El arte de salvar las primeras sonrisas
En sus 29 años de experiencia la Dra. Midalis Martínez, quien lidera el servicio de neonatología en el hospital “Camilo Cienfuegos”, en Sancti Spíritus, ha sido testigo de incontables historias
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En la sala de neonatología del hospital provincial “Camilo Cienfuegos”, en Sancti Spíritus, la vida comienza entre monitores, incubadoras y manos expertas que no conocen el descanso. En ese espacio, la doctora Midalis Martínez Barrios es la jefa de un equipo que transforma la incertidumbre en esperanza, enfrentando diariamente el reto de salvar las vidas más frágiles.
Las historias que marcan una carrera de casi tres décadas
Martínez es especialista en neonatología y Máster en Atención al Niño. Desde 1993, cuando comenzó su trabajo en ese hospital, su carrera ha estado marcada por una entrega absoluta. “No siento que trabajo, porque disfruto lo que hago”, confiesa con una sonrisa. Esa pasión la ha llevado a dedicar noches y días a sus pacientes más pequeños, priorizando siempre el bienestar de los recién nacidos y sus familias.
En sus 29 años de experiencia ha sido testigo de incontables historias, muchas de ellas marcadas por el desafío de salvar vidas en circunstancias extremas. “Una de las que nunca olvidaré es la de Mario. Su madre, una adolescente de 14 años, enfrentó un parto prematuro. Mario nació con complicaciones severas, pero sobrevivió. Se fue a casa tras más de dos meses de lucha en nuestra sala”, recuerda emocionada.
Tampoco olvida lo vivido en 2011, cuando a la sala llegaron 2 bebés muy prematuros que nacieron con apenas 26 semanas y pesaron menos de 1.000 gramos. Durante más de un mes, doctoras y enfermeras batallaron sin descanso, hasta lograr que ambos sobrevivieran.
La tasa de mortalidad infantil en Sancti Spíritus fue de 3.6 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos en 2024, la más baja del país.
El servicio de neonatología del hospital "Camilo Cienfuegos" no solo ofrece esperanza, sino resultados palpables. Con una tasa de supervivencia del 98 % en pacientes graves y del 95 % en pacientes ventilados, en 2024, este equipo demuestra que el compromiso y la disciplina pueden marcar la diferencia, incluso cuando los recursos son limitados.
La doctora Martínez Barrios destaca que, aunque enfrentan desafíos similares a los de otros hospitales en el país, el secreto de su éxito radica en el amor y la entrega que cada miembro del equipo pone en su trabajo. “No empleamos tecnologías extraordinarias; trabajamos con mucha disciplina y ponemos el extra necesario para cada paciente”, afirma.
El primer hogar para los más pequeños
La sala de neonatología cuenta con 37 posiciones distribuidas entre el servicio cerrado y el abierto, incluyendo áreas especializadas como terapia intensiva, terapia intermedia, aislamiento y un espacio para el método piel a piel. Este diseño no solo responde a necesidades médicas, sino también emocionales, al permitir que madres y bebés permanezcan juntos en un ambiente controlado y seguro.
Cada mes, más de 100 niños ingresan en esta sala, ya sea por complicaciones al nacer o por enfermedades graves. Entre las condiciones más desafiantes que enfrentan está la hipertensión pulmonar severa, una enfermedad que pone a prueba al equipo médico en cada caso. “Salvar a un bebé con esta patología es un logro que refuerza nuestra convicción de que cada esfuerzo vale la pena”, confiesa la doctora.
En 2024, UNICEF contribuyó al fortalecimiento de 22 servicios de neonatología en todo el país, incluido el del hospital “Camilo Cienfuegos”. A través de la adquisición de incubadoras, mantas térmicas, mesas de reanimación e insumos esenciales, se mejoraron las condiciones de atención para más de 31.000 recién nacidos, incluyendo 2.319 con bajo peso al nacer.
Además, 455 profesionales de la salud, entre ellos 222 mujeres, participaron en programas de capacitación para reforzar sus habilidades en la atención de recién nacidos prematuros o con bajo peso.
Historias que inspiran y humanizan
Cada bebé que pasa por esta sala tiene una historia única, pero todas comparten un hilo común: la resiliencia y la esperanza. Para la doctora Martínez Barrios y su equipo, cada vida salvada es un triunfo que reitera el valor del trabajo en equipo y la importancia de contar con el apoyo necesario.
En medio de limitaciones y de constantes desafíos para la atención médica, el equipo de profesionales que trabaja en la sala de neonatología ha logrado convertir la adversidad en esperanza. Su trabajo no solo se mide en estadísticas, sino en las miles de familias que han visto a sus niñas y niños superar las dificultades gracias a la dedicación incansable de estos profesionales de la salud.