Briana y Mishell crecen entre desafíos y apoyo comunitario en Esmeraldas

Comunidades protectoras en Esmeraldas

Briana y Mishell crecen entre desafíos y apoyo comunitario en Esmeraldas
UNICEF/ECU/2025/Arcos

Briana tiene 12 años y una energía que contagia. Hace dos años, el desbordamiento del río Teaone cambió su vida: su familia perdió su hogar y tuvo que empezar de nuevo en el barrio 50 Casas, en Esmeraldas. Desde entonces, Briana sigue adelante con una fortaleza que se hace evidente en su día a día. Cada mañana se levanta temprano para tomar el bus que la lleva a la Unidad Educativa “Carlos Concha Torres” y, al terminar las clases, entrena fútbol en la escuela del equipo Independiente del Valle, donde fue admitida por su talento y dedicación. En la cancha, Briana tampoco se rinde.

Briana y Mishell crecen entre desafíos y apoyo comunitario en Esmeraldas
UNICEF/ECU/2025/Arcos

Muy cerca vive Mishell, de 18 años. Ella también perdió su hogar a causa de la inundación y, junto a su madre y su hermano, llegó al barrio 50 Casas. Recién graduada de bachiller, Mishell ya tiene claro su siguiente paso: estudiará Comercio en una universidad local. Su principal referente es su hermana mayor, a quien ha visto perseverar en sus estudios pese a las dificultades económicas. Esa constancia es la que hoy guía sus decisiones y alimenta su deseo de construir un futuro distinto para ella y su familia.

Para ambas, la inseguridad también es una preocupación constante. En los últimos años, la situación ha empeorado en Esmeraldas, donde ocurrieron 22 homicidios contra niños, niñas y adolescentes en 2024. Esta provincia es una de las más afectadas por la violencia armada en Ecuador. Briana y su familia vivieron las consecuencias más terribles de esa violencia: en 2022 su padre fue asesinado y el miedo la embarga cuando escucha balaceras. A Mishell también le preocupa la falta de seguridad en su barrio y no contar con un espacio de vivienda que le brinde mayor privacidad.[MP3]

En Esmeraldas, a la inseguridad y la violencia se suman los riesgos de los desastres naturales, como terremotos e inundaciones. Esta combinación de factores expone a muchos niños, niñas y adolescentes a mayores situaciones de vulnerabilidad, afectando su derecho a estar protegidos, a crecer de manera saludable, a acceder a educación y a disfrutar de espacios públicos seguros.

Briana y Mishell crecen entre desafíos y apoyo comunitario en Esmeraldas
UNICEF/ECU/2025/Arcos

Comunidades Protectoras para la niñez

El programa de Comunidades Protectoras, desarrollado por UNICEF, inició en Esmeraldas en 2024 para acompañar a niños, niñas y adolescentes que crecen en contextos vulnerables. Desde su implementación en la provincia, el programa ha trabajado junto a adolescentes, madres, padres, cuidadores, docentes y la comunidad para fortalecer entornos donde la niñez pueda crecer más cuidada y con mayores oportunidades, beneficiando a más de 4.200 niños, niñas y adolescentes. 

Con adolescentes y jóvenes, Comunidades Protectoras se enfoca en el aprendizaje de habilidades para la vida que fortalecen la convivencia y contribuyen a la prevención de la violencia. A través de espacios participativos, se trabaja el reconocimiento de emociones, el ejercicio de sus derechos y el desarrollo de habilidades como la comunicación, la resolución pacífica de conflictos y la capacidad de afrontar situaciones difíciles y recuperarse frente a la adversidad, lo que les permite desenvolverse mejor en su vida diaria, incluso en contextos complejos.

“Aprendí lo que es el compañerismo, a trabajar en equipo, la comunicación, también sobre la empatía”, dice Briana con una gran sonrisa luego de participar de una actividad del programa. “Me gustó el taller que nos dieron sobre los derechos”, comparte a su turno Mishell, quien se integró al programa de Comunidades Protectoras en 2024.

Con las familias, el programa promueve el diálogo y brinda herramientas para criar a niños, niñas y adolescentes sin violencia, fortaleciendo la crianza positiva, el cuidado emocional y los vínculos basados en el respeto y el afecto. Con las comunidades, y en particular con líderes y lideresas comunitarias, se trabaja para identificar y prevenir riesgos de violencia en los entornos, así como para generar redes de protección a nivel local que favorezcan que niños, niñas y adolescentes puedan desarrollarse en espacios seguros y libres de violencia. 

“La protección de niñas, niños y adolescentes se construye de manera colectiva. Cuando familias, cuidadores, docentes y comunidades se involucran, es posible construir entornos protectores que favorecen el desarrollo integral de la infancia y reducen los riesgos a los que están expuestos”, señala José Luis Guerra, oficial de Protección de UNICEF Ecuador.

Mishel y Briana quieren crecer en una Esmeraldas donde caminar sin miedo sea parte de lo cotidiano, donde las calles, la escuela y la comunidad sean espacios de cuidado y oportunidades. Ese sueño, compartido por muchas niños, niñas y adolescentes, recuerda que construir una ciudad más segura no es solo un deseo, sino una tarea colectiva que debe empezar hoy.

El programa de Comunidades Protectoras de UNICEF se implementa en las ciudades de Esmeraldas, Manta y Lago Agrio, beneficiando a más de 8.400 niños, niñas, adolescentes y sus familias. Este programa es posible gracias a la Ayuda Humanitaria de la Unión Europea y de todas las personas que donan a UNICEF.   

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UNICEF Ecuador