"No importa cuánto tengas, si estás mal es con la mano del otro como salís"

Paola, referente del Barrio Los Álamos, La Matanza

UNICEF
Paola
UNICEF/Widnicky
26 Junio 2020

Sus amigos le dicen que todo el tiempo piensa en el otro, pero Paola cree que es porque siempre la ayudaron a ella. Desde que nació en Misiones hace 42 años, hasta los más de veinte años que vivió en Ushuaia, siempre tuvo alguien que le tocó el hombro y le señaló el camino. Ese fue su motor para convertirse en referente en Los Álamos, a donde llegó hace tres años porque acá vivía su marido.

Apenas se mudó, una de las inundaciones habituales en el barrio se cobró la vida de Tobías, un bebé de ocho meses que estaba en brazos de su madre mientras ella de madrugada veía crecer el agua dentro de su casa hasta que se dormitó, Tobías se cayó y se ahogó. Por esos días, el hijo más chico de Paola, Munay, se descompensó por deshidratación y fue muy difícil salir del barrio para llegar hasta el hospital. Estos hechos y la enorme necesidad que la rodea le hicieron reflexionar y comprender que no es solo tener una casa alta y manejar el bote que compraron con los vecinos para hacer los rescates durante las inundaciones, sino que había mucho más por hacer. Se acercó al comedor “Los Álamos de pie” el año pasado, donde la organización La Poderosa está presente, y empezó a trabajar en el barrio más en comunidad. “Conocí la organización y me abrió la cabeza. Me encantó todo lo que representa, como UNICEF. Gracias al universo que existen. Tenemos que dejar de mirar para otro lado y mostrar lo que pasa, me parece fantástico que UNICEF y La Poderosa estén trabajando juntos”, cuenta entusiasmada.   

paola y cocineras
UNICEF/Widnicky

La alimentación en la infancia es uno de los temas que la desvelan y es ella la que asesora al comedor sobre nutrición. Tiene una profunda conexión con la tierra, confiesa. En Tierra del Fuego, donde vive su hijo mayor y sus dos nietos, Paola cursó el secundario con orientación en biología marina y conoce sobre los beneficios de las algas, también sobre probióticos, compostaje y huerta orgánica. “La buena alimentación es la conexión con uno mismo. No somos un tacho de basura. Un alimento al estar tan refinado no pasa, no nutre, se queda en el cuerpo y surgen los problemas de salud”. Por esto es ella la que se encarga de conseguir las semillas y los plantines para que los vecinos puedan tener sus propias verduras, de armar un grupo para impulsar el compostaje y de llevar nódulos de kéfir al comedor para repartir. También de organizar Pascuas, que nunca se había celebrado en el barrio, y para eso consiguieron una donación de chocolate e hicieron más de 500 huevos para repartir entre los chicas y las chicas. “De a poquito nos dimos cuenta que teníamos que hacer nosotras, no solo esperar que vengan”, reflexiona.

Sueña que su comunidad pueda empoderarse y tener una vida digna, realizarse en todos los sentidos. “Los chicos son una esponja, no importa de qué estatus social sean, si vos les podés fichas, no tienen techo. Con alimentación como corresponde, con una buena vivienda, con herramientas no tangibles necesariamente, si vos le brindás eso a un chico, en el futuro puede ser autosuficiente”.

"Siempre es con ayuda que yo pude hacer cosas en la vida, una vecina peleó por el jardín, otros por tener la escuela. Luchando juntos encontré el cause para liberar un poco el enojo, y proyectar la lucha."

UNICEF