos que se han profundizado como resultado de la pandemia y el consecuente cierre de las escuelas, sobre todo en la vida de las niñas, niños y adolescentes en situación de mayor vulnerabilidad.