Durante la pandemia del COVID-19 los suplementos nutricionales mantienen saludables a los bebés

En la ciudad de andina de El Alto

UNICEF Bolivia
Bolivia, micronutrientes, vitamina A, chispitas nutricionales
UNICEF Bolivia/2020/Palacios
21 Octubre 2020

El 48,6% de la población de la ciudad de El Alto tiene como principal fuente de ingresos la venta de productos por mayor y menor, la reparación de automotores, y la industria manufacturera por lo que las restricciones de movimiento impuestas por la cuarentena del COVID-19 tuvieron un severo impacto en el bienestar de las familias, especialmente por el limitado acceso a recursos económicos para la compra de alimentos.

En ese difícil contexto para las familias, sobre todo para aquellas con menos recursos económicos, el complemento nutricional Nutribebé, las chispitas nutricionales (complejo vitamínico y mineral), y la dosificación de Vitamina A tuvieron una  marcada importancia para la salud de los infantes que acuden al Centro de Salud Eduardo Avaroa del Distrito 3 de la ciudad de El Alto (Cruce Villa Adela).  En esas difíciles circunstancias, las madres también valoraron con mayor convicción la lactancia materna, como el alimento más completo y seguro para sus bebes.

“No he salido (de casa) cuatro meses, para nada”, cuenta la mamá Ivania Villca Poma, madre del bebé Raúl de un año y un mes de edad al recordar la cuarentena por la pandemia del COVID-19. Ella, una mujer joven de 19 años no descuidó los controles de salud de su bebé en el Centro de Salud Avaroa. Este cuidado riguroso de la salud de su hijo se motivó porque a los tres meses de nacido le diagnosticaron desnutrición leve, estaba con 3.100 gramos, los doctores le alertaron que era un peso muy bajo.

Ivania siente aflicción al recordar la  condición de desnutrición en la que estaba su pequeño hijo.  Ella cree que se debió a que no podía producir leche materna y tuvo que comprar succionadores de la farmacia para extraerse, acopiar y dársela en biberón a su bebé, al mismo tiempo siguió la recomendación de consumir té con leche, “esto me ayudó a generar más leche y ya pude dar de lactar a mi wawa”. 

El inicio de la pandemia coincidió con el sexto mes de vida del niño y  empezó a comer alimentos sólidos, papillas de manzana, plátano y papaya a las que su mamá empezó a añadir las chispitas de micronutrientes. Ivania asegura que, con esa dieta inicial, su bebé empezó a crecer, aumentó su peso, llegó a los ocho kilos, a los nueve tuvo un pequeño retroceso, y luego de nuevo se recuperó y ganó más peso. La mamá atribuye el desarrollo de su bebé al consumo de las chispitas nutricionales, al Nutribebé y a la Vitamina A, afirma que este fortalecimiento evitó que caiga enfermo.

“Tenía la provisión de chispitas, me dieron sesenta (sobres), le di eso, las gotas de Vitamina A, fui al centro de salud en mayo y me dieron una dosis de la vitamina para darle en casa (así cumplir con la cuarentena y no salir de casa)”, recordó Ivania.

“Ahora estamos bien nomás. Estoy de mamá tiempo completo y les pido a las mamás que lleven a sus niños al centro de salud, y a las que no les dan sus vitaminas o micronutrientes, que lo hagan. Veo niños que están flaquitos, quizás no les deben dar (las chispitas) y yo les digo a las mamás ´tienes que darles con algo que les guste para que sean fuertes´. Eso les puedo decir, que les cuiden”, finalizó.

UNICEF en coordinación con la Unidad de Nutrición del Ministerio de Salud no detuvo la distribución de micronutrientes a los municipios de todo el país durante la pandemia de COVID-19. “Es vital para nosotros llegar a todos los niños y niñas, especialmente a aquellos con alto riesgo de desnutrición. La donación de micronutrientes de UNICEF está reduciendo la vulnerabilidad a la enfermedad de los niños que viven en condiciones vulnerables”, dice Yecid Humacayo, jefe de la Unidad de Nutrición.

Bolivia, nutrición, chispitas nutricionales, vitamina A
UNICEF Bolivia/2020/Palacios

“Las chispitas nutricionales son fundamentales para mantener saludable a mi bebita, especialmente ahora que estamos en la pandemia del COVID-19”.

Sofia Chiara

Un apoyo a la salud y a la economía familiar

 “Las chispitas, la Vitamina A, te ayudan mucho, no sé qué hubiera hecho (sin ellas)”, dice Sofía Chiara de 27 años, y mamá de la bebé Arminda de un año y un mes de vida. Ella recuerda que por la emergencia sanitaria sus ingresos económicos se redujeron bastante porque su esposo, es chapista y mecánico de autos, pero no trabajó más porque cerraron el taller donde laboraba. Pese a eso, la mujer está muy agradecida porque recibieron ayuda económica de su suegro en esos momentos de necesidad.

La mamá recordó que en el Centro de Salud Avaroa las madres asistieron a clases prácticas sobre el uso y valor de la Vitamina A y micronutrientes. “Es para que no se enfermen”, indica Sofía al asegurar que el bebé está con su peso normal, pero además refuerza su alimentación con la lactancia materna. 

Sofia no dejó de llevar a su bebé a sus controles de salud, donde le insistieron en que para evitar el contagio del COVID-19 solamente lo lleve al Centro para que reciba sus vacunas y su provisión de chispitas. “Si se hubiese enfermado, no sé qué le hubiera dado, sino hubiera tenido los micronutrientes, no hay otra ayuda para ellos, para hacerlos más fuertes; sin ellos se hubiese enfermado yo creo”, explica la mamá.

La pareja de Sofia es cerrajero y trabaja en un taller donde también hace sillas de metal, pero llegó la pandemia y el trabajo disminuyó, por lo que ahora acompaña a Sofía a vender poleras de mujer en las ferias de El Alto. “En lo económico, tuvimos que recurrir al dinero del ahorro, no pudimos ir al Desaguadero (Perú) a comprar poleras para vender. Tuvimos que ir a La Paz a comprar nuestra mercadería a mayor precio que en el Perú, pero pudimos ganar lo suficiente para comprar lo básico para comer”, cuenta Sofía. 

 “Al mes (de la cuarentena rígida) tuvimos que salir a vender y como no hay con quien dejar a la bebé la llevamos con nosotros protegiéndola, forrando su cuerpo con nylon (plástico) y con barbijo, pero se aburría y se sacaba”, recuerda.

Las inmunizaciones y distribución de los micronutrientes no se interrumpieron

La enfermera Emiliana Condori Macías, dijo que el Centro de Salud Avaroa fue el único que no dejó de vacunar a los infantes, realizar el control de peso y talla, entregar micronutrientes, reforzar la lactancia materna, y orientar a las mamás y sus familias sobre inmunización y nutrición, en especial cómo deben dar los micronutrientes a sus bebés.

“Incluso si las madres pierden el cartón de registro de vacunas, en el centro de salud tienen un cuaderno de seguimiento desde la primera inmunización, y así se hace el seguimiento en cada control”, indica Condori. En el centro se vacuna en promedio al menos a nueve niños por día, aproximadamente 45 a la semana.

“Las mamás nos reportan que sus hijos e hijas han subido de peso con   las chispitas, y el Nutribebe. Ellas saben que con estos complementos evitamos diarreas, anemias y ayudamos al crecimiento, mientras que con la Vitamina A se fortalece el desarrollo de los huesos, los dientes, la piel y se evita la ceguera”, indicó la enfermera al precisar que en ese centro se atiende inclusive a madres y niños que provienen de otros distritos de El Alto y del área rural.