Todos los niños aprenden

Se centra en garantizar que los niños, niñas y adolescentes mejoren sus resultados de aprendizaje y completen la enseñanza secundaria.

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UNICEF Bolivia/2019/Garsón

Desafíos

El segundo componente del Programa de País 2018 – 2022 entre UNICEF y el Estado boliviano es: Todos los niños aprenden y tiene el objetivo de apoyar al Gobierno en su labor de garantizar que los niños y adolescentes tengan la oportunidad de mejorar sus resultados de aprendizaje y completar la enseñanza secundaria en entornos de aprendizaje flexibles, seguros e innovadores. Está en consonancia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 y con los resultados relacionados del plan nacional de desarrollo.

La teoría del cambio de este componente es que los adolescentes serán capaces de finalizar la enseñanza secundaria con resultados de aprendizaje adecuados que promuevan su desarrollo y los ayuden a alcanzar todo su potencial si se cumplen las condiciones siguientes:

  • Si el país es capaz de supervisar, evaluar y elaborar normas de calidad de la educación; si todos los adolescentes, especialmente los más desfavorecidos, tienen acceso a oportunidades educativas aptas y de calidad.
  • Si el sistema educativo pone en práctica mecanismos de prevención de la violencia contra los niños y la exclusión.
  • Si se habilita a las familias y a los niños para actuar como agentes del cambio en los procesos de toma de decisiones relativos a la gestión de la educación.

Esta teoría del cambio se basa en el desarrollo y la implementación de un enfoque sistemático dirigido a superar los obstáculos principales que dificultan el desarrollo de los niños y adolescentes, como la malnutrición; la discapacidad; la violencia de género; el embarazo en la adolescencia; el trabajo infantil; las prácticas inadecuadas en materia de agua, saneamiento e higiene; y la falta de oportunidades de participación de los adolescentes.

Soluciones

UNICEF fomenta cambios en el sistema educativo abogando con el Gobierno y le presta apoyo en el desarrollo de alternativas flexibles de educación que lleguen a los adolescentes en diferentes contextos a nivel descentralizado, como en la Amazonía, las zonas rurales y los espacios periurbanos. Al mismo tiempo, el UNICEF promueve y provee la asistencia técnica para la introducción de cambios en los planes de estudios a fin de que resulten culturalmente apropiadas, aborden las normas de género y la desigualdad, y se utilicen como herramienta para debatir temas que siguen siendo tabú, como la violencia contra la niñez, los embarazos precoces y la conducta sexual, y el manejo de la higiene durante la menstruación, entre otros.

Este componente tiene en cuenta que el sistema educativo es clave para evitar, detectar y afrontar la violencia contra la niñez y la exclusión. Contribuye a promover un entorno en el que los niños y los adolescentes se sientan seguros, y donde los problemas de protección de la niñez se incorporen al plan de estudios y a las actividades extraescolares. Los profesores y el personal docente han de ser capaces de detectar si los estudiantes están expuestos a la violencia y de acceder a los mecanismos para evitarlo y apoyar a la niñez y adolescencia a poner fin a la violencia.

Con este propósito, UNICEF realiza una combinación de estrategias, particularmente: abogacía basada en evidencias y diálogo político, programación intersectorial basada en el género, desarrollo de capacidades que salven las diferencias entre los sectores humanitario y de desarrollo, empoderamiento de los adolescentes como agentes del cambio, comunicación para el desarrollo y alianzas. El componente impulsa la necesidad de una programación basada en el género con el objetivo de empoderar a las adolescentes y trabajar con los adolescentes para cuestionar las normas de género mediante su participación en los procesos de toma de decisiones y en la promoción de las habilidades para la vida.