#VocesQueCallóElEncierro

Las voces de los y las adolescentes privados de libertad en Argentina

UNICEF/Mateo
Adolescentes en medio de una clase, en un pabellón de una cárcel
UNICEF/Pepe Mateo

14 Noviembre 2018

“Las Voces de las y los Adolescentes Privados de Libertad en Argentina” es un estudio sobre los chicos y las chicas detenidos en Centros Cerrados. La investigación de UNICEF y el Centro de Estudios de Población (CENEP) realizó encuestas al 40% del total de las y los adolescentes privados de la libertad, quienes hablan de la escuela, la violencia, sus familias, el proceso judicial que transitan, sus sueños y sus proyectos para el futuro. 

Rejas en un centro cerrado
UNICEF/Mateo
El último relevamiento nacional sobre adolescentes en conflicto con la ley penal de UNICEF y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (2015) contabiliza alrededor de 7200 jóvenes que se encuentran cumpliendo algún tipo de medida penal, de los cuales 1300 están en Centros Cerrados.
Adolescente privado de la libertad en un centro cerrado
UNICEF/Mateo
“En la escuela me iba bien, era un alumno tranquilo. Nunca tuve problemas con profesores ni con compañeros. Dejé [en primer año del secundario] porque tenía que ayudar a mi mamá. (…) Mi papá estaba preso en ese momento y yo salí a trabajar para ayudar a mi mamá. Mi hermanito sí siguió yendo a la escuela”. Brian, 16 años.
Adolescente privado de la libertad en un centro cerrado
UNICEF/Mateo
El 28% de los chicos encerrados vivió en la calle. El 14% lo hizo en “hogares de niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales” porque sufrió violencia y maltrato en su casa, abandono, abuso sexual, entre otros factores.
Adolescentes tras las rejas de un centro cerrado de detención
UNICEF/Mateo
Casi el 40% de los adolescentes encuestados manifestó haber sido maltratado por las “fuerzas de seguridad” antes del encierro. 3 de cada 10 sufrió algún tipo de violencia en la institución. La mayoría no pudo realizar la denuncia. 
Interior de un centro cerrado de detención
UNICEF/Mateo
Los datos indican que la privación de la libertad es una medida sancionatoria ineficaz para cumplir con los fines educativos y de reinserción social que debe tener toda sanción especializada para adolescentes. La mayoría de los adolescentes que ingresa a un centro de privación de la libertad egresa sin un proyecto de vida que posibilite su reinserción social y les ayude asumir un rol constructivo en la sociedad.
Adolescente privado de la libertad en la sala de visitas de un centro cerrado
UNICEF/Mateo
El estudio también indagó sobre las condiciones de vida en los centros y detectó, entre otras irregularidades, falta de acceso a tratamientos de salud, abusos en los regímenes disciplinarios, dificultades para mantener un contacto con el mundo exterior y situaciones de violencia.
Un adolescente abrazando a otro, en un centro cerrado de privación de la libertad
UNICEF/Mateo
Los tratados internacionales como la Convención sobre Derechos del Niño establecen que la privación de libertad debe ser aplicada como último recurso y por el menor tiempo posible. Además, deben existir condiciones que respeten su integridad física y su dignidad. En Argentina 7 de cada 10 chicos desconoce cuánto tiempo estará encerrado.
Manos tatuadas de un adolescente privado de la libertad
UNICEF/Mateo
“Me gustaría terminar el secundario, hacer un curso de capacitación. Yo sí puedo. Tengo que poner empeño. Tengo que hacer lo posible, aunque me cueste. Igual no sé cuándo iré a salir de acá...” Luciano, 16 años.
Adolescentes hablando en un centro cerrado de privación de la libertad
UNICEF/Mateo
“Una vez por mes o cada dos meses viene mi mamá, pero no puede venir porque tiene muchos problemas económicos. No importa lo lejos, importa el boleto… Tiene a mis hermanitos, les tiene que dar de comer, mantener la casa.” Camila, 16 años.
Adolescente privado de la libertad en una sala de un centro cerrado
UNICEF/Mateo
El abordaje socioeducativo en los centros de encierro debería fortalecer las capacidades para ejercer la maternidad/paternidad, así como afianzar los vínculos con sus hijos e hijas, y eventualmente con sus parejas. Las situaciones de traslado y las distancias con sus centros de vida dificultan los vínculos familiares.